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Por Javier Blanco - El dilema de la "manta corta" en que se
encuentra atrapado el Banco Central (BCRA)
volvió a quedar en evidencia ayer, un día después de que el mercado fuera
sorprendido por la inflación de abril.
Ocurre que, como el dato fue peor a lo esperado, los operadores suponen
que el ente monetario no tendrá más remedio que propiciar un ajuste adicional
en las tasas que paga por su deuda, razón por la que ayer mismo se precipitaron
para desarmar posiciones que habían tomado en dólares y pasarse a pesos, para
quedar en condiciones de aprovechar ese negocio.
Claro que ese aporte, al reforzar la oferta de divisas en la plaza,
volvió a tornar estéril la intervención cambiaria del BCRA que, como ya había
sucedido días atrás, y al mantenerse monótona (compró inalterablemente US$ 100
millones por día desde que comenzó a hacerlo hace 7 ruedas), no bastó siquiera
para evitar que el dólar comercial volviera a caer debajo del nivel de $ 15,50,
que, anteayer, se había empeñado en defender como piso.
Así, se le complica cumplir con su nuevo objetivo de evitar una mayor
apreciación del peso, porque se ve a la vez obligado a intensificar el apretón
monetario para forzar una baja de la inflación.
"El mayorista cerró en $ 15,435 (-0,48%), casi en el mínimo del
día", describió María Laura Segura, del Grupo SBS. Ese precio significa un
retroceso de 7,5 centavos respecto del cierre previo y generó, además, un
repliegue de 8 centavos promedio (cayó de $ 15,83 a $ 15,75) en el valor al que
se ofrece el dólar al público.
"Quienes tienen liquidez siguen operando Lebac al 25,6% o call
money al 25%, al día y en plazos cortos. Con este nivel de tasas, el
mercado de cambios actúa y actuará como otro abastecedor de pesos si el BCRA no
aumenta su volumen de compras diarias", acotó Fernando Izzo, de ABC
Mercado de Cambios. "Las compras oficiales ahora se ven insuficientes como
para volver a impulsar al dólar", coincidió su colega Gustavo Quintana,
operador cambiario de PR.
Extraño accionar
El retroceso del dólar en la plaza local significó una mínima pérdida de
competitividad cambiaria, dado que casi todas las monedas de la región y del
mundo se revaluaron ayer frente a esa divisa.
Sin embargo, lo que comienza a inquietar es que ni el esfuerzo oficial
alcanza para torcer la tendencia a la apreciación que muestra el peso, con los
perjuicios que el nivel que está alcanzando comienza a ocasionarle a la economía
en general.
Además, a los operadores no deja de llamarles la atención que ya en
varias jornadas las compras oficiales se cursaron a precios que resultarían
luego superiores a los de cierre, algo que volvió a suceder ayer.
Entre los analistas predomina la visión de que la tendencia a la
apreciación del peso, al ser estructural, no podrá ser modificada por el cambio
de actitud del BCRA. En todo caso, su evolución puede resultar alterada por el
ciclo electoral.
"Vemos a las recientes compras de reservas como instrumento que
evita que el dólar perfore los 15 pesos, pero incapaces para provocar rebotes
fuertes de la cotización. Los fundamentos en favor del carry trade seguirán
todo el segundo trimestre, con la Lebac corta como estrella, porque su
rendimiento al 25% nominal supone una tasa efectiva anual en torno al
28%", advirtió ayer, por caso, la consultora Econviews en un informe. Sólo
"a medida que se acerquen las elecciones, y cuando una mayor demanda de
coberturas haga subir algo al dólar; la tasa de devaluación le va a ganar a la
tasa de interés en pesos y hará que se bajen de la bicicleta en ese
período", concluyen.
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