|
Por Ana Clara Pedotti - Más allá de la tormenta
política en Brasil, el frente externo se tradujo en una ayuda para el tipo de
cambio real multilateral, cuyo atraso por una creciente apreciación del peso
este año comenzaba a preocupar tanto a empresarios como analistas.
Así y todo, pese a la corrección, el tipo de cambio
local medido contra el dólar estadounidense, el euro y el real brasileño
todavía se mantiene en un menor nivel del que vio en diciembre del año pasado.
"Sin dudas, está mejor de lo que fue en abril. Si se lo analiza con
detenimiento, mejoró contra el dólar y también contra el euro; pero contra
Brasil empeoró", señaló Gabriel Caamaño Gomez, de Consultora Ledesma.
Para Dante Sica, de Abeceb, la volatilidad en la
plaza local se va a mantener hasta que no se aclare el panorama político en el
país vecino. "Por el diseño de la política monetaria local, con un tipo de
cambio flexible, se pudo absorber parte de la devaluación de Brasil", dijo
y añadió: "Esto tiene dos factores positivos: por un lado, no se afecta
tanto la brecha de competitividad y por otro, se logró subir unos puntos el
tipo de cambio nominal que venía demasiado planchado".
Sin embargo, esta mejora en términos reales con
respecto a las principales monedas puede ser sólo momentánea. Gabriel Zelpo, de
Elypsis, adelantó: "Si Brasil logra solucionar pronto su crisis, a largo
plazo el real tiene para ganar más competividad: mientras Brasil tiene alto
desempleo y baja inflación; la Argentina mantiene todavía su inflación por
encima de la meta".
Caamaño Gómez coincidió en este punto: "Más
allá del ruido político, los fundamentals locales para la apreciación del peso
no han cambiado. Hay que ver cuánto del efecto externo permanece", afirmó.
"Muchos movimientos son resultados de inversores desarmando posiciones
especulativas en pesos y pasándose a dólares. Pero cuando el dólar se
estabilice vamos a ver esto mismo en sentido inverso".
Sica afirmó que esta depreciación del peso está en
línea con lo que se esperaba para este año. "El consenso era que cuando se
empiece a frenar el flujo de la liquidación de la cosecha, el dólar iba a dar
un saltito. Si bien ahora el tipo de cambio real multilateral mostró cierta
tasa de recuperación, sigue estando por debajo del promedio histórico",
reconoció.
Más allá del ruido externo, la cercanía de las
elecciones legislativas de octubre le agregan un condimento extra a esta
ecuación. "Nuestro peso se está debilitando. Además del efecto Brasil, la
expectativa por las elecciones genera una especie de profecía autocumplida que
hace que los ahorristas busquen refugio en el dólar", dijo Zelpo.
|