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Por Natalia Donato - Tiene a su cargo una de las
áreas a las que todavía le está costando arrancar. La contracción del mercado
interno y la recesión en Brasil le juegan a la actividad manufacturera una mala
pasada desde hace casi dos años. Aún en este contexto, y con algunos números
que recién en marzo empezaron a mostrar algún quiebre de tendencia, el
secretario de Industria, Martín Etchegoyen, es moderadamente optimista. Luego
de presentar en conferencia de prensa el proyecto de ley de Compre Nacional,
que enviarán esta semana al Congreso, el funcionario recibió a El Cronista y
habló de todo: las perspectivas para este año, el empleo, los acuerdos
productivos que se vienen y el tipo de cambio.
-¿En qué consiste la nueva Ley de Compre Nacional
que impulsan?
-Trabajamos con la Cepal, las cámaras empresarias y
la CGT para promover el desarrollo de capacidades de producción locales a
través de dos instrumentos: uno es el Offset, un mecanismo que le exige a los
proveedores extranjeros que cuando una oferta supera los u$s 5 millones tienen
la obligación de hacer un acuerdo de cooperación productiva con un proveedor
local. Que puede ser comprar localmente una parte de lo que ofrece o establecer
un mecanismo de producción conjunta en la Argentina o de transferencia
tecnológica. El otro punto importante de la ley es el margen de preferencia.
Cuando se ofrecen bienes locales, esos bienes pasan a tener preferencia de
precio respecto del bien no local de 8% para las grandes y de 12% para las
pymes, cuando hoy era del 5% y del 8%, respectivamente. Hemos analizado la
experiencia internacional en este tema. Además, se complementa con el Programa
de Desarrollo de Proveedores, que manejamos desde el Ministerio de Producción y
que apoya a proveedores para mejorar sus capacidades.
-¿Cuánto representan del PBI las compras públicas?
-El 5% del PBI, cuando en países de la OCDE
representan el 13% en promedio. Pero según nuestro cálculos, nada más que con
las obras de infraestructura previstas para los próximos 8 años (u$s 200.000
millones), si alcanzáramos el 40% de producción de bienes locales, implicarían
unos u$s 80.000 millones y permitiría generar 70.000 puestos de trabajo.
-¿Cómo ve la situación de la industria?
-La veo mejor. Creo que no sólo se detuvo el
proceso de caída del sector industrial, sino que ya se puede ver recuperación.
El dato de marzo de la UIA da un crecimiento de 0,4%. Es un buen indicador de
cambio de tendencia. Ya son más los sectores en los cuáles se empieza a
observar recuperación. Estamos confiados.
-¿En qué sectores?
-Todo lo que tiene que ver con la construcción, muy
motorizada por la obra pública. Pero también se empieza a notar crecimiento de
la obra privada. También todo lo que tenga que ver con el sector agropecuario.
La cámara acero también mencionó que se empieza a notar recuperación en línea
blanca. Y la UIA habló de mejoras en edición e impresión y alimentos. No quiero
cantar victoria, pero esperamos que esta tendencia se mantenga en los próximos
meses.
-¿Qué proyección tiene para el año?
-No tengo una estimación precisa. Pero si este año
logramos que la industria crezca 2% o 2,5%, sería buenísimo. Este número es en
base a un escenario de recuperación moderada de Brasil, no de estancamiento o
caída de Brasil. Si Brasil crece 1% o 2%, es factible que la Argentina crezca
2%.
-¿Qué está pasando con el empleo industrial?
-En marzo, registró un aumento de 5000 puestos de
trabajo, en rubros de la alimentación y algunos vinculados con el sector
metalmecánico. De todas formas, aún estamos 30.000 puestos abajo si se lo
compara con marzo del año pasado.
-¿Se vienen otros acuerdos para bajar los precios
de los insumos de la construcción?
-Sí, estamos ya trabajando con el sector del acero.
Empezamos las reuniones. Todavía no hemos terminado las negociaciones. pero en
30 días esperamos poder tener algunas definiciones al respecto. Pero la idea es
lograr, como con el aluminio, que los productos de acero lleguen a un menor
precio al sector de la construcción.
-Ya bajaron los aranceles a la importación de autos
eléctricos e híbridos, ¿qué otras medidas están evaluando en el marco del
acuerdo automotriz?
-También mejoramos los reintegros a la exportación.
Por otro lado, estamos siguiendo de cerca los planes de inversión de las
empresas. Además, estamos viajando a Japón esta semana para mantener encuentros
con autopartistas japoneses y argentinos y ver la posibilidad no sólo de que se
instalen en la Argentina, sino de que transfieran tecnología. Por otro lado,
avanzamos con apertura de nuevos mercados; hace un mes firmamos el convenio con
Colombia.
-¿Y las rebajas de impuestos que espera la
industria?
-Los cambios impositivos se enmarcan en una reforma
integral. En lo que sí vamos a trabajar es en los costos que se asocian a la
salida de fábrica de un auto: patentamiento, flete y gastos de inscripción, que
en algunos casos representan entre 7 y 10% del valor del vehículo. Nuestra idea
es sumar a las provincias en este acuerdo. Córdoba ya firmó y Santa Fe se
estaría incorporando.
-¿Con qué otros sectores buscan acuerdos
productivos?
-Con el de motos seguramente vamos a firmar en
junio. Ahí básicamente estamos apuntando a un diferencial arancelario para
promover el ensamblado local. La idea es bajar el arancel para la importación
de partes de 20% a 10%. Es un sector que viene muy bien; este año puede crecer
30% la venta de motos. Luego queremos trabajar con el sector de madera y
muebles.
-¿Los dejó algo más tranquilos la decisión del BCRA
de fijarle un piso al dólar con el anuncio de mayores compras?
-Para el sector de los transables, es una medida
que el sector requería porque el tipo de cambio es una variable. No es la
única, pero que el tipo de cambio deje de caer para este sector no es malo.
-¿El tipo de cambio actual es competitivo?
-El tipo de cambio es una variable más que tiene
que ser equilibrada con el resto de las variables. Medir la competitividad de
la Argentina sólo por el tipo de cambio es un error. La tasa de interés, la
inflación, es un difícil equilibrio que se va a ir llevando. La lucha contra la
inflación, que el Gobierno tiene que dar, implica que estas variables se tengan
que ir equilibrando en el tiempo. Y el BCRA y la Argentina tienen que tener
claro que todas las variables tienen que ir de la mano. Es tan importante como
el tipo de cambio seguir trabajando con el resto y estos acuerdos productivos
que estamos firmando apuntan a eso, a mejorar la competitividad.
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