El dólar se repuso de inmediato del fuerte descenso sufrido como consecuencia de la publicación de las cifras de creación de empleo en EE UU, que se situaron muy por debajo de las previsiones de los expertos. Tras dejarse casi un centavo frente al euro, el billete verde reaccionó a las palabras del presidente de la Reserva Federal de Chicago, que insistió en la inquietud que en la Fed causa el incremento de los precios. La primera economía mundial creó 110.000 puestos de trabajo durante marzo, poco más de la mitad de las previsiones de los analistas, que se situaban en torno a 215.000 empleos. La primera reacción del dólar se tradujo en una caída en vertical, que llevó al billete verde hasta sus mínimos del día, 1,3051 unidades por euro, casi un centavo por encima de su cotización antes de conocerse la cifra de empleo. De poco sirvió que la tasa de paro se redujeran hasta el 5,2%.
Los inversores interpretaron el dato como un obstáculo para que la Reserva Federal continuara con las subidas de los tipos de interés en EE UU, lo que actúa en contra de la cotización del dólar. El incremento de las tensiones inflacionistas había llevado a algunos inversores a apostar por que el organismo emisor sería más agresivo a la hora de revisar al alza el precio oficial del dinero. El último comunicado de la Fed, tras subir los tipos 25 puntos básicos, hasta el 2,75%, hacía mención específica al riesgo del comportamiento de los precios.
Pero con la decepcionante cifra de creación de empleo, este escenario se vino abajo. No obstante, las palabras acerca de la inflación de Michael Moskow, presidente de la Reserva Federal de Chicago y miembro del Comité de Mercado Abierto de la Fed, fueron determinantes para la recuperación del dólar. En una entrevista televisada, Moskow volvió a insistir en que el comportamiento de los precios se está convirtiendo en una creciente preocupación para el organismo emisor, lo que confirmaba que el discurso del equipo de Alan Greenspan permanece inalterado después de que se conocieran las cifras de creación de empleo.
Al dólar no le costó trabajo recortar terreno frente al euro, que no atraviesa su mejor momento después de que las cifras macroeconómicas conocidas en Europa, no muestren especiales síntomas de recuperación, especialmente en Alemania, considerada como la locomotora del Viejo Continente.
Tampoco tuvo problemas para remontar posiciones frente al yen, después de que el informe Tankan de confianza empresarial en Japón mostrara el tono más bajo del último año, lo que devolvía al yen por encima de la cota de 107 unidades por dólar.