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Por Verónica Dalto - El Gobierno logró completar
ayer la emisión del Bonar 2025 y Bonar 2037 que buscaba en una segunda ronda de
colocación, al adjudicar u$s 1796 millones en total, lo que le permitió bajar
un poco el costo de fondeo a 5,293% y 7,378%, respectivamente.
En tanto, siguió recibiendo una alta demanda para
la venta de Letes, lo que le permitió colocar unos u$s 1000 millones y extender
el plazo más largo a 455 días, de un mercado donde sobran dólares y está
sediento de colocaciones a corto plazo.
El Ministerio de Hacienda adjudicó u$s 647 millones
en la reapertura del Bonar 25 y u$s 1148 millones en la del Bonar 37, tras
recibir 924 órdenes por un valor de u$s 1937 millones para ambos títulos.
Respecto de las Letes, el Tesoro colocó u$s 600
millones en las letras a 182 días, con vencimiento el 10 de noviembre próximo,
a una tasa de 2,85% y u$s 400 millones en las letras a 455 días, al 10 de
agosto de 2018, a una tasa de 3,35%.
Recibió órdenes por un valor nominal de u$s 4972
millones distribuidos, casi cinco veces lo colocado, en 11.601 órdenes de
compra.
En el mercado se menciona que algunos operadores
mayoristas inflan las ofertas por el bajo nivel de prorrateo que se obtiene
para adquirir los títulos, que ayer fue de 16,5% para la letra más corta y
19,51% para la más larga. En tanto, ayer se aplicó el nuevo procedimiento para
los minoristas, que adjudica el total de las órdenes recibidas hasta u$s
50.000.
El Gobierno había tratado de completar u$s 3500
millones con la emisión de los Bonar 25 y 37 hace un mes atrás para poder
reemplazar el vencimiento del Bonar 17, que finalmente debió abonar con lo
colocado anteriormente y se vio reflejado en las reservas del Banco Central.
En esa oportunidad, se colocaron u$s 1760 millones.
Ayer se reabrió la licitación y se superó el monto buscado en u$s 56 millones.
En ese momento, el Bonar 25 había resultado caro y
el Bonar 37, con una duration larga para el inversor local y ambos no lograron
captar el interés del inversor extranjero, que busca un título más líquido.
En esta ocasión sucedió algo similar, por eso la
sobresuscripción fue modesta. Pero los bonos habían corregido su rendimiento en
el mercado secundario, desde la colocación primaria a 5,75% y 7,625%, producto
de la demanda internacional sobre los productos de mercados emergentes que
influenciaron toda la curva argentina.
En cambio en la venta de Letes, que licita cada
quince días, se entiende que el Gobierno podría colocar un monto mayor y a un
costo menor en un mercado en el que hay un exceso de dólares por las
colocaciones de deuda y el blanqueo de capitales. Ayer recibió órdenes por u$s
3042 millones para la letra a 182 días y de u$s 1930 millones para la letra a
455 días, que pudo extender en 80 días.
"La demanda por estos instrumentos es enorme.
En el mercado secundario es difícil encontrarlos", dijo un portfolio
manager de un fondo común de inversión. "Si el Gobierno quisiera, con el
nivel de demanda que hay, podría bajar la tasa o extender los plazos. Más allá
de los inversores individuales, en la industria de fondos comunes de inversión
tenés los fondos de renta fija en dólares a corto plazo, en los que el 60% está
alocado en letras".
Además de los minoristas que compran directamente,
el atesoramiento de dólares que termina depositado en los bancos es alto y las
entidades les recomiendan a los individuos invertir los billetes en sus fondos,
que a su vez compran Letes.
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