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Por Florencia Donovan - El Banco Central (BCRA)
flexibilizará aún más las normas para la compra de dólares por parte de
empresas, en un intento por terminar de depurar el mercado de muchas de las
trabas operativas que se habían impuesto antes de que el Gobierno levantara el
cepo cambiario.
Según confiaron a LA NACION fuentes del BCRA, el
directorio encabezado por Federico Sturzenegger estaba por aprobar ayer una
norma que elimina el boleto de cambio para la mayoría de las operaciones
cambiarias. Hasta ahora, las empresas debían presentar una gran cantidad de
papeles para justificar una operación cambiaria, lo que demoraba el proceso de
compraventa de divisas por parte de una compañía.
"Al eliminar el boleto y el papeleo, el
mercado se volverá mucho más ágil", explicó a LA NACION el responsable de
cambios de una entidad líder. "Ahora una empresa va a poder llamar y
cerrar una operación, lo que va a hacer que se genere además mucha más
competencia entre los bancos. Porque vas a poder cotizar al mismo tiempo en
distintas entidades. Antes no podías estar mandándole los documentos a
todos", detalló.
Así, las empresas ya no deberán presentar los
formularios de Aduana o las facturas de venta de algún proveedor del exterior
para justificar una operación cambiaria, sino que solo bastaría con una
declaración jurada.
Los bancos, no obstante, deberán continuar
informando al BCRA el destino de la operación cambiaria. Esto es, si es para
una importación, o para el pago de deuda, o para atesoramiento, entre otros
destinos.
"El régimen informativo sigue pero para un fin
estadístico", apuntaron. Durante la vigencia del cepo cambio y hasta
ahora, las entidades financieras tenían una responsabilidad penal por la
información que proveían sus clientes para sustentar las operaciones
cambiarias.
"Es terminar de limpiar lo que quedaba tras la
liberación del cepo", resumió una fuente del Banco Central.
Apenas se levantó el cepo cambiario, el BCRA
comenzó con su política de reducción de trabas para la compraventa de divisas.
Sin embargo, ahora, con un dólar que muchos juzgan
atrasado y una oferta de divisas que supera lo que puede absorber la demanda
del mercado local, tiene todavía más incentivos para liberar la operatoria de
todo tipo de condicionamientos.
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