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Por Ignacio Olivera Doll -Las mediciones de alta
frecuencia que realizan las consultoras privadas, y que forman parte de los
"insumos" que usa el Banco Central para definir sus tasas de interés,
todavía no muestran ningún indicio de que la inflación se haya empezado a
desacelerar en la primera quincena de mayo. La suba de precios vuelve a
amenazar este mes con cerrar en torno del 2% mensual, por arriba de un piso que
no logra quebrar desde enero y que mira cada vez con más preocupación el propio
presidente de la institución, Federico Sturzenegger.
Lo preocupante: la suba de precios se afianza en bienes y servicios que no
tienen que ver necesariamente con los ajustes tarifarios como, por ejemplo, los
alimentos. Y podría impactar también en la llamada "inflación
núcleo", que suele tomar más en cuenta el Banco Central para definir su
política monetaria.
La consultora Elypsis, del economista Eduardo Levy Yeyati, detectó hasta ahora
"registros altos" en los datos de inflación de las dos primeras
semanas: la primera dio un incremento del 0,6%, pero estuvo especialmente
afectada por el ajuste del 23% en la tarifa de agua; la segunda reflejó una
suba idéntica, del 0,6%, pero apareció influida en cambio por el encarecimiento
de los alimentos.
Si bien en Elypsis mantienen aún la proyección del 1,7% para todo mayo, sus
economistas también aclaran que las mediciones que se conocieron hasta ahora no
dan ningún motivo para festejar una desaceleración de los precios.
En PriceStats, otra de las fuentes considerada por el Banco Central (que
publica el resultado de sus relevamientos en la web), anotaron un ritmo de
inflación del 2% hasta la primera semana de mayo. La curva refleja un repunte
sostenido desde el piso del 1,2% que mostró marzo.
Como sea, las cifras conocidas hasta ahora muestran que aún no hay motivos para
alertar sobre una significativa caída de la inflación en este mes. El último
comunicado de política monetaria del Banco Central, del martes pasado, había
aclarado que "las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de
fuentes estatales y privadas monitoreados por el BCRA" sugerían que,
"en mayo la economía retoma el proceso de desinflación". La misma
apuesta pareció arriesgar el vicepresidente del BCRA, Lucas Llach, este viernes
en su cuenta de Twitter: "Estos tres meses (febrero, marzo y abril) no me
parecen apropiados para juzgar la inflación macroeconómica de Argentina",
recomendó. Así y todo, los últimos movimientos que hizo -desde marzo- la mesa
de dinero del Banco Central dejaron en evidencia una mayor preocupación de sus
funcionarios por la suba de precios. Según pudo confirmar este diario, el ritmo
ya superó, por mucho, al que ya había proyectado Sturzenegger para esta época
al anticipar que vendrían "tres meses delicados en materia de
inflación".
Esto fue lo que convenció al "ala dura" del comité de política
monetaria del Central a salir a retirar pesos de la economía con mayor
agresividad. El organismo ya absorbió $90.000 millones en lo que va de mayo
mediante ventas de Lebac, que empujaron las tasas de interés en un punto
porcentual, hasta el 25,15% anual.
La mesa de dinero empezó a ocuparse así de retirar los "excedentes de
liquidez" que vio en la economía. En las cifras oficiales ya se ve que el
Central es algo menos expansivo en su política monetaria: la emisión de pesos
ya se desaceleró en unos 5 puntos porcentuales (del 40% al 35%) durante abril.
Pero se ubica, aún ahora, por encima de un nivel "consistente" con la
meta del 17% de inflación. Parece ser éste sólo el comienzo de un retorno ya
irreversible hacia una política levemente más contractiva del BCRA.
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