|
Por Francisco Jueguen - Una mañana de septiembre de
2007, Patricia Giménez, entonces directora de la dirección estadística
mendocina y hoy diputada nacional, manejaba su auto por tierras cuyanas. Como
todos los días, prendió la radio para escuchar las noticias. Pero la sorpresa
la asaltó. Según el informativo, el Indec -ya cooptado por la patota de
Guillermo Moreno- había anunciado que la inflación mendocina era 1,5% en
agosto. Un día antes, ella misma había enviado otra cifra: 3,1%. El IPC Nacional,
sobre todo el dato de Mendoza, se usaba entonces por medios, analistas y
periodistas para contrastar la manipulación de las estadísticas. El escándalo
se desató y, unos meses después, el IPC Nacional finalmente desapareció.
Pero en 2014 nació, con dudas, el Índice de Precios
al Consumidor Nacional urbano (IPCNu) creado por Axel Kicillof. Ayer, al
anunciar que desde julio el Indec publicará un nuevo IPC Nacional, Jorge
Todesca, director del organismo, describió al IPCnu como "un
engendro".
"No existe ningún rastro de lo que habían
hecho. Sólo un número final, sin aperturas regionales ni precios
promedio", denunció Todesca ayer en conferencia de prensa en el segundo
piso del Indec. Según el economista peronista, "no había ningún sistema
detrás que procesara la información que recababan las provincias".
Pero la novedad no es el pasado. Aunque ya se había
anunciado semanas atrás, desde julio, el Indec publicará un nuevo IPC Nacional.
No se difundirá sólo el mes de junio, sino que el Indec ofrecerá los datos de
todo 2017. "Ayer el Banco Central ratificó sus metas de inflación y antes
había anunciado que usará el IPC Nacional para esas metas, ustedes que ya están
midiendo desde enero, ¿ven que el IPC Nacional dé más bajo que el IPC-GBA que
se usó hasta ahora?", preguntó LA NACION.
"Es muy buena la pregunta pero no será así la
respuesta", bromeó Todesca. "En realidad, no tenemos todavía una
respuesta. Nosotros somos como esa estatua sorda, ciega y muda. En julio todos
los resultados estarán sobre la mesa".
Pero el tema es clave: ya el Banco Central anunció
a fines del año pasado que usaría el nuevo IPC Nacional (el dato de mayor
cobertura geográfica) para medir el cumplimiento de sus metas de inflación. No
son pocos los que creen que el IPC Nacional está destinado a dar una inflación
por debajo del que mostrará el actual IPC-GBA, que el Gobierno no discontinuará
pero que sólo incluirá subsumido en el informe de la nueva vedette de la inflación.
Con el nuevo IPC que se publicará en julio, ¿habría
saltado la claúsula gatillo de los estatales bonaerenses para el primer
trimestre del año? No hay respuesta clara aún. "Desde el momento en que se
publique el índice, algunos convenios saltarán automáticamente, con otros habrá
mesas de revisión paritaria, en algunos convenios ya está atado al IPC local, y
en otras, al nacional. Dependerá de lo que diga la paritaria", dijeron en
el Ministerio de Trabajo.
Cerca de BCRA indicaron que no es en la entidad
monetaria donde definen si, por ejemplo, el Coeficiente de Variación de
Referencia (CER) -que sirve para actualizar entre otras cosas créditos
hipotecarios o algunos bonos soberanos- se guiará desde mediados de año por el
nuevo índice de precios. "Estimamos que sí", afirmó una fuente del
BCRA. En rigor, el que define es el Ministerio de Hacienda. LA NACION consultó
a esa dependencia pero evitaron dar una respuesta sobre el cambio de índice.
El nuevo IPC Nacional medirá la variación de los
precios en 39 aglomerados urbanos, pero difundirá la información agregada en
seis regiones: Cuyo, GBA, Noreste, Noroeste, Pampeana y Patagónica. En el Indec
contaron además que hay algunas provincias que tienen sus propios IPC y sus
resultados podrían no coincidir con aquellos.
|