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Por Paula Urien - La última medición del Indec establece que la pobreza
por ingresos en la Argentina llegó al 30,3% de la población en el último
semestre de 2016. Frente a la propuesta del Observatorio de la Deuda Social
Argentina (ODSA), de la UCA, de empezar a tomar como referencia algún indicador
de pobreza multidimensional (que incluya los ingresos pero vaya mucho más
allá), los técnicos del Indec aceptan el desafío.
"La pobreza estructural se midió siempre en el Indec, bajo
diferentes modalidades. En general son metodologías más adecuadas para las
épocas censales porque van a cuestiones más estructurales que cambian
lentamente a través del tiempo, como vivienda, la distribución de agua potable,
entre otras", dice Sandra Duclos, coordinadora de medición de la pobreza
en el organismo.
"Los indicadores estructurales no sólo se miden en el censo sino
también en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En las bases de datos
existe para los usuarios la posibilidad de mirar estos indicadores",
agrega. "Además, paulatinamente se van incorporando nuevos cuadros.
Debate interno
Por otro lado, existe internamente un debate acerca de la medición de la
pobreza estructural. "En este momento lo que está en discusión es una
manera particular de componer algunos indicadores. Se está viendo si el índice
oficial tiene que ser, o no, el de ingresos, o si es el de ingresos con un
complemento".
La funcionaria aclara, en una visión compartida con los técnicos de la
UCA, que los indicadores multidimensionales no reemplazan a la medición por
ingresos. "Hay grandes discusiones metodológicas. Se están estudiando
distintas alternativas. Realizar un indicador único que contemple una variedad
de estadíos estructurales implica muchas decisiones metodológicas, que no
siempre son objetivas", añade.
Duclos se refiere a qué peso se le da a cada indicador para hacer un
índice único. "Todo va a depender de decisiones que van más allá de lo
metodológico y que pueden ser arbitrarias. Hay tantas mediciones
multidimensionales como decisiones tome el que las hace. Esto implica un
trabajo muy serio y muy profundo y muchos consensos. La propuesta interna del
Indec es empezar a trabajar en ello internamente y con otros actores del ámbito
público y de diferentes ministerios".
La especialista aclara que es un debate que recién se está iniciando y
que va a llevar a pensar una metodología en conjunto, según las prioridades.
"Estamos en camino, pero hay que tomar decisiones muy profundas",
repite.
"Se trata de pensar qué tipo de indicador de pobreza estructural
queremos construir, con qué fines y si eso es verdaderamente pobreza. Nosotros
vemos indicadores que se publican en otros países, o investigadores privados, y
notamos que a veces eso no necesariamente es pobreza en un sentido estricto.
Quizá son carencias múltiples o que apuntan al bienestar", afirma.
Se refiere a que "otros países han construído indicadores de
seguimiento de políticas públicas y las van monitoreando, pero no es un
indicador como el de ingresos, que establece cuál es el porcentaje de pobres,
pero bajo esa definición, no bajo lo que la gente cree o no cree que puede ser
un pobre".
En el caso del indicador que publica el Indec, "es pobre aquel
cuyos ingresos monetarios provenientes de cualquier tipo de fuente no logran
cubrir las necesidades básicas alimentarias, en el caso de la indigencia, y las
necesidades básicas totales, en el caso de la pobreza".
Para Duclos, un indicador puede dar muy bajo o muy alto de acuerdo a las
decisiones metodológicas que se tomen en el país. En este sentido, Agustín
Salvia, director del ODSA, se refiere a poner en marcha un debate que "sea
generoso con los pobres y piense en su calidad de vida de manera
integral".
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