París (enviada especial) - La supervivencia de las negociaciones entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur quedó con el resultado de la primera vuelta de ayer condicionada a un triunfo el 7 de mayo de Emmanuel Macron, quien se manifestó a favor de la unidad del bloque y el libre comercio.
Por el contrario, con un triunfo de Marine Le Pen, que enarbola los valores del proteccionismo, esas posibilidades se desplomarían.
Ambos bloques intentan desde hace más de dos décadas alcanzar un acuerdo comercial, pero el cambio de rumbo político en dos de las principales economías del Cono Sur, Brasil y Argentina, sumada a la suspensión de Venezuela, facilitó que se aceleraran los contactos.
Francia jugará un papel central. El "lobby" agrícola logró el año pasado reunir el apoyo de otros doce países de la Unión Europea para repudiar el impacto que tendría el pacto sobre "productos sensibles" y advirtió que cualquier arreglo significaría una "provocación". El presidente François Hollande tuvo que poner paños fríos a su entusiasmo inicial, aunque mantuvo su respaldo.
Macron, su exministro de economía, dijo poco antes de lanzarse a la pelea por la presidencia que esperaba "un acuerdo ambicioso". Con su triunfo, por lo menos la continuidad del intento aperturista está asegurada.