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Por Hernán Cappiello - Un grupo de fiscales
argentinos viajará a Brasil pasado mañana con el objetivo de terminar de
ajustar los términos de un acuerdo para crear un equipo binacional que
investigue a la empresa Odebrecht y los 35 millones de dólares en sobornos que
pagó en la Argentina.
Son parte del equipo de fiscales Sergio Rodríguez,
de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, y los fiscales federales
Franco Picardi, Gerardo Pollicita, Carlos Stornelli y Federico Delgado. Todos,
excepto Delgado, que ayer estaba en duda, viajarán a Brasilia a entrevistarse
con el subprocurador brasileño José Bonifacio Borges de Andrada y el encargado
de la cooperación internacional de la procuración brasileña, Vladimir Aras.
Cada uno de los fiscales argentinos tiene una causa
que puede representar un dolor de cabeza para ex funcionarios del kirchnerismo
y para empresarios amigos del Gobierno. Rodríguez centraliza en una
investigación preliminar las maniobras de la empresa aquí. Picardi investiga la
obra del soterramiento del Ferrocarril Sarmiento otorgada por decreto de Néstor
Kirchner en 2008 al consorcio que integran Odebrecht, Iecsa -en ese entonces de
Ángelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri-, Comsa SA y la italiana Ghella. El
ministro de Planificación era Julio De Vido; el secretario de Transporte,
Ricardo Jaime, y el de Obras Públicas, José López. Los dos últimos están
presos, De Vido es diputado nacional y espera ser juzgado por la tragedia de
Once.
Pollicita investiga a De Vido porque un arrepentido
brasileño dijo que cobró coimas para redireccionar la venta de la empresa
Transener en beneficio de Electroingeniería, cercana al kirchnerismo.
Delgado investiga la construcción de dos plantas
potabilizadoras de AySA, la ampliación de dos gasoductos y transferencias
recibidas por el jefe de inteligencia de Macri, Gustavo Arribas, de parte de un
cambista brasileño que participó de la red de sobornos de Odebrecht. Stornelli
tiene en sus manos una investigación sobre otras obras de ampliación de
gasoductos.
Los fiscales viajan con dos propósitos:
1) Coordinar
la forma en que Brasil va a liberar la información sobre los sobornos pagados
en Buenos Aires, qué compromisos de utilización de la data implican y cómo va a
llegar esa información.
2) Sentar
las bases para la firma del convenio del equipo binacional, que se hará el 15
de junio en Buenos Aires, cuando la procuradora Alejandra Gils Carbó se reúna
con su par de Brasil, Rodrigo Janot Monteiro de Barros. Esa reunión es parte de
una convocatoria más amplia de todos los fiscales del Mercosur que se reunirán
esa semana tres días en Buenos Aires.
Brasil informó esta semana que hizo el pedido para
que el Superior Tribunal Federal libere la información. Continuará secreta para
la ciudadanía para no entorpecer las investigaciones en Buenos Aires, pero
accederán a ella los fiscales argentinos. Esta información consiste en las
declaraciones de los ex ejecutivos de Odebrecht condenados luego de aportar
datos sobre las coimas, las declaraciones de los que evitaron ser condenados
porque aportaron datos, los registros de los servidores y computadoras de la
empresa allá y la documentación que reunió la justicia brasileña desde 2014.
Además buscarán acceder a los registros de las
operaciones offshore que realizó Odebrecht a través de sus empresas radicadas
en paraísos fiscales para pagar coimas. Estas transferencias las hacía una
división especializada en sobornos que se manejaba con un presupuesto
"sombra" mediante dos sistemas de computación: el llamado My Web Day,
utilizado para solicitudes de pago, procedimientos y generar las hojas de
cálculo y el sistema Drousys, que permitía la comunicación entre los miembros
de la división sobornos, con operadores financieros externos y colaboradores
mediante mails y chats encriptados. Se llamaban por alias y usaban códigos y
contraseñas para identificarse.
Además buscan conocer las transferencias efectuadas
mediante un banco austríaco con sede en Antigua y Barbuda, comprado por
Odebrecht para pagar sobornos. Allí políticos de alto nivel de múltiples países
que recibían coimas, pudieron abrir cuentas y recibir transferencias sin riesgo
de sospecha. Esto es sólo una parte de la información, porque el resto pasa por
poder tomarles directamente declaración a los ex funcionarios de Odebrecht que
aportaron datos. Las negociaciones están abiertas.
El Gobierno corre carreras con los fiscales para
obtener otras vías de acceso a la información y a los arrepentidos. Las
conversaciones se llevan adelante en la Procuración del Tesoro y pasan por
asegurar a Odebrecht la continuidad de sus negocios a cambio de una multa y la
data. Ese acuerdo aún está en verde.
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