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Por José Luis Brea - "¿Cómo viene el consumo? Frío, frío como este
día", bromeó ayer el presidente de Unilever para América latina, Miguel
Kozuszok, en un encuentro con medios. La metáfora climática es apropiada para
una compañía que, con una producción que atraviesa todos los rubros del consumo
masivo -alimentos, bebidas, productos de limpieza y tocador-, sirve como
auténtico termómetro del mercado interno. De hecho, es una de las grandes
empresas a las que el Banco Central les pide información regularmente para
elaborar informes internos de seguimiento de la economía.
El diagnóstico del ejecutivo está en línea con los números que maneja el
sector en su conjunto. Según fuentes de la industria, en el segundo trimestre
del año el consumo masivo registra una baja en sus volúmenes de venta de entre
2 y 4%, según la categoría.
Pero si bien Kozuszok reconoció que la temperatura de la demanda no es
la mejor, confió en que, paradójicamente, empezará a ganar algunos grados en el
invierno y más aún hacia fines de año. "Seguimos apostando a la
recuperación del consumo y creemos que las medidas que viene tomando el
Gobierno son la respuesta correcta para reactivar la economía; los datos en
algún momento del año se van a tornar positivos", agregó.
Según el número uno de Unilever, "venimos con un trimestre de
atraso en cuanto a lo que esperábamos, pero lo peor ya pasó, que fue el último
trimestre de 2016, cuando el mercado bajó entre 4 y 6 % en volumen",
explicó.
Las proyecciones que manejan en el sector de consumo masivo hablan ahora
de un crecimiento de entre 0 y 2% para el tercer trimestre y de entre 2 y 4%
para el último trimestre de este año.
Unilever es dueña de un amplio abanico de marcas en distintas
categorías, como mayonesas (Hellmann's, Ri-K), sopas (Knorr), té (Lipton),
harina (Maizena), productos de limpieza (Cif), jabones en polvo (Skip, Ala),
desodorantes (Axe, Rexona), jabones de tocador (Dove), champús (Sedal) y cremas
(Pond's), entre otras. Esa heterogeneidad permite a Kozuszok hacer un análisis
sobre el comportamiento de los consumidores, dispar según la categoría de
producto. Por ejemplo, cuidado personal (tocador) cae en su conjunto, aunque
los productos más caros no pierden participación porque la gente los percibe
como "lujos alcanzables" y no los resigna. En limpieza, en cambio, sí
hay un crecimiento de las segundas y terceras marcas en desmedro de las
primeras, como en el caso de los jabones en polvo.
Geográficamente también hay disparidades. "El Noroeste está mal; la
Patagonia ha mejorado; la ciudad de Buenos Aires está mejor, pero el segundo y
tercer cordón del conurbano están mal", enumera el presidente de Unilever,
quien también advierte sobre un problema de inequidad grande entre los
asalariados registrados y los trabajadores en negro.
Respecto de los cambios de hábitos impulsados por la crisis, Kozuszok
mencionó dos modalidades que crecieron en el último año y medio: las compras en
las ferias callejeras y las ventas de productos "sueltos". A ellas se
suma el avance del cash and carry, es decir, la compra individual
en los autoservicios mayoristas.
Malos números en
electrónica
El mundo de los electrónicos y electrodomésticos todavía sufrirá los
malos números del consumo. El 56% de los argentinos no tiene pensado hacer
compras o cambiar los principales productos de electrónica y electrodomésticos
en los próximos seis meses, según se desprende de una encuesta de la consultora
Kantar Worldpanel. En tanto, el 21% afirma que piensa comprar o cambiar el
celular de alguno de los integrantes de su hogar; el 13%, la TV; el 7%, el lavarropas;
el 6%, la notebook; el 5%, el aire acondicionado/heladera, y el 4% la tablet.
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