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Por Ignacio Olivera
Doll - La fuerte pérdida de
competitividad que sufren algunos sectores de la economía por el impacto que
provoca el dólar bajo sobre sus exportaciones, impulsó a algunos empresarios y
legisladores a idear nuevas medidas para protegerlos. La más reciente: una
modificación a las zonas francas que hoy tiene la Argentina. Un proyecto de ley
que aún está siendo redactado por los bloques de la oposición, y que podía
salir a la luz en menos de quince días propone reorientar estas diez regiones
geográficas que tiene el país, que gozan de exenciones impositivas y aduaneras
y están enfocadas exclusivamente a la exportación, para que puedan empezar a
ofrecer algunos de sus productos en el mercado interno. El objetivo: que la
caída que percibe en sus ventas al exterior pueda ser compensada por la demanda
local.
En el texto trabaja el actual presidente de la comisión de presupuesto del
Senado, Juan Abal Medina. El exjefe de gabinete del kirchnerismo espera ahora
un informe de la AFIP para medir el impacto fiscal y, con esto, definir los
últimos detalles del proyecto. Acompaña la iniciativa el senador massista
Alfredo Luenzo, que en los últimos días logró dictamen favorable para un
explosivo proyecto sobre el mercado de tarjetas de crédito, hoy temido tanto
por el oficialismo como por el sistema financiero.
Estas zonas francas, que pretenden modificar los bloques peronista y massista,
son espacios dentro del territorio nacional en los que la Aduana no controla
mercadería de la manera habitual y la AFIP no cobra sus impuestos. El objetivo
es generalmente reducir los costos, simplificar los trámites y ofrecer
incentivos fiscales para fomentar en estas regiones el comercio y la actividad
industrial exportadora. En la Argentina hay actualmente diez zonas francas: La
Plata (Buenos Aires); Justo Daract (San Luis); Cruz Alta (Tucumán); Córdoba;
Luján de Cuyo (Mendoza); Tierra del Fuego; General Pico (La Pampa); Comodoro
Rivadavia (Chubut); Salta; Iguazú (Misiones) Y Concepción del Uruguay (Entre
Ríos).
"La idea central es que algo de lo que se produce hoy en zona franca pueda
ingresar al territorio, como cualquier otro producto de importación. Hoy esto
no sucede porque estas regiones están limitadas exclusivamente al
exterior", explicó a este diario el senador Alfredo Luenzo. La iniciativa
también sugiere eximir a las empresas radicadas en estas zonas del pago de
cargas sociales.
La Confederación Argentina de Pequeña y Mediana Empresa (CAME) también dialoga
por estos días con los legisladores y propone un proyecto de ley aún más audaz
sobre las zonas menos competitivas. Su plan es modificar el límite aduanero en
las ciudades fronterizas que hoy sufren la migración de las compras hacia los
países vecinos. El fenómeno se ve hoy con preocupación en los pasos fronterizos
de la Argentina, como Clorinda (Formosa); Encarnación (Misiones) y Cristo
Redentor, entre otros. Allí es creciente el flujo de argentinos que sale del
país para buscar oportunidad oportunidades en los precios. Y la dinámica
terminar por dar finalmente una foto repetida, que muestra la recesión, del
lado argentino, y la bonanza, en la localidad vecina de Brasil, Chile o
Paraguay. "Nosotros preferimos proponer una franja de comercios minoristas
en las ciudades de frontera, para poner en igualdad de condiciones a la gente
del lugar", completó Luenzo. Sucede que, en rigor, la medida podría
interpretarse como una solución parcial para un problema macro que afecta a
muchos otros sectores y muy lejos de esas zonas.
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