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En una nota anterior los economistas del BCRA, D.
Blanstein, L.Gimenez, D. López Airaghi y N. Salvador analizaron, si, a partir
del nuevo camino que comenzó a transitar la autoridad monetaria hacia la
implementación de un esquema de metas de inflación junto con un régimen de tipo
de cambio flotante, se ha cumplido la paridad cubierta de tasa de interés, la
cual implica la inexistencia de oportunidades de arbitraje que permitiría el
aprovechamiento de los diferenciales de tasas entre distintas monedas con una
cobertura del riesgo cambiario (léase, otra versión de la mentada bicicleta
financiera). Ellos mostraron que, a medida que se fue normalizando el mercado
cambiario y monetario, las oportunidades de arbitraje fueron disminuyendo
dándose una convergencia hacia la paridad cubierta de tasas de interés, lo cual
sugiere una mayor eficiencia y profundidad del mercado. De esta manera,
concluyeron que no es posible sostener que existan en este momento
oportunidades de arbitraje en la estrategia de carry trade cubierto (bicicleta
financiera) que aseguren una ganancia futura sin correr riesgo.
A continuación, lo más relevante del nuevo estudio.
Se mencionó en el estudio anterior que en Argentina se habla de otro tipo de
estrategia: carry trade descubierto ("carry trade"), que consiste en
aprovechar el diferencial de tasas en diferentes monedas, sin cobertura del
riesgo cambiario. Ésta podría implementarse mediante el financiamiento en la
moneda extranjera a la tasa de interés internacional (Libor), la posterior
venta de los dólares en el mercado de cambios y la compra de instrumentos en
moneda local (ej. Lebac).
Al fin del plazo de inversión en dicho instrumento, se vuelve al mercado
cambiario para obtener nuevamente la divisa de origen. Por lo tanto, para
obtener un rendimiento en dólares positivo invirtiendo en instrumentos en
moneda local (ej.: Lebac), debe darse ex post que la moneda se aprecie o, al
menos, se deprecie menos que lo implícito por el diferencial de tasas.
Para dilucidar cuál ha sido el resultado de este tipo de apuesta, se computó el
rendimiento efectivo mensual de una estrategia de carry trade desde diciembre
2015 a la fecha. Como puede observar se en el gráfico, desde la unificación
cambiaria hubo momentos de ganancias y otros de pérdidas, de igual magnitud
hacia un lado y hacia otro, por lo tanto, los resultados dependerán de qué
período se tome para la medición del rendimiento, pudiendo la toma de esta
muestra arbitraria llevar a concluir que el carry trade es consistentemente
positivo o consistentemente negativo.
A modo de ejemplo, si un inversor decidió vender los dólares en el mercado de
cambios 35 días previos al "brexit", comprar Lebac de 35 días de
plazo, mantenerla hasta su vencimiento y, posteriormente vender los pesos y
comprar dólares, el rendimiento efectivo que obtuvo se ubicó en torno al -5%.
Por el contrario, si un inversor decidió vender los dólares a principios de
marzo de 2016 y hacer la misma estrategia mencionada ut supra, el retorno fue
de 6% aproximadamente.
Vale mencionar que durante 2016 hubo un incremento en la cantidad de inversores
que optaron por instrumentos en pesos (ej.: Lebac). Sin embargo, también hubo
muchos otros inversores que al mismo tiempo demandaron moneda extranjera, lo
cual se puede ver en la compra de dólares por residentes que alcanzó niveles
récord. Esto evidencia que hubo inversores que en el mismo momento del tiempo
disentían en qué representaba una mejor inversión. Este disenso es lo que se
esperaría en un mercado en equilibrio, donde el tipo de cambio encuentra un nivel
en el que ex ante no queda claro cuál de las dos inversiones es mejor.
Por último, bajo una mayor integración financiera, un esquema de metas de
inflación y un régimen de tipo de cambio flexible, como el que ha adoptado el
BCRA desde diciembre de 2015, apostar a la estrategia de carry trade conlleva
un riesgo, puesto que el inversor no conoce con certidumbre ex ante el precio
de recompra de los dólares en el momento inicial de esta estrategia.
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