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Por María Inés Lasala - Con la conformación de una
comisión bicameral especial para la Reforma Tributaria, creada por la Ley
27.260, comenzó el análisis y la evaluación de propuestas de reforma del sistema
tributario nacional. Los esfuerzos se orientarán a fortalecer la equidad de la
presión tributaria, profundizar la progresividad de los impuestos, simplificar
la estructura y administración del régimen impositivo, y fortalecer la
complementariedad y coordinación federal.
La elaboración de una ley que reforme el régimen tributario es uno de los
principales objetivos fijados por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. La
propuesta que finalmente llegue al Congreso significará la primera reforma
integral del sistema tributario enviada al Poder Legislativo en 30 años.
Evaluación
La reforma debe ser práctica, metódica y ordenada. Se hará en primer lugar un
"diagnóstico" del esquema impositivo actual. El tiempo que esto
demandará dependerá, en buena medida, si la reforma será integral o por etapas.
Entonces, habrá que dilucidar si es factible abrir la discusión sobre todos los
cambios al mismo tiempo, o si es conveniente una gradualidad.
El peligro de extenderse en el diagnóstico y pensar en una reforma integral
"ideal" puede llevar a la pérdida infructuosa de una visión
superadora en la que, parafraseando a Voltaire, lo perfecto será enemigo de lo
bueno. Parece conveniente, entonces, adoptar una mirada planificada y
gradualista.
La inseguridad jurídica tributaria actual, la inflación normativa, la presión
fiscal, el cúmulo de impuestos que generan distorsiones, sumado a la
complejidad del régimen tributario provincial y municipal, son todos factores
que, unidos, generan incertidumbre, dificultan operaciones, y atentan contra el
desarrollo y la inversión.
Codificación
Consideramos que la codificación tributaria es un vehículo imprescindible para
la realización de la seguridad jurídica entendida en su doble manifestación de
certidumbre del Derecho y eliminación de la arbitrariedad.
Ésta podría ser una gran oportunidad para iniciar el camino hacia una
codificación tributaria que puede encarrilarse por dos vías: la primera
consiste en juntar en un cuerpo unificado y sistematizado toda la normativa
fiscal vigente y relevante. En la segunda, se tendrá que analizar la
posibilidad de incorporar los cambios necesarios, en algún caso en forma
paulatina de tal manera que no signifique resignar recaudación o frustrar en lo
inmediato objetivos de Gobierno.
Existen dos grandes antecedentes para tomar como ejemplos: el Modelo de Código
Tributario para América Latina OEA/BID; y, más reciente, una versión
actualizada del Modelo de Código Tributario del CIAT, BID y GIZ, basado en la
experiencia iberoamericana. En dicho Modelo, la utilización de esta herramienta
es un elemento casi imprescindible para orientar los esfuerzos de regulación de
las relaciones fisco-contribuyentes que favorezcan el funcionamiento coordinado
de los sistemas tributarios. De este modo, el que los países puedan disponer de
este Modelo, es un doble acierto: codificador y de coordinación o convergencia
normativa.
Alcanzar un Código Fiscal Nacional puede parecer un proyecto ambicioso, pero,
en rigor, no se han presentado oportunidades como ésta en los últimos treinta
años para encarar una reforma integral del régimen impositivo vigente.
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