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Por Claudio
Zlotnik - El funcionario del Palacio de Hacienda sonríe, toma su lapicera con
firmeza y subraya un dato sobre la planilla del INDEC.
Pregunta en voz alta: "Sinceramente, ¿alguien puede creer que la caída
del consumo es tan grande como la que marca acá?".
El cuestionamiento a la entidad -a diez años de la
intervención liderada por Guillermo Moreno- conmueve al grupo de empresarios que lo escuchan.
El funcionario lo percibe, y por eso rápidamente aclara: "No me refiero a la veracidad de los números", remarcando que
nadie en el Gobierno desconfía del organismo oficial.
Pero sí muestra una aversión a creer que las cifras que informa deban ser interpretadas de forma
lineal cuando se
habla de ventas en comercios.
Al igual que él, son varios quienes en el Palacio de Hacienda que sostienen que la caída
del consumo que
publica el INDEC está sobredimensionada.
Este tema es uno de los grandes "debes" del macrismo y, por cierto,
uno de los argumentos críticos preferidos por la oposición.
No es para menos, ya que los indicadores en góndolas y shopping centers continúan mostrando retrocesos,
a contramano del retorno a la sendero del crecimiento que pregona el Gobierno.
Ya sea que se trate de los censos del INDEC, de datos sectoriales o de los
sondeos de la Confederación Argentina de Comercio (CAME), cada nueva noticia
sobre una caída del consumo equivale a una cachetada para el plan
económico.
En los primeros dos meses de 2017, las cadenas
relevadas por
el organismo oficial facturaron $50.815 millones. Es decir, 19%
más que en igual
período del año anterior, contra una inflación minorista anual del 36%, de acuerdo con el
IPC Congreso.
No obstante, cuando hablan en privado, los funcionarios dejan entrever su desconfianza
en los números y sostienen que el descenso
real ha sido mucho
menor del
que mensualmente se informa.
"¿Quién puede pensar que el consumo masivo está 14 o 15 puntos por debajo
respecto del año pasado?", se despacha el funcionario. "Eso no es
así: la caída no es de más de tres
puntos", agrega.
Queda claro que la diferencia entre 14% y 3% no es una brecha menor, y que
tampoco entra en la categoría de "error estadístico". ¿Cómo es posible semejante
divergencia? Para integrantes del equipo
económico, responde a una cuestión de criterio en la medición.
Concretamente, a un factor clave del que diera cuenta iProfesional en diciembre: en medio de la
crisis, los argentinos ampliaron su "mix comercial".
Ya no realizan sus compras preferentemente en grandes supermercados (que son
los que considera el INDEC), sino que reparten sus consumos entre centros
mayoristas, autoservicios y los formatos
de cercanía.
Esta diversificación,
consideran en Hacienda, contempla a cadenas mayoristas -como Vital, Makro, Maxiconsumo o Diarco,
entre otras- que vienen ganando una notable participación.
Tal es así que estos establecimientos han tenido que aggiornarse para poder capitalizar la mayor
presencia de la clase
media, que recurre a ellos para lograr ahorros de entre un 30% y un 50% en varios productos de la canasta.
Inconsistencias
bajo la lupa
En el Palacio
de Hacienda creen que las mediciones del INDEC sufren de "inconsistencias técnicas".
Y que estas deben ser tenidas en cuenta al sacar conclusiones sobre el
comportamiento del consumo.
"No tienen el deflactor correcto",
es la jerga técnica que utiliza un funcionario del equipo económico al dialogar
con iProfesional.
Además, revela que en el Ministerio de Hacienda, "para evaluar la situación del consumo
privado se
mira con mayor detenimiento la evolución de otro rubro: las Cuentas Nacionales".
Es que en ellas no sólo aparece la facturación de grandes supermercados, sino
lo que ocurre en toda la cadena comercial.
De las mismas -añade el funcionario- surgen los principales
datos sobre oferta y demanda global en la economía: "Es
un indicador muy abarcativo sobre precios implícitos e
ingresos de los asalariados".
Consigna que se elabora sobre bases que pueden compararse entre sí, lo que le
da verosimilitud a las conclusiones.
En otro orden, recuerda que un documento de la OCDE (titulado "Defendiendo las
Cuentas Nacionales") argumenta en favor de utilizar este
registro, "ya que permite medir los volúmenes de toda la economía".
Para el Ministerio, el hecho de que el INDEC no contemple la apreciable diversificación del consumo le quita
veracidad. Es decir, lo que sucede en canales mayoristas,
almacenes, autoservicios chinos o locales de cercanía, como Día, Carrefour
Express o Chango Más.
No es que el organismo oficial efectúe mal el relevamiento en las grandes
cadenas, sino que no está considerando los profundos
cambios en los hábitos de compra de la población.
Además, sus integrantes enfatizan que la incorporación de estos
canales cobra
mayor relevancia en momentos
recesivos, porque la diferencia de precios se torna más
gravitante.
Una investigación de la consultora Nielsen revela que para todos aquellos clientes que pasaron del supermercado
tradicional al
formato discount o al mayorista, la capacidad de compra se les incrementó hasta un 20%.
¿Qué opinan los economistas? Por lo pronto, algunos han tomado cartas en el
asunto. Fausto Spotorno, director de
la consultora de Orlando Ferreres, señala que
el indicador de Cuentas Nacionales "es lo mejor que hay" a la hora de sacar
conclusiones.
Sin embargo, muestra algunos reparos sobre su real
dimensión ya
que, por ejemplo, no considera el nivel de stock de los bienes de consumo. Esto significa que,
por ejemplo, si alguien importa bienes y no los puede comercializar, en Cuentas
Nacionales aparece como que los mismos fueron vendidos.
A diferencia de la Argentina, en los Estados Unidos sí existe un indicador que
contiene información anual con el desglose pormenorizado sobre las compras
efectuadas por los particulares.
Aquí, por ahora, sólo hay una manera indirecta de sacar una estimación sobre la evolución, pero sin
ningún tipo de detalles. Es la única forma para complementar los datos del INDEC con datos suministrados por las
diferentes consultoras privadas especializadas en consumo.
Según el estudio nacional Pulso Social que realiza la firma CCR:
- En 2012, sólo el 16% manifestó
haber recurrido alguna vez a un supermercado mayorista
- En 2013, esa cifra ya
había aumentado a un 37% del total
- Desde entonces, el crecimiento de este canal siguió
acentuándose
De acuerdo con investigaciones de la consultora Kantar, en 2013,
este canal concentraba el 4,4% de las ventas vinculadas con el consumo
masivo. Tres años después,
pasó a tener un share del 8%.
Es decir, duplicó su inserción en la comercialización de lácteos,
productos de almacén, bebidas,
artículos para el cuidado personal y del hogar. Justamente, se
trata de rubros en los que se hacen fuertes las cadenas de supermercados.
El boom de los mayoristas
contrasta con
la contracción de las grandes cadenas (hipermercados y supermercados), que perdieron cerca de cuatro
puntos de participación.
En sus mediciones, el organismo sólo considera a establecimientos como
Carrefour, Coto, Jumbo o Disco, entre otros, pero deja de lado a los
mayoristas.
Cambios
de hábito
Cualquier
consumidor que en los últimos meses haya recorrido las góndolas de Vital, Diarco, Maxiconsumo o Makro habrá notado cómo han ido cambiando su estrategia comercial para atender a la clase media.
Ahora permiten compras por
unidad o
en pequeñas cantidades -a precios más bajos- y además, en forma paulatina,
fueron incrementando su oferta de productos. Incluso han
lanzado promociones.
En varios de ellos hasta comercializan cortes de carne y, de cara a los próximos
meses, prevén agrandarse con la instalación de panaderías.
De acuerdo con Kantar WorldPanel, la facturación de los establecimientos mayoristas a los consumidores finales se duplicó en apenas dos años.
Según esta consultora, ya les arrebataron más de 300.000 clientes a las grandes cadenas,
gracias a la agresiva política de precios que impulsaron.
Otro canal que gana terreno son las ferias de barrio, que tampoco entran en el radar del INDEC.
Cada semana llegan a 65 puntos de la Capital y a cientos del Conurbano.
Según el Gobierno porteño, en la Ciudad las visitas crecieron entre un 50% y un 100% dependiendo
de la zona.
Los funcionarios estiman que los productos (cuyos precios se acuerdan periódicamente
tomando como referencia los del Mercado
Central) llegan a más de 100.000 vecinos cada mes.
De acuerdo con relevamientos del Gobierno porteño, los valores de varios productos
básicos de la
canasta básica alimentaria son entre 20% y 50% más bajos que los de comercios
tradicionales.
El INDEC tampoco contempla a los autoservicios chinos, que si bien
perdieron mercado todavía reúne un 28% del total de las ventas de
productos de la canasta básica.
Más allá de las discusiones por las estadísticas -y habiendo transcurrido el
primer cuatrimestre-, el Gobierno no puede contar con datos positivos suficiente como para festejar la marcha de la economía.
Contemplando
el inevitable acercamiento del calendario electoral, la urgencia por mostrar un jardín de brotes
verdes se
acrecienta.
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