
Por FRANCISCO OCHOA - El principal negociador brasileño del Mercosur, Regis Arslanián, visitó fugazmente el país con un solo objetivo: consensuar con la Argentina una nueva estrategia que permita avanzar en acuerdos comerciales con la Unión Europea y Estados Unidos. El funcionario estuvo apenas 24 horas en el país y mantuvo encuentros bilaterales en los que una vez más se destacó la sintonía entre ambos países respecto de la estrategia de las negociaciones comerciales.
A pesar de que a principio de año muchos eran optimistas sobre el relanzamiento de las conversaciones con la UE y EE.UU., hasta ahora hubo señales muy negativas que preocupan al Mercosur.
El acuerdo que se encuentra más cercano es el que permitiría una fuerte apertura comercial entre los países europeos y la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. A fines de octubre último, el tratado estuvo a punto de ser concretado. Pero naufragó por la exigencia del Mercosur de abrir el mercado europeo a sus productos y la intención de la UE de contar con una posición privilegiada para sus negocios en el Cono Sur.
A mediados de marzo, los representantes de ambos bloques se reunieron para relanzar la negociación pero sólo se logró un rotundo fracaso por la negativa de la UE a establecer parámetros desde los que poder avanzar. Ayer, Arslanián y su par argentino, Eduardo Sigal, coincidieron en que, sin un marco de negociación, será difícil un acuerdo y que, por ahora, "todo está en punto muerto". Por esto, acordaron que los cancilleres del bloque pidan a la UE que en pocas semanas se realice una cumbre ministerial para destrabar el diálogo.
En el caso del ALCA, Sigal y Arslanián resolvieron que el Mercosur no avanzará en un acuerdo si EE.UU. no acepta negociar el ingreso de productos del bloque a ese país.