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La
tasa de política que define el Banco Central, en su objetivo para controlar la
inflación, empezará a ser sensiblemente más atractiva a partir de ahora: la
Ciudad de Buenos Aires decidió ayer eliminar el impuesto que afectaba a las
operaciones de "pases", el instrumento de referencia que hoy usa
Federico Sturzenegger para absorber pesos de la economía, y el rendimiento
efectivo que ofrece a los bancos aumentará así del 23,70% actual al 25,5%.
El cambio fue convertido en ley ayer por la Legislatura porteña, con 37 votos a
favor (principalmente del bloque de Cambiemos), y a pedido del Banco Central.
La alícuota que cobraba hasta hoy el Gobierno de la Ciudad era del 7% por
Ingresos Brutos, lo que impactaba en un 1,8% sobre el rendimiento que obtienen
los bancos al colocar su dinero en pases.
Así, la tasa nominal que hoy es del 25,5%, quedaba reducida finalmente a sólo
un 23,70% para los inversores. En los hechos, este impuesto significaba una
seria distorsión para la política del BCRA porque desalentaba a los bancos a
tomar el instrumento y optar por las Lebac. Ahora, el valor efectivo de la tasa
de interés nominal será de 25,5% anual, prácticamente el mismo nivel en el que
se encuentra el rendimiento de las letras de deuda.
La iniciativa, enviada a la Legislatura por la secretaría de Hacienda, que
preside Martín Mura, significará una mejora en el retorno que percibirán los
bancos al optar por los instrumentos del BCRA y un alivio en los esfuerzos que
debe hacer la institución para pelear contra la inflación. El organismo había
perdido con este impuesto algo de efectividad en el mensaje que pretende enviar
al mercado cada vez que decide su tasa de política monetaria. El 25,5% actual
es un rendimiento al menos 7 puntos porcentuales más alto que la inflación
esperada por el mercado para los próximos doce meses (18%). "El propósito
es igualar esta condición con la de otras herramientas de política monetaria,
eliminando las distorsiones que impactan sobre su costo", explicó Mura.
"Esta equiparación obedece a la decisión de la autoridad monetaria de
utilizar la tasa de pases como referencia para el régimen de metas de
inflación, con el fin de inducir una baja sistemática de ese indicador, clave
para la recuperación económica y social del país", completó.
Para el Gobierno de la Ciudad no habrá prácticamente impacto fiscal.
Actualmente, el stock de "pases pasivos" asciende a los $133.000
millones. Si el stock se mantuviera en ese nivel, y se considera que la tasa de
interés es del 25,5% y la alícuota se ubica en el 1,8%, los ingresos recaudados
alcanzarían los $2.000 millones al año. Esto significa $160 millones al mes
para todos los distritos.
Con todo, vale aclarar que los bancos con operaciones nacionales seguirán
pagando Ingresos Brutos, si bien en menor medida por la influencia del cambio introducido
en la Ciudad de Buenos Aires.
En el mismo sentido, la Ciudad ya aprobó en las últimas semanas la reducción
del 7% al 1,5% la carga de Ingresos Brutos para los créditos hipotecarios, lo
cual repercutió ya en una baja de entre el 10% y el 15% en el valor de las
cuotas.
Hoy, un grupo de legisladores de la oposición se manifestó en contra de la
iniciativa. Gustavo Vera, que representa al bloque unipersonal Bien Común,
advirtió que con esto la Ciudad "renuncia a su recaudación para favorecer
a los bancos". Marcelo Ramal, del Frente de Izquierda, consideró que
"el Banco Central está quebrado" y que esto se da porque "hay
una creciente desconfianza en el Banco Central para controlar la
inflación". Y Natalia Fidel, del bloque Suma, opinó que "no es justo
que el alivio de la presión tributaria empiece por el sector bancario"
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