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Por Jorge Herrera - Desde que asumió
el presidente Macri el riesgo país retrocedió más de 15%. Hoy está en niveles
de 405 puntos básicos. Claro que esta mejora es la contracara de menores
rendimientos para los inversores que apuestan a la deuda argentina.
La caída registrada en los retornos prometidos por el menú de bonos argentinos,
tanto soberanos como provinciales plantea cierto interrogante entre los
inversores, sobre todo, acerca de si llegó la hora de reacomodar la cartera. Es
que, si bien el riesgo argentino supera al de sus pares regionales, el
retroceso de los últimos meses fue superior al de sus vecinos. Por ejemplo,
entre marzo y abril, el riesgo argentino bajó casi 50 puntos básicos (un
retroceso del 10%) a 409 puntos mientras que el de Brasil lo hizo en menos de
20 puntos (-6%) a 266; México apenas 5 puntos (-3,7%) a 184 mientras que el de
Chile subió 2 puntos ( 1,4%) a 138 puntos. Esto implicó una mayor reducción de
los diferenciales de rendimientos (spread) a favor de la deuda argentina.
Al analizar el comportamiento de las distintas series de la deuda soberana, e
incluso entre papeles provinciales, es la curva del tramo medio de rendimientos
la que muestra un mayor nivel de agotamiento, es decir, menor espacio para
proyectar ganancias. Se trata precisamente del espectro de bonos con
vencimiento de 7 y 8 años. Es así como un bono con vencimiento en 2024 promete
un rendimiento apenas por encima del 4% anual (incluso, similar al de su par
brasileño, pero el doble de lo que rinde papeles parecidos de Colombia, Uruguay
o Perú). De modo que en este segmento de la deuda pública, considerado medio,
es donde los inversores dan cuenta de que lo mejor ya pasó y resta muy poco por
mejorar.
Sin duda que si un bono argentino con vencimiento en 2024 ofrece poco más de un
4% anual, es porque el mercado confía en que el país tiene altas probabilidades
de volver a ser no solo normal, sino también a que se encauce en un proceso de
crecimiento sostenido. Quizás, como advierten algunos analistas, el mercado se
ha dividido entre optimistas externos y pesimistas locales. Lo cierto es que lo
acontecido durante abril, en términos de disminución del riesgo país de
Argentina, es el correlato del impulso que recibió el gobierno tras la
manifestación del "1-A", aunque también entraron a terciar las
visitas internacionales, sobre todo la ocurrida a Washington con Donald Trump
(la más valorada por el mercado). Todo esto, junto a la aparición de algunas
señales de que la economía comienza a arrancar, tuvieron efecto sobre los
spread de la deuda. Ahora los inversores evalúan el tramo de la curva de largo
plazo en busca de mejores rendimientos. En ese caso, bonos con vencimiento por
encima del 2042 (Chile 42, Perú 50, Uruguay 46 o Brasil 47) ofrecen retornos de
entre 3,7% y 5,7%, o sea muy cerca de lo que hoy rinde un bono medio argentino.
Según los expertos en este segmento, es donde se darán las mayores
oportunidades de ganancia. Están proyectando rendimientos hoy del orden del 7%.
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