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Por
Jorge G.Herrera - Los mercados van dejando atrás un mayo que casi soslayó la
crisis política en EE.UU. y se preparan para un junio que viene cargado de
eventos relevantes. Será la primera quincena del mes la que concentre la
atención de los inversores -más allá de las elecciones en el Reino Unido y Francia-
con las reuniones del Banco Central Europeo (BCE), el 8, y de la Fed, el 13 y
14. Ambos encuentros prometen aportar novedades que probablemente serán
catalizadas por los mercados.
No serán dos reuniones más. Mario Draghi, jefe del BCE, tendrá que dar pistas
más firmes sobre el límite temporal de sus medidas de estímulo, sobre todo, con
la presión de Alemania para que comience el "tapering", la que se
acrecentaría si la Fed sube las tasas por segunda vez en 2017, porque si esto
se da, las famosas divergencias entre las políticas monetarias de EE.UU. y de
la UE quedarán reflejadas claramente. Con relación a la Fed, precisamente, se
especula con una segunda suba de tasas, luego de la declaración de Janet
Yellen, jefa de la Fed, de dos posibles alzas este año. En tal sentido, ayer el
presidente de la Fed de San Francisco, John Williams, señaló en Singapur que
"con la economía en pleno empleo y la inflación, que se espera que alcance
el objetivo del 2% para el próximo año, la Fed debe seguir subiendo las tasas
de interés gradualmente o habrá riesgo de sobrecalentamiento de la
economía". En declaraciones que recogió la cadena CNBC en el Simposio
sobre Banca y Finanzas Asiáticas en Singapur, Williams destacó que "lo
último que queremos hacer es impulsar la volatilidad innecesaria o perturbar a
los mercados nacionales o internacionales". "Por eso estamos tomando
un enfoque gradual hacia la normalización y por eso estamos siendo muy claros,
transparentes y abiertos sobre cómo estamos tomando decisiones", agregó.
Vale señalar que el PBI de EE.UU. creció 1,2% anual en el primer trimestre
cuando las estimaciones preliminares eran 0,7%, a la par de la caída de la tasa
de desempleo al 4,4% en abril.
En este contexto no es sencillo aventurar la reacción de los mercados a las
decisiones de BCE y Fed. Lo cierto es que a los inversores les gustan las
medidas de estímulo, con lo que previsiblemente reaccionarán en forma positiva
si Draghi continúa apostando a ellas. Mientras que con relación a la Fed, en
caso de que se repita el escenario de una suba de la tasa como en marzo, los
bancos reaccionarán positivamente, lo cual animará a los mercados.
Pero al menú financiero de junio se suma el ingrediente político. Luego de
superar el escollo de las elecciones francesas, la política europea también
vuelve al centro del escenario, generando atención y preocupación entre los
inversores, debido a dos citas electorales. El 8 el Reino Unido celebra sus
elecciones generales, anticipadas por la primera ministra Theresa May para
aprovechar su alta de popularidad y obtener más apoyo para negociar con la
Unión Europea (UE) la ejecución del "brexit". El mercado descuenta un
triunfo de May, pero le preocupa constatar hasta qué punto un Partido
Laborista, sesgado a la izquierda, aumenta sus apoyos. Las encuestas ya hablan
que Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, está recortando distancias
respecto a May.
Pero esa misma semana, en la que se celebran las elecciones inglesas, tiene
lugar también la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas (el 18
será la segunda vuelta). Desde que triunfó Emmanuel Macron el 7 de mayo, los
expertos advierten la importancia de estos comicios: el presidente de Francia
necesita conseguir todo el apoyo posible para que su partido, En Marche, tenga
una posición de poder en el Parlamento galo. Por ello, en función de los votos
que reciba o no, Macron tendrá más diputados o menos. Se teme que, si ahora los
francesas no le dan su respaldo, pueda encontrarse con una presidencia muy
solitaria. Algunos descuentan que esto no ocurrirá porque el apoyo social que
logró Macron fue espectacular y la popularidad que consiguió tras ganar fue muy
importante.
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