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Por Leandro
Gabin - Luces de alerta se
encendieron en despachos oficiales. La crisis política
de Brasil, con el
presidente al borde del precipicio, desató turbulencias en los mercados de la región.
Y pasó lo de manual: las bolsas se desplomaron y las monedas
(lideradas por el real) se depreciaron frente a la divisa
estadounidense.
El epicentro sucedió en el país carioca, donde el
dólar voló casi 8%.
En la Argentina,
socio estratégico de Brasil, también se sintió el temblor con una devaluación del peso del 2,50% para terminar en $16 en el circuito mayorista. El
billete saltó 39 centavos para
ubicarse a valores que no se venían desde inicios de enero.
El cimbronazo no
pasó desapercibido en el Banco
Central. Obviamente una devaluación de la moneda del país vecino, como
sucedió históricamente, impactaría seriamente en la economía.
Por eso, todo lo que pase de ahora en adelante pondrá a prueba el escudo que haya podido armar el Gobierno para encapsular la
crisis brasileña con el menor impacto en el nivel de actividad de la Argentina.
Un importante
funcionario de la entidad que comanda Federico Sturzenegger, en diálogo con iProfesional, destacó que "claramente lo de Brasil hay que
seguirlo muy de cerca".
Si bien mostró preocupación por lo que puede llegar a desencadenar, confía en que el esquema actual
de tipo de cambio flotante puede
ser muy eficaz para contener el viento de frente.
"Acordate cómo nos fue durante el Brexit y el efecto Trump. La economía no se vio afectada porque tuvimos herramientas para
surfear las devaluaciones de los países vecinos", recordó el alto
funcionario del Central a este medio.
En esas ocasiones, el Banco Central acompañó las depreciaciones de las monedas y
así pudo contrarrestar lo que sucedía en la región.
Como siempre dicen en Reconquista 266, el temor es
a que la moneda no flote. Por eso, se sienten cómodos en dejar
correr el valor del dólar si
es que ese movimiento viene acompañado desde afuera.
Esto desnudaría lo que podría hacer la entidad: dejar subir el dólar, que todo el
mundo dice que está atrasado,
para seguir el movimiento de las monedas de la región (y del real
principalmente) ya que tiene un
"colchón" previo en donde el billete estaba
muy barato.
Claro, esa permeabilidad será en dosis pequeñas, porque la
entidad no puede darse el lujo de que haya una fuerte devaluación de la moneda
que provoque presiones a la
inflación, su objetivo primordial.
Según destacó, "con tipo de cambio flotante como el actual se absorbe el shock, minimizando
riesgo en la economia real".
"Imaginate si hubiéramos tenido el tipo de
cambio fijo. Estaríamos cortando clavos. Menos mal que nos jugamos por un tipo
de cambio flotante", graficó.
¿Pero si se dispara el real, a pesar de tener un
tipo de cambio flotante, de cualquier manera nos impactará?, preguntó iProfesional a uno de los hombres
fuertes del Banco Central.
"Obviamente, pero mucho menos que con un
esquema fijo. Acordate que el tipo de cambio te absorbe el shock en buena
medida. Cuanto más le pegue a la economía argentina, tanto más se deprecia la moneda y te permite
un rápido repunte vía los bienes
transables. Algo que con tipo de cambio fijo no pasa",
explicó.
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