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Por Natalia Donato - La mejora de
competitividad generada el año pasado tras la devaluación permitió a las pymes
industriales frenar la caída exportadora y su grado de apertura comercial. Pero
la suba del tipo de cambio no fue suficiente para disminuir la presión de las
importaciones en el mercado interno de las pequeñas y medianas empresas. De
acuerdo con un estudio realizado por la Fundación Observatorio Pyme (FOP),
durante 2016 aumentó 44% la proporción de firmas que declararon sentirse
amenazadas por los productos importados (creció de 27% al 39%), en tanto creció
de 13% a 21% la cantidad de pymes que experimentó una caída en la participación
en el mercado interno.
Según el documento, a pesar de que el año
pasado los productos nacionales fabricados por la pymes industriales se
abarataron en términos relativos a los de las manufacturas importadas
competidoras (porque los precios de los productos locales subieron menos que la
devaluación), las empresas igualmente perdieron share.
La explicación que brinda el estudio radica en que durante 2016 la producción
de las pymes disminuyó un 8% muy sensibles a la caída del PBI, pero la
importación de bienes importados no lo hizo en la misma magnitud.
Es por eso que los productos comprados en el
exterior hoy ocupan una porción más importante de mercado interno que en 2015.
"No existe una invasión de importaciones, pero sí una mayor presencia de
las mismas en el mercado argentino", sostiene la FOP en el informe.
Varios sectores industriales se quejan del
aumento de las importaciones, que les han quitado mercado en un contexto
recesivo. Los rubros sensibles, fundamentalmente. Si bien el estudio de la
fundación remarca la mejora relativa en favor de la producción nacional, los
precios de los productos importados igualmente terminan resultando más baratos.
Con los meses de dólar planchado y costos internos que siguen en alza, resulta
aún más conveniente. Además, sostuvo Vicente Donato, de la Fundación, "a
mismo precio, se prioriza lo importado".
La tendencia que comenzó en 2016 siguió
acentuándose durante el primer trimestre de este año. Datos del Indec reflejan
que entre enero y marzo las importaciones en volumen crecieron 3,5%. Si se
desagrega ese número, se observa que las compras de autos aumentaron 43,9% y
los bienes de consumo, 17,9%. Los bienes de capital, en tanto, treparon 9,6% en
el trimestre.
De acuerdo con números recabados por la
consultora Radar, en lo que respecta a bienes de consumo, en el período se
dispararon las importaciones de productos textiles (43%); calzado (54%) y
marroquinería (200%). Entre los de consumo durable, se destacan las subas de
heladeras (43%) y lavarropas, que según la firma en el primer trimestre ya
ingresó el 50% de todo lo importado en 2016.
Mejora exportadora
Si bien las pymes industriales perdieron
participación de mercado a manos de los productos importados, mejoraron su
performance exportadora el año pasado. Según el informe de la FOP, en 2016 la
rentabilidad de las exportaciones de las pymes aumentó 17%, lo que explica que
el núcleo duro de las firmas que venden al exterior haya dejado de caer desde
2009 y se haya estabilizado en 12,5% y la apertura exportadora en 14%.
"La observación que más impresiona es la caída generalizada tanto de las
cantidad de pymes exportadoras como de la participación de las exportaciones en
las ventas totales de dichas empresas (apertura exportadora)", plantea el
informe.
De todos modos, destaca la mejora en la
performance durante el 2016 producto, básicamente, de la salida del cepo y la
devaluación. La mejora de la competitividad internacional de las pymes
industriales radicó en que mientras que la depreciación del peso se aceleró 32
puntos porcentuales con respecto a la registrada en 2015 (52% versus 20%), las
firmas sólo aceleraron sus precios internos en 8 puntos (31% contra 23%).
Además, los precios de exportación de sus productos se incrementaron 1,5% en
dólares. Ello generó un abaratamiento de las manufacturas nacionales para el
resto del mundo. Sin embargo, la FOP aclaró que "la ventaja lograda con la
devaluación no podrá ser sostenible si no se acompaña con una adecuada política
industrial y comercial, dado que su efecto por sí solo es transitorio".
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