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El BCRA está incrementando gradualmente las
reservas. En el corto plazo este proceso puede deteriorar su resultado
financiero, pero no constituye un impedimento para la ejecución de la política
monetaria,como lo demuestra la experiencia internacional. En ese contexto, el
BCRA compró cerca de u$s21.300 millones y las reservas casi se duplicaron hasta
los u$s47.500 millones, señala un estudio del BCRA .
Los economistas Francisco Dabusti y Carlos Suárez analizaron la experiencia
internacional sobre la política de acumulación de reservas que significó que
los bancos centrales debieron absorber los potenciales excedentes monetarios
generados por sus compras de divisas para garantizar que las tasas de interés
sean compatibles con sus objetivos de inflación.
A continuación lo más relevante del estudio.
La acumulación de reservas se asemeja a un seguro que genera erogaciones y
beneficios. En períodos de bonanza de la economía la moneda local tiende a
apreciarse y es relativamente más barato incrementar las reservas. En períodos
de stress la disponibilidad de activos externos líquidos es útil para disuadir
y evitar corridas contra pasivos del sistema financiero local.
Estudios de casos muestran que,en períodos de crisis, los costos en términos de
ajustes del PIB fueron menores para los países con mayores niveles de reservas
internacionales. Además, las erogaciones que este seguro genera suelen en parte
compensarse en momentos de stress, en donde el tipo de cambio tienda a
depreciarse.
En un período reciente, la experiencia de algunos países de la región que
acumularon reservas muestra una importante heterogeneidad en términos de la
evolución de los resultados que obtuvieron sus bancos centrales durante los
últimos años: negativos persistentes, fluctuantes y con valores gradualmente
crecientes.
A diferencia de los bancos comerciales, los bancos centrales no tienen como
objetivo la obtención de ganancias, dado que por sus características
intrínsecas pueden seguir funcionando con resultados y/o patrimonio neto
negativos. La importancia que tiene un resultado negativo para un banco central
se relaciona con su magnitud y persistencia, y con la perspectiva acerca de si
puede ser compensado en el futuro por los ingresos por señoreaje o por
ganancias de valuación de los activos.
En este sentido, Archer y Moser-Boehm (2013) introdujeron el concepto de
"comprehensive net worth", definiéndolo como el valor presente de los
ingresos futuros menos el de los gastos futuros y relacionan la fortaleza
financiera de un banco central con un valor positivo para este concepto. Así,
las fluctuaciones transitorias del patrimonio neto contable se tornan menos
importantes.
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