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Por Martín Kanenguiser - El Gobierno analiza
reducir gradualmente la alícuota del impuesto a los débitos y créditos en
cuentas corrientes bancarias hasta su eliminación. Así lo indicaron a LA NACION
fuentes oficiales, que confirmaron que el cambio estará incluido en la reforma
tributaria que se enviará este año al Congreso Nacional.
La intención es, como ocurrirá con toda la reforma
impositiva, que este cambio en particular tenga un carácter gradual. Por esta
razón, la idea es que el denominado "impuesto al cheque" se reduzca
hasta quedar eliminado en un plazo de cuatro años aproximadamente.
Las fuentes explicaron que la intención del
Gobierno es lograr un consenso con otras fuerzas políticas en torno a cuatro o
cinco ejes sobre los que girará la reforma tributaria, que será debatida en
primera instancia por una comisión bicameral en el Congreso. La intención
primaria es otorgarle al sistema tributario un perfil más progresivo, lo que
implica que tengan más peso los impuestos directos que los indirectos.
En este sentido, si hay acuerdo en reducir la
alícuota del IVA -que se subió al 21% en 1995- habrá que buscar un reemplazo
para financiar esa pérdida de recaudación -cada punto del IVA significa unos $
2000 millones-, por medio de un incremento de otra alícuota o de una reducción
en las exenciones de este impuesto.
El contexto de fuerte déficit fiscal que enfrenta
el Gobierno refuerza la necesidad de no perder más recaudación. En el caso del
impuesto al cheque, por lo tanto, se descartó en forma preliminar la idea de
aumentar el porcentaje que se toma a cuenta del impuesto a las ganancias, ya
que esta alternativa generaría una pérdida de ingresos también para las
provincias.
El tributo, que tiene una alícuota del 0,6% sobre
los depósitos y 0,6% sobre los retiros bancarios, fue creado en 2001 con
carácter de "emergencia", y como muchos otros impuestos de esas
características sigue vigente; recaudó $ 131.000 millones en 2016 y $ 50.000
millones desde enero de este año.
A fin de año vence, una vez más, su vigencia, por
lo que debería ser prorrogado nuevamente por el Parlamento.
El Consejo Profesional de Ciencias Económicas
(CPCE) porteño propuso "eliminar totalmente el impuesto de manera gradual
en 5 años". La entidad que preside Humberto Bertazza sugirió que "el
primer paso se lo haría aumentando gradualmente el porcentaje que puede
computarse como pago a cuenta de otros impuestos nacionales, como el IVA, ya
que actualmente sólo se permite en los impuestos a las Ganancias y Ganancia
Mínima Presunta".
En el caso de las pymes, propuso "aplicar un
régimen especial donde las pequeñas y medianas empresas puedan computar el 100%
del impuesto abonado en IVA o Ganancias".
Respecto de la coparticipación del impuesto,
propusieron "incrementar la coparticipación de los fondos que hoy recauda
el gravamen: en la actualidad, sólo un 30% de la recaudación integra la masa
coparticipable, y las provincias reciben, previo a las detracciones de los
regímenes previsionales, un 15 por ciento".
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