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Por Javier Blanco - Las operaciones en dólares, o las más
estrechamente ligadas a esta moneda, son las únicas que mostraron tasas de
crecimiento reales, en algunos casos importantes, en lo que va del año. El
fenómeno, según los analistas, resultó clave para dar forma a una recuperación
de la economía mediocre e incluso hasta imperceptible para la apreciación de
vastos sectores de la sociedad.
Se trata de una reactivación que ya comenzó a reflejarse en
las estadísticas, pero deja escasas huellas en la calle, razón por la cual
contrasta más con los últimos estímulos de la demanda que el Gobierno intentó
sostener aun cuando la oferta no siguiera el paso.
La economía argentina es bimonetaria desde hace largo
tiempo, es decir, funciona con dos monedas: el peso, que es el que más circula
y se usa con fines transaccionales, y el dólar, que asumió de hecho la función
de reserva de valor.
Esta característica, que convierte a la economía en víctima
de la ley de Gresham, se ha ido fortaleciendo con el paso de los años. Thomas
Gresham fue un comerciante y financista inglés que trabajó para el rey Eduardo
IV y por aquellos años postuló que cuando en un mercado circulan dos monedas,
la "buena" suele desplazar a la "mala".
"Lo que se observó hasta ahora en el año es que el
consumo masivo no repunta, mientras la demanda de bienes dolarizados creció
fuerte, producto de la percepción de un dólar barato en un contexto de
reapertura comercial tras la eliminación del cepo", observó Lorenzo Sigaut
Gravina, economista de Ecolatina. "En general, la recuperación del consumo
es clave para acelerar el ritmo de expansión de una economía, pero en nuestro
país sólo se observa una mejora del gasto de las familias asociado a bienes y
servicios importados o que se consumen en el exterior, por lo que el impacto
sobre el aparato productivo local es muy acotado", señaló.
La foto que refleja la macro muestra acabadamente estos
contrastes. El frío se mantiene en góndolas y mostradores minoristas, lo que
minó la confianza de los consumidores, que ven que, contra lo esperado, su
dinero no rinde, en especial tras el rebrote inflacionario que encareció a un
ritmo del 2,5% promedio la canasta de bienes y servicios en los últimos tres
meses.
La última medición de la consultora Kantar World Panel, por
caso, detectó que las ventas en volumen de alimentos, bebidas y productos de
higiene personal y limpieza cerraron el primer cuatrimestre del año con una
baja del 4%, básicamente por el porrazo del 7% que se pegaron en abril. Pero lo
más trascendente es que el ajuste en las compras fue común en todas las clases
sociales, aunque mayor en los sectores de menores ingresos.
La contrapartida es que, en paralelo, siguen mostrando una
fuerte recuperación las ventas de inmuebles (las franjas más dinámicas
correspondieron a las operaciones de mayores montos) y los patentamientos de
autos (30%), con los importados liderando cómodos (suben casi 60% anual). Y se
mantiene elevada la exportación de consumos, al seguir creciendo en número y
gastos el turismo emisivo, igual que las compras de dólares para atesoramiento.
Respecto de la exportación de consumos (gastos en el
exterior) hay algunas señales que se ven concluyentes. Por caso:
Según el último balance cambiario del BCRA, en el primer
cuatrimestre los pagos relacionados con gastos turísticos (que llegaron a US$
4377 millones) consumieron el 53% del ingreso de divisas por el cobro de
exportaciones de cereales y oleaginosas (que ascendieron a US$ 8273 millones en
el mismo lapso).
De acuerdo con datos de Stubhub, la plataforma de compra-
venta de entradas para espectáculos de eBay, los argentinos ocuparon el tercer
lugar en el ranking de demanda de tickets entre los americanos para la final de
la Champions que ganó el Real Madrid.
"Lo que estos números muestran es que hay sectores que
traccionan, mientras a otros les cuesta arrancar. Varios de esos desempeños
están condicionados por el atraso cambiario, aunque también hay incidencias
sectoriales del blanqueo y la recuperación del crédito hipotecario. Pero la
sólida recuperación que comienzan a mostrar los datos de empleo privado debería
ayudar a homogeneizar el rebote incorporando progresivamente el consumo",
opinó el consultor Federico Muñoz, para quien si bien es cierto que la
recuperación de la economía es mucho más mediocre que experiencias recientes,
también lo es que "muestra sustentos más sólidos".
Para Sigaut Gravina, el sector paradigmático de esta
situación es el automotor. "Allí se ve claramente que con atraso cambiario
y menores restricciones a las importaciones el crecimiento de la demanda
interna no significa mayor producción nacional. La venta de 0 km acumula un
alza del 30% interanual, mientras la producción local cae casi 10%",
apuntó.
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