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Por Diego Cabot - Cuando el Gobierno llame a
una nueva audiencia pública para entregar más rutas aéreas, en julio próximo,
habrá al menos 14 nuevas empresas que pedirán sus permisos. Entre esa cantidad
de pedidos hay algunas perlas: las grandes que llegan, las que se reconvierten
y algunos regresos.
El ingreso más rutilante es, sin duda, el de
Norwegian, la empresa low cost (bajo costo) de origen noruego que revolucionó
el mundo de los vuelos baratos con sus servicios de largo alcance a precios
bajos. La compañía ya decidió la apuesta argentina. Lo aprobó el comité de
dirección en Oslo hace pocas semanas, y en la Administración Nacional de
Aviación Civil (ANAC) se acumulan los expedientes de la empresa con los pedidos
y las autorizaciones pendientes. Antes, quizás en diciembre, iniciará su
servicio Buenos Aires/Londres.
La decisión de esta empresa ya desencadenó la
llegada de otra aerolínea de bajo costo internacional. Se trata de Level, la
compañía que formaron Iberia y British Airways para competir con la noruega en
distintas rutas. También empezará a volar y llegará al país con un vuelo desde
Barcelona. Hay que esperarlos para cerca de fin de año.
De regreso al cabotaje, otra de las que
suenan siempre es Ryanair. Si bien no ha presentado los papeles a la ANAC,
siempre se la nombra como candidata a volar en el país, sea por medio de la
creación de una empresa nueva o a través de la compra de alguna de las
existentes.
De las 14 que pidieron permiso para volar,
hay varias que van por el camino de la reconversión. Los empresarios dueños de
ómnibus de larga distancia ya han escuchado el mensaje del ministro de
Transporte, Guillermo Dietrich. "El transporte de larga distancia será
distinto al que existe actualmente. El rol de los ómnibus será otro",
repite el funcionario cuando se le pregunta sobre el tema.
En julio del año pasado, las empresas de
ómnibus perdieron el Repro, un beneficio del Estado que surgió en la crisis de
2009 y que les subsidiaba una parte del sueldo de los empleados. Poco más
tarde, el último 1° de enero, les quitaron los subsidios. Los grupos más
grandes entendieron el mensaje. Vía Bariloche, la compañía de la familia Trappa
con el corazón en la Patagonia, ya armó un expediente en la ANAC y pidió rutas
para una empresa que ya tienen. Se llama Sapsa, y por ahora es una empresa de
chárteres que funciona en Río Negro con el gobierno provincial como uno de sus
principales clientes.
Eso no es todo en el revolucionado mundo de
los ómnibus de larga distancia. El grupo Flecha Bus, dueño de más del 40% del
mercado de pasajeros en el autotransporte, confecciona un plan de negocios. La
puerta de los hermanos Derudder -dueños de Flecha Bus- fue golpeada por varias
de las empresas que quieren participar del mercado aéreo. Pero los entrerrianos
prefirieron armar su propio proyecto. Por ahora no presentaron nada, pero lo
estudian cada vez con más interés. Hay un grupo que trabaja para desarrollar el
plan de negocios y ya circularon, además, algunos nombres.
Tanto Vía Bariloche como Flecha Bus tienen su
principal activo en los pasajeros que hoy transportan por tierra y, además, en
la red de venta que tienen armada para ese negocio.
Otra de las reconvertidas es Royal Class. La
empresa de vuelos ejecutivos de Miguel Livi, que se la compró a Pablo Yabrán
(hijo de Alfredo), es la más importante del país en el mercado de chárter.
Tiene varios de los aviones de lujo más importantes del país y un activo
escaso: un hangar en el aeroparque Jorge Newbery. "Es un paso que tenemos
que dar. Estamos entusiasmados", dijo Livi a LA NACION. Ahora se
presentará para hacer vuelos regulares también.
Un regreso
Hay algún regreso de viejos conocidos del
mercado local. Ricardo Barbosa, ex presidente de CATA Líneas Aéreas, volverá a
la Argentina con un desarrollo nuevo. Se trata de Polar Líneas Aéreas. El
empresario pasó 10 años a la espera de una respuesta a su pedido de rutas
durante el kirchnerismo, cuando aún estaba en pie CATA. Pidió rutas, pero la
decisión del anterior gobierno era no abrir la competencia para que Aerolíneas
Argentinas mantuviera su lugar en un mercado concentrado y quieto. La empresa
llegó a tener 10 aviones de pocas plazas y jamás pudo dar el salto a los de
gran porte. El tema era que las rutas que tenía asignadas no eran viables para
aviones grandes. No llegó nunca la autorización y la empresa perdió
posibilidades de mantenerse.
Así, concentró su negocio en el transporte de
cargas y el mantenimiento de aeronaves ajenas. "Vamos a hacer una empresa
también basada en las tres cosas que sabemos hacer: transportar pasajeros y
carga y mantener aviones", dijo Barbosa a LA NACION.
El empresario, que tiene un negocio de cargas
en Estados Unidos, ya cerró la contratación de algunos aviones, a los que
sumará al menos uno propio. Su plan de negocios tiene en mente hacer corredores
de carga en la Argentina y llevarlos de Buenos Aires a Miami, donde ya tiene
operaciones. Además, hay otra particularidad. "Cerramos un contrato con el
aeropuerto Valle del Conlara, en Merlo, San Luis. Es un contrato por 10 años
donde vamos a instalar la base y la mantención de aviones, propios o ajenos",
dice Barbosa. Se trata de un aeropuerto provincial que, por ahora, opera vuelos
no regulares y chárter. Fue inaugurado en 2002 y tiene una gran
infraestructura.
Además, hay varias empresas de carga (una de
ellas es sólo carga y tendrá base en Córdoba) y otros proyectos que aún están
en estudio.
De las que ya pidieron rutas, Alas del Sur
aún está en medio de negociaciones y Flybondi acaba de presentar los contratos
de leasing (alquiler) de los aviones que va a utilizar,
requisitos que le pedía el Gobierno para poder entregarle las rutas. Avianca ya
anunció esta semana que empezará a volar en julio y Andes, que ya opera desde
hace tiempo, mantiene su plan de incorporación de aeronaves y de nuevos
destinos.
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