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Por Argos
Rodríguez Machado - La sombra de la influencia de la crisis de Brasil agudizada
por el escándalo de corrupción que rodea al presidente de Brasil, Michel Temer,
dio lugar a numerosas especulaciones sobre la forma en que estos hechos
afectarían a los mercados locales. El primer problema que se vislumbra es que
el mercado financiero argentino está colocado en activos en pesos por el efecto
Lebac, pero con insuficientes coberturas en dólares y otras monedas fuertes, lo
que sumado a los problemas políticos desatados más los económicos que padece
Brasil, se genera un profundo escenario de incertidumbre en los mercados
financieros y cambiarios de la región.
Es absolutamente indudable que Brasil es un socio comercial y cultural con
profundos vínculos, y que todo lo que le sucede nos afecta. Este vínculo que
nos une es histórico y se relaciona con lo geográfico primero y lo
socioeconómico después. Desde la época de la colonización se empezaron a
generar profundos enlaces aunque en aquellos años la lucha por los recursos
entre los reinos español y portugués era notable.
Hoy, más allá de nuestra historia, los vínculos territoriales y ser las dos
economías más importantes de Sudamérica, estamos vinculados no sólo al nivel
económico que nos ocupa, sino también social y cultural. Y desde la óptica de
los mercados, influenciados mutuamente, no obstante eso veamos un poco de
números de ambos países en relación con el PBI 439.712,50 Argentina y
1.450.819,64 Brasil y se observa claramente que económicamente es más de tres
veces la Argentina. Según fuentes oficiales, comparando el PBI "per capita"
10.028,57 Argentina y 7.039,29 para Brasil, en dólares, para una Población de
43.847.000 millones de personas en Argentina y 206.101.000 en Brasil, vemos que
aún la calidad de vida en valores promedio nuestro país lleva la delantera,
siendo estructuralmente una economía diferente, mucho más industrializada y
vinculada al mundo. Es importante destacar que, según datos propios, la deuda
externa como porcentaje del PBI en la Argentina ronda el 51,27%, en tanto que
en Brasil es el 78,32%, y como dijimos se trata de una economía más abierta, si
tenemos en cuenta que tiene una mayor relación balanza comercial PBI, aquí
empieza la preocupación por esta relación comercial con el mundo. Si el país
muestra signos de baja actividad, la situación tiene efectos en los países
socios y el país vecino arrastra desde hace varios periodos caída en el nivel
de actividad.
Veamos el Mercado: su índice más representativo es el Ibovespa, similar al
Merval l compuesto de unas 50 compañías que cotizan en la Bolsa de Sao Paulo (Ibovespa:
Bolsa de Valores do Estado de São Paulo), compuesto por los títulos de las
empresas que suponen el 80% del volumen negociado en los últimos 12 meses y que
fueron negociados por lo menos el 80% de los días de cotización. Es revisado
trimestralmente, para mantener el grado de representación de todas las acciones
negociadas en el mercado. El mercado brasileño alcanzó valores máximos en 69400
puntos aproximadamente en febrero y después tuvo un recorrido de marcada
volatilidad, con piso soporte sólido en los 57000 puntos y con posterioridad un
doble piso en 63 700/800 hasta el derrumbe del 18 de mayo. Ahora en los 63800
puntos actúan como resistencia temporal de un mercado que tuvo una caída que lo
dejó en valores menores del inicio de año y ahora en lento proceso de
recuperación, las principales empresas cotizantes en ese mercado perdieron
capitalización en forma sustancial, con medianos niveles de osciladores. En la
Argentina la situación es diferente: tal como lo venimos mencionando el mercado
está ante un cambio estructural, el tamaño de un mercado de capitales que se
mide calculando la capitalización de mercado como porcentaje del PIB deja a la
Argentina como uno de los más bajos de la región y del mundo. Se observa a
partir de la nueva política energética y tarifaria que incluyó la condonación
de deuda a las distribuidoras eléctricas por tarifas congeladas durante la
gestión del Gobierno anterior, la política en materia de tarifas de gas, además
de las medidas de sobre las retenciones para exportación de petróleo crudo,
combustibles y otros derivados del petróleo, que favorece las inversiones en
ese sector, y esto paulatinamente se va reflejando en los precios.
La Argentina necesita inversión en infraestructura y esta se va completando de
a poco y se está orientando a distribuidoras de gas, a todo el sector
energético, con beneficiadas como Transener y similares como Central Costanera
todas las vinculadas a transporte de energía más YPF.
Desde enero de 2017 el Merval trepo casi un 33% cerrando en 22.347 puntos,
nuevo record máximo, en tanto que el dólar recién comienza la a retomar su
camino tras una caída cercana al 2.5%, lo cual evidencia nuestra hipótesis,
bien nuestro problema es la inflación con pronóstico del 20% y Brasil cercano
al 5%. Reiteramos que el cambio en la política de inversiones contribuye a la
ampliación del mercado, agregándose ahora el sector financiero. El gran dilema
del mercado es qué forma tomará a partir de la política monetaria que adopte el
Gobierno, que de por sí no aparece fácil y en la tasa de Lebac hay dudas de si
podría mantenerse en esto niveles, condicionando toda curva de rendimientos,
empujando en forma ascendente a la Badlar y aumentando notablemente el costo
del dinero, la política de tasas altas acorde a las expectativas inflacionarias
trae aparejada también una posible sobrevaluación del peso frente a otras
monedas que en nuestro caso el dólar, que es nuestro parámetro, situación que
produce un comportamiento dispar en los inversores con preferencia aún de bonos
con ajuste por inflación y Badlar, en un mercado de deuda complejo.
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