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Por IGNACIO
OLIVERA DOLL - La implosión que buscaba generar el Gobierno en el mercado de
tarjetas, para terminar con el monopolio que tiene Visa Argentina (Prisma) al
concentrar el 65% del negocio en el país, tendrá hoy otro gran estallido cuando
avance una negociación entre el presidente del Banco Central, Federico
Sturzenegger, y empresarios para hacer crecer a uno de los grandes competidores
del sector: First Data, la licenciataria de Mastercard.
El plan apunta a lograr que en la Argentina haya otras compañías que puedan
ofrecer a los comercios sus servicios con las mismas condiciones y ventajas que
Visa Argentina (hoy en venta). Empezará con el desembarco que hará hoy el ceo
global de First Data, Frank Bisignano, para reunirse con el presidente del Banco
Central, Federico Sturzenegger. Hablarán sobre la última regulación que se puso
en marcha desde el organismo para allanar el camino a nuevos jugadores en el
mercado de tarjetas. Y seguirá, al mediodía, con un almuerzo que tendrá el
empresario con el titular del Banco Ciudad, Javier Ortiz Batalla, para avanzar
sobre un acuerdo entre el Banco Ciudad y First Data para que la compañía de
plásticos pueda insertarse con mayor facilidad en el mercado.
Sucede que, hasta hoy, Visa Internacional sólo puede operar en el país a través
de bancos. Esto impide que, por ejemplo, pueda extender sus servicios a través
de otros adquirentes, como First Data, Cabal o American Express. Con un nuevo
acuerdo, el Banco Ciudad servirá ahora de intermediario para que la compañía pueda
ser adquirente de Visa internacional y ofrecer aún más tarjetas a los
comercios.
El Gobierno ya se ocupó en los últimos meses de dar dos "estocadas"
al monopolio. La primera fue cuando la Comisión Nacional de Defensa de la
Competencia decidió denunciar el "abuso de posición dominante" de
Prisma e inducir a los 14 bancos accionistas a vender la compañía. Y la
segunda, cuando el Banco Central puso un "tope máximo" a las tasas de
intercambio que cobraban los bancos emisores de tarjetas de crédito a los comercios
por cada transacción.
La "tasa de intercambio" es el principal componente del arancel que
cobran los bancos emisores a los comercios en los pagos con plásticos. En las
tarjetas, por ejemplo, cada vez que el adquirente cobraba el 3% del monto de la
compra, el banco emisor se quedaba con un 2,7% o 2,9% (con lo que dejaba al
adquirente con apenas 0,1% o 0,3% de la comisión). De este modo, el negocio
sólo era apetecible cuando el adquirente y el banco emisor eran la misma
compañía, como sucedía en el caso de Prisma. Esto desalentaba, claramente, el
ingreso de un eventual competidor. La normativa del BCRA dispuso que esta tasa
de intercambio se redujera gradualmente: desde el 2,7% de entonces, al 2% en
abril pasado y hasta llegar al 1% en 2021.
En el Gobierno explican que estas dos grandes medidas oficiales (la del BCRA y
la de la CNDC) generaron las condiciones básicas para que el mercado de
tarjetas pudiera volverse competitivo con el ingreso de nuevos jugadores.
"El objetivo es generar incentivos para nuevos ingresantes al mercado de
la adquirencia. El nuevo esquema dará lugar a una mayor competencia en esa
industria y a la "multiadquirencia": que un mismo agente adquirente
ofrezca a comercios cobrar con varias marcas de tarjeta simultáneamente", explicó
recientemente el BCRA.
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