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Por Florencia Donovan - La semana pasada, como cada año,
varias decenas de empresarios se trasladaron a Bariloche, para participar del
denominado Foro Llao Llao. Lejos de ser un encuentro corporativo más, el foro
que organiza el presidente del Grupo IRSA, Eduardo Elsztain, es el único que
convoca durante tres días a los principales hombres de negocios de la Argentina
y a sus herederos para debatir sobre el futuro de la Argentina, a puertas
cerradas, sin la presencia de la prensa. Allí no hay empresas auspiciantes ni
ejecutivos de multinacionales, son todos dueños.
En años de campaña se trata además de un imán para líderes
de la política, que pueden dialogar casi sin tapujos con una parte clave del
círculo rojo. El miércoles pasado, la gobernadora María
Eugenia Vidal voló a Bariloche para
exponer en el encuentro, lo mismo el ministro del Interior, Rogelio
Frigerio , y el gobernador de Salta, Juan
Manuel Urtubey . En representación del
Congreso viajaron los diputados Facundo Garretón (Cambiemos) y Fernando Sánchez
(Coalición Cívica ARI), mientras que por la Ciudad de Buenos Aires participó el
ministro Andy Freire.
Bajo la consigna "Pensando el mañana, hoy", las
principales familias empresarias del país debatieron sobre propuestas en
materia de educación, política. Pero en los pasillos se dejaron absorber por la
coyuntura.
Vidal fue, coinciden las fuentes, quien se llevó la mayor
cantidad de elogios. "La dama de rojo obnubiló a todos con su
presentación", dijo a LA NACION, en referencia a la goberadora, un
empresario que participó de las jornadas. "Todos felices con Vidal,
algunos ya la quieren de candidata en el 2019", coincidió otro, que no
quiso ser identificado.
Pero, ante a Frigerio, empresarios aprovecharon para
cuestionar la estrategia gradualista del Gobierno. "Muchos están ansiosos
y quieren mayor velocidad de cambios", esgrimió uno de los miembros de
este selecto convite. "Pero él explicó bien por qué no se podía ir por otro
camino", aseguró. Otro denominador común en el encuentro fue la reforma
impositiva. Entre los hombres de negocios es una de las medidas que mayor
ansiedad genera. Pero, para desilusión de la mayoría, fue escasa la información
que pudieron recabar del Gobierno en esa materia.
Así y todo, el círculo rojo que, muchas veces en público no
ahorra críticas a la gestión actual y se muestra nervioso por la evolución de
la economía, en privado pareció adoptar el mensaje del oficialismo casi con
mayor fervor que el propio Gobierno. "La mayoría cree que a Cambiemos le
va a ir bien en las elecciones. Están casi demasiado optimistas en esto",
dijo un empresario que, paradójicamente, es muy cercano al Gobierno.
Del encuentro, según el listado al que accedió LA NACION, participaron
varios de los responsables de las compañías más grandes de la Argentina, como
Hugo Sigman (Grupo Insud), Miguel Acevedo (AGD), Juan Pablo y Sebastián Bagó
(Laboratorios Bagó), Federico y Nicolás Braun (La Anónima), Marcos Bulgheroni
(Grupo Bridas), Cristiano y Urbano Rattazzi (Fiat), Martín Eurnekian (AA2000),
Luis Pescarmona (Impsa) y Karina Roman (Organización Roman). También muchos
emprendedores exitosos como Marcos Galperín (MercadoLibre), Alejandro Estrada
(Ibillionaire), Martín Migoya y Guibert Engelbienne (ambos de Globant) y
Roberto Souviron (Despegar.com). Y varios empresarios de bajísimo perfil, como
Roberto Murchinson (Murchinson), Agustín Otero Monsegur (San Miguel) o Miguel y
Guillermo Stuart Milne (Banco Patagonia).
"No es la clásica juntada de empresarios dinosaurios
pidiendo una Argentina cerrada.Todo lo contrario", aseguró un
representante de las nuevas camadas. Si bien los empresarios asumen el
compromiso de mantener en reserva todo lo que sucede esos días en el hotel ubicado
a orillas del lago Nahuel Huapi, es sabido que la discreción no suele
sostenerse en grandes grupos ni siquiera en los más selectos.
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