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Por Claudio Zlotnik - El director
de una de las principales consultoras económicas de la city porteña no lo podía
creer.
Cortó el llamado telefónico y se quedó
pensando un par de minutos cómo debía proceder. Su rostro entremezclaba
expresiones de asombro y confusión.
Terminaba de hablar con un importante
funcionario del Gobierno. Ya lo había contactado en otras oportunidades para
conocer su opinión sobre la marcha de la economía y de las finanzas.
Pero, esta vez, ese no fue el motivo del
llamado. Más bien, era para "sugerirle" que "revise"
la pauta de crecimiento del país para este
año.
Concretamente, le pidió que en lugar de
fijarla en un 2%, la ubique más cerca del 3%, que es la estimación
oficial.
Este economista, uno de los más influyentes
de la city, no daba crédito de lo sucedido, ya que lo remitía a épocas no muy
lejanas. Se animó a confiarle a iProfesional su amarga
experiencia bajo el compromiso de este medio de mantener su nombre en
reserva.
El directorio de la consultora debía entonces
tomar una definición sobre el pedido (extra) oficial. Se encontraba frente al
dilema de corregir sus planillas, en pos de mantener una buena convivencia, o arriesgarse al enojo del funcionario.
El pedido de revisión no hace más que
reflejar la enorme preocupación de la Casa Rosada por
ganar, acaso, una de las más difíciles contiendas de cara a lo que viene: la guerra de
las expectativas.
En otras palabras, muestra la intención de derribar el clima de escepticismo que
han ido instalando ya no los economistas K, sino aquellos otros más cercanos a
las ideas que pregona el Gobierno.
Los ansiados "brotes verdes"
sólo aparecen en algunos sectores y, para peor, no están
aflorando al ritmo que requerido para dar batalla en otro frente, el de las
urnas, que en apenas cinco meses decidirán cómo y de qué forma seguirá el
gobierno de Macri.
Cada crítica, cada pronóstico negativo, cada estimación "mala
onda" debe ser contrarrestada con anuncios positivos en
diversos renglones de la actividad.
Esta estrategia quedó más en evidencia luego
de la llamativa divulgación, por parte del Palacio de Hacienda, de
un "paper" con estadísticas que refieren a una mejora de
la actividad.
El documento (que recopila 23 indicadores
económicos) no forma parte de los informes oficiales del ministerio, sino que
fue preparado especialmente para los medios periodísticos.
Por lo pronto, muestra una supuesta reactivación en
diversos rubros que hasta ahora venían postergados, como el consumo en los supermercados y shoppings.
Quienes lo recibieron se mostraron sorprendidos
por el contraste entre ese optimismo y las proyecciones de los principales
analistas del mercado.
Incluso, resulta discordante con el
relevamiento que realiza el propio BancoCentral entre 50
consultoras, que arroja una media de inflación del 21% y
un crecimiento del PBI del 2,7%,
pronósticos que se alejan de la meta gubernamental del 17% y 3,5%
respectivamente.
Brotes, pero de críticas
La ofensiva para mostrar una "historia oficial" del panorama
económico se enmarca en una campaña electoral que
día a día va ganando en intensidad.
Además, deja en evidencia la urgencia del Gobierno por
comenzar a mostrar resultados que hasta ahora la realidad le
ha venido negando.
Bajo este contexto se entiende también el enojo de
algunos funcionarios con varios de los economistas más
influyentes de la city porteña, que no se cansan de disparar munición gruesa
contra el Gobierno ante la falta de resultados.
Entre los blancos de esas críticas aparece el agujero
fiscal y la ausencia de medidas que aseguren el cumplimiento de las
metas planteadas por Hacienda.
En cuanto al primero, parte quedará camuflado
por el blanqueo. Pero, para 2018 -cuando ese ingreso ya no esté- se
hará cuanto menos difícil bajar el déficit del
4,2% al 3,2% del PBI.
Economistas de perfil ortodoxo vienen siendo muy
críticos del actual rumbo económico.
Dentro de este grupo aparecen Ricardo López
Murphy, Domingo Cavallo, Miguel Angel Broda o Rodolfo Santángelo, socio de
Carlos Melconian. Todos ellos, además de ser muy escuchados por inversores, son
referentes para sus colegas.
López Murphy es muy elocuente en sus
apreciaciones. Describe como "endeudamiento brutal" a la
actual estrategia de tomar dólares en los mercados para evitar un ajuste en
las cuentas públicas.
"No puedo seguir el razonamiento de
Macri de no mostrar qué se va a hacer después de octubre. Es claro que no
se puede mantener mucho tiempo más un desequilibrio tan
grande como el que tiene hoy día la Argentina", afirma.
En diálogo con iProfesional,
Santángelo también se muestra muy crítico: "Noto una inacción total.
Este año podría cumplirse la meta del déficit pero sólo gracias al blanqueo. El
problema es que este régimen es por única vez".
"El Gobierno prometió achicar el rojo
tanto el año que viene como el siguiente. Para lograrlo tendrá que hacer algo, no
puede seguir así", añade.
Para el titular de la consultora MacroView,
en la medida en que esto no se concrete, el mercado irá perdiendo su confianza,
con todo el riesgo que esto implica, y que va más allá de exigirle una tasa más
alta.
¿Tan grave es el panorama como para que los
economistas formulen semejantes vaticinios?
No son pocos los que creen que los números oficiales disimulan la
verdadera gravedad del tema, ahora tapada en parte por la entrada del blanqueo.
El economista Federico Muñoz, quien sigue al
detalle la evolución de las distintas variables económicas, da cuenta de una
cifra para mostrar cómo el Gobierno está embarcado en una política fiscal netamente expansiva.
"El gasto primario creció
a una tasa anual de 39% en febrero. Es decir, ocho puntos más
que la inflación", indica.
En tanto, desde Muñoz & Asociados
identifican algunos ítems en los que aparecen incrementos que
se ubican muy por encima del índice de precios:
-Jubilaciones: creció 45%
anual en el período, producto de la fuerte influencia de la reparación
histórica
-El resto del Gasto Social (asignaciones
y planes varios) también se elevó un 45% interanual
-Las Transferencias Corrientes
al Sector Público (Provincias y Universidades) se engrosaron
nada menos que un 100% anual
"La Casa Rosada lubrica
la relación con los gobernadores a puros golpes de billetera",
expresa Muñoz.
"El gasto primario -que
a inicios de la era kirchnerista rondaba el 12% del PBI- ya se encuentra en el
equivalente al 24,2%", completa.
Santángelo hace referencia a desajustes que
se irán notando con el paso del tiempo: "El cumplimiento de este año está
descontado, aun cuando haya que patear algunos pagos por la obra pública a
finales de este año".
"El tema será el 2018, ya
que un punto del PBI equivalen a $80.000 millones. Hoy no
se ve la manera en que el Gobierno vaya a poder cumplir con
sus promesas", asegura iProfesional.
Enojos en los pasillos ministeriales
Dudas de este tenor ya se instalaron en una campaña electoral que va ganando en
intensidad.
Desde el kirchnerismo interpretan
que esta presión que surge de los sectores más ortodoxos se
transformará, más temprano que tarde, en más ajustes que
llegarán a la población luego de tras las elecciones de
octubre.
En el Gobierno lo niegan y
refutan teorías de este tipo, como también las de economistas de otro perfil,
como Broda, López Murphy y elenco.
"Melconian pide un ajuste,
pero cuando fue funcionario aprobó una paritaria bancaria muy
por encima de lo que el Estado puede afrontar", se queja un
funcionario.
La fuente, con despacho en el primer piso de
la Casa Rosada, afirma que una cosa es gritar desde afuera y otra cuando se
tiene responsabilidades.
"Lo mismo Broda: asustaba a
sus clientes con un dólar de $20 en el año 2002. Hoy, 15 años después, ni
siquiera llegó a ese nivel. Lo peor es que sus clientes le
siguen prestando atención y le pagan por sus servicios",
añade sin ocultar su enojo.
Al pasar, el hombre de la Rosada revela un
dato a tener en cuenta para lo que viene: "Estamos convocando a economistas de
entre 35 y 45 años. A profesionales que no estén contaminados por
las viejas ideas y encerronas que terminaron mal en la
historia económica argentina".
Al funcionario, de gran trayectoria en el
sector privado (que al igual que otros de sus colegas está haciendo sus
primeras experiencias en el Estado), se lo nota convencido del actual
rumbo: "No hay que generar falsas expectativas ni dejarse amedrentar
por los opinólogos de siempre".
"Sí, en cambio, se debe avanzar de a
poco. La credibilidad se gana día tras día. Vamos a ganarles la
pulseada a los monstruos de la city",
expresa.
En las planillas oficiales figura que el 56% de
los gastos del Estado corresponde a jubilaciones, pensiones y
erogaciones del PAMI.
También, que los subsidios a
las empresas de servicios públicos se dirige tan sólo el 10% del
total y que el resto son sueldos de estatales.
Por lo pronto, el recorte del gasto luce
más rígido de lo que el Ejecutivo quisiera, admiten desde el
Palacio de Hacienda. Reconocen que será difícil cumplir con
las metas pero que lo importante para los tiempos que corren
es mantener la calma.
"Si en algún momento se incumplen las proyecciones,
habrá que corregir de a poco. Hay margen para
hacerlo, no nos vamos a dejar presionar", insiste.
En el Gobierno están convencidos de
que tienen que ganar la batalla de las expectativas y
se preparan para darle todo tipo de respuestas a todos aquellos que los vayan a
correr por "izquierda" y por "derecha".
El análisis de cómo queda el
terreno político para la posterior toma de decisiones será parte de otro
capítulo. Pero éste comenzará a escribirse una vez superado los comicios.
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