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El stock de Lebac y pases pasivos crecerá a
$1.200.000 millones para fines de 2017. Así lo afirmó el economista Luis Secco,
quien destacó que la política monetaria restrictiva "deberá ser acompañada
por la fiscal y por otro tipo de cuestiones estructurales", como disminuir
el exceso de regulaciones y el peso del Estado". Además, el consultor
independiente sostuvo que los agentes económicos esperan por las elecciones de
octubre para tomar decisiones, retrasando así la reactivación de la economía.
Periodista: ¿Cómo viene avanzando el Banco Central con las Lebac?
Luis Secco: El principal objetivo del Gobierno es bajar la inflación y el Banco
Central ha establecido metas muy exigentes: entre un 12% y un 17% para este
año. Actualmente, toda la presión recae sobre la política monetaria a través de
la tasa de interés. El proceso de absorción de Lebac y de pases pasivos tiene
una gran envergadura: el stock acumulado entre ambos instrumentos asciende a
unos $900.000 millones. Cuando Federico Sturzenegger asumió el cargo, el monto
se ubicaba en $300.000 millones, es decir, la cifra se ha triplicado. Y para
fines de 2017 se espera que el stock de pasivos ascienda a $1,2 billones. Otro
dato a tener en cuenta son los intereses de deuda que se pagan, ya que para
este año se espera que la cifra ascienda a $200.000 millones y para el año que
viene se proyecta un monto similar. Con esta política monetaria, se espera que
este año la inflación se ubique entre un 20% y un 25%.
P: ¿No se necesita un acompañamiento de la política fiscal?
L.S.: La principal preocupación es bajar la inflación. Actualmente, el costo
está implícito en la tasa de las Lebac y la de pases. En general, los países
que buscan combatir esta cuestión tienden a acompañar con la política fiscal.
En Argentina, en un principio se utilizó una política fiscal expansiva, lo cual
es lógico, ya que había que calcular y corregir la distorsión previa de la
gestión anterior. En el tiempo, la política monetaria restrictiva deberá ser
acompañada por la fiscal y por otro tipo de cuestiones estructurales. Este tipo
de política es razonable en una etapa de transición, siempre y cuando se
empiece a trabajar en otros aspectos como el mercado de trabajo y en el exceso
de regulaciones.
P: Hay que tener en cuenta que es un año electoral...
L.S.: Los cambios se van a empezar a ver a partir de octubre. La expectativa de
ver un nuevo Gobierno luego de las elecciones le quita ansiedad y preocupación
a los agentes económicos, que están esperando a ver qué ocurre después de
octubre, cuando llega 'la nueva política'. Las proyecciones indican que el
Gobierno va a tener un buen resultado, pero mientras tanto, los consumidores y
los inversores deciden esperar, lo que retrasa también la reactivación de la
economía, salvo por algunos sectores, como el energético y el de la
construcción.
P: ¿Cuáles son los riesgos de que siga aumentando el déficit cuasifiscal?
L.S.: Los riesgos aparecen cuando este proceso no se puede controlar. El
Gobierno apuesta por que el crecimiento reduzca el peso de estos problemas, ya
que permitirá disminuir tanto el déficit fiscal como el cuasifiscal; pero para
que esto ocurra es necesario que venga acompañado por las políticas públicas.
Actualmente, los agentes económicos no creen que el 'nuevo Gobierno' venga
acompañado por un conflicto con las Lebac, aunque hay cierto miedo respecto al
crecimiento en los stocks de los pasivos. Por ahora, el Gobierno va por buen
camino, ya que no hay nada más reactivante para la economía que una baja en la
inflación.
P: ¿En qué nivel debería ubicarse el tipo de cambio?
L.S.: Empezar por resolver los problemas por el tipo de cambio es un atajo.
Argentina primero debe elegir qué tipo de Estado quiere. Necesita generar un
cambio en el exceso de las regulaciones, en el peso del estado, en la apertura
de la economía, en los métodos de financiamiento y en la eficiencia de bienes y
servicios que provee. Resolver la cuestión del tipo de cambio es empezar por el
final. Es necesario reducir la intervención del Banco Central en el mercado
cambiario, pero es fundamental llegar a un país con menos rigideces y problemas
estructurales.
P: ¿Cómo ve la evolución de la actividad?
L.S.: Los indicadores muestran ciertas señales de recuperación, pero con
distorsiones geográficas y sectoriales. Hay que ver primero cómo se solucionan
los problemas de la macro. Por ejemplo, los acuerdos sectoriales reflejan que
las preocupaciones de la Argentina son las correctas, pero sin embargo no
logran generalizar los beneficios en toda la economía. Hay que esperar a que el
Gobierno disminuya la presión impositiva, las rigideces y el tamaño del Estado,
y este cambio va a llegar a partir de octubre.
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