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Por Ignacio Olivera Doll - Desinflación.
Sturzenegger aseguró que los precios ya suben a un ritmo “interanual” del 25%
en mayo y que éste pasará a ser del 22% en julio. Y dijo que continuará ahora
“la posición contractiva de la política monetaria”.
"Siempre hay una autocrítica para hacer".
Fue una concesión no habitual para el presidente de un banco central y la
primera que se le escuchó, en lo que va de su gestión, a Federico Sturzenegger:
ayer, el funcionario reconoció que, en el verano, el BCRA relajó demasiado la
política monetaria y empezó a expandir "de manera más rápida" la
cantidad de dinero, con lo que pudo haber interrumpido el control de la
inflación.
"Pecamos de exceso de confianza en diciembre y en enero", se sinceró
ayer el funcionario, ante la pregunta de este diario, en la presentación del
Informe de Estabilidad Financiera.
Hace más de seis meses un grupo de economistas locales empezó a advertir sobre
el fuerte repunte de la emisión de pesos y el crecimiento de la demanda de
dinero que había empezado a verse en el sistema, y sobre el riesgo que,
consecuentemente, podía provocar esto en el control de la inflación. La mayor
liquidez, que pasó de crecer del 19,5% en octubre al 30% anual en diciembre,
había sido el efecto de una repentina baja de tasas que resolvió el Banco
Central.
"Lo discutimos y, ex post, nos dimos cuenta de que hubo un relajamiento
adicional. A medida que uno baja las tasas, los agregados monetarios se van
moviendo de manera más rápida", comentó.
Sturzenegger contó que la decisión de recortar la tasa respondió a que, por
esos meses, el proceso de desinflación había sido exitoso: 1,2% en diciembre y
1,3% enero. "Cuando terminó el año, y pasamos al nuevo esquema, fijamos la
tasa de pases y dejamos desanclar la tasa de Lebac", dijo. "Durante
febrero, encontramos una dinámica de inflación que nos parecía que no era la
que queríamos. Y la tasa de interés se nos cayó muy por debajo del
corredor", dijo. El BCRA actuó a partir del 1° de marzo: empezó a absorber
liquidez, para subir las tasas de interés y volver a ubicarlas dentro del
corredor de pases.
"Pecamos de exceso de confianza en diciembre y enero. Pero los procesos de
desinflación no son absolutamente lineales: tienen subas y bajas; avances y
retrocesos. Lo importante es hacer un diagnóstico y corregir cuando se tiene
que corregir", completó Sturzenegger. Y aseguró que, ahora, la
"posición más contractiva de la política monetaria" asegurará el
cumplimiento de los objetivos: "A partir de mayo, la economía argentina
vuelve a tener el sendero de desinflación", prometió.
Ayer, el funcionario se aferró aún más a la meta del 17% para fin de año:
"Metas que se cambian no son metas", explicó. Y sostuvo que la
inflación interanual será del 25% en mayo y se ubicará entre el 22% y el 21%
interanual en julio. "Con esto habremos bajado la inflación interanual del
36,6%, que fue como cerramos el año 2016, al 21% o al 22%. Esto quiere decir
que habremos bajado la inflación entre 13 y 14 puntos porcentuales en los
primeros siete meses del año. Nos queda la tarea de llevar la inflación de ese
21% al rango de 12-17 por ciento para este año, y para eso estamos
trabajando", agregó. La meta no se mueve. Y la política contractiva,
parece, no se toca.
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