|
El dato de la inflación
de mayo, que fue de "apenas" 1,3% (la mitad del registro de
abril) fue una bocanada de aire
fresco para el Gobierno.
Desde Mauricio Macri hasta
Nicolás Dujovne, pasando
por Federico Sturzenegger,
todos se mostraron exultantes.
No es para menos, ya que se trató del primer
indicador claramente positivo que la economía le regala a la Casa
Rosada en los albores de la campaña
electoral.
Además, esta desaceleración le otorga al Ejecutivo una buena dosis de tranquilidad en medio del cierre
de las principales paritarias.
Macri, junto con candidatos del oficialismo, podrá mostrar finalmente este
"brote verde" que
resulta clave, que mucho se hizo esperar y que no da lugar
a discusiones ni a segundas lecturas.
Claro que los opositores ya
tienen munición gruesa para
disparar y así neutralizar los discursos "buena onda" del mandatario y sus
funcionarios más cercanos.
Al calor de la incipiente campaña, dirán que hay otro indicador que no puede soslayarse sobre la realidad
socioeconómica: casi la mitad de
los argentinos confiesa que el dinero le alcanza "justo" para llegar a fin de mes.
Este dato surge de una investigación que
acaba de procesar la consultora IPSOS Argentina,
a la que tuvo acceso iProfesional,
en la que queda de manifiesto cuál es el "clima de bolsillo" que experimenta buena parte de la clase media.
Así como a la mitad de
los encuestados no le sobra ni le
falta, la otra mitad se
reparte del siguiente modo:
- Un 23% encuentra
algunas dificultades para
concluir el mes
- Un 17% asegura que
llega sin problemas y
hasta puede ahorrar
- Un 10% se topa con grandes adversidades en los
últimos días
Frente a esta dura realidad del bolsillo, el Gobierno deberá echar
mano a algún otro
indicador que juegue a su favor. Tal indicador existe, pero no se
basa en la "foto" de hoy sino, más bien, en las perspectivas de corto plazo.
De acuerdo con IPSOS, dos de cada
tres argentinos cree que la inflación irá bajando progresivamente y que su poder adquisitivo, poco a poco, dejará de deteriorarse.
- Un 39% prevé que su salario se mantendrá en términos
reales
- Un 32% estima que
sus ingresos perderán contra
la suba de precios
- Un 29% avizora que
su capacidad de compra mejorará
El trabajo de IPSOS aporta una evaluación política llamativa: una buena mayoría aún se muestra optimista sobre la situación económica.
Concretamente, asegura que las cosas
cambiarán para mejor pese a que el equipo económico, al menos hasta
ahora, no haya podido reactivar el consumo ni darle nuevos bríos al crecimiento
del país.
"Al principio de
esta gestión, esa posición
era coherente ante la expectativa de un nuevo Gobierno", asegura a iProfesional Brenda Lynch,
directora de Cuentas y Comunicación de IPSOS.
"Transcurrido un año y medio, hay un alto grado de consenso sobre que la economía está mal pero que irá mejorando, y esto es algo
que merece ser destacado", añade.
Los números recopilados por la consultora dan cuenta de una evaluación negativa del presente económico, pero a la vez
permiten inferir que parte de la
sociedad confía en que la situación será más
auspiciosa con el paso de los meses.
De hecho, el 55% de
quienes aprueban la administración macrista cataloga
de "mala" a la actual coyuntura. Sin embargo, dentro de ese conjunto,
un mayoritario 73% piensa
que se irá revertiendo.
Del otro lado de la
"grieta" -es decir de
quienes no comulgan con
las ideas del Gobierno- sólo uno de cada diez considera que el Presidente tendrá éxito con sus
medidas.
"Desde el punto de vista político, un punto clave que revela el estudio es
que muchos argentinos identifican
a Cristina Kirchner como
la responsable de este
presente. La ‘pesada herencia´
sigue teniendo peso en la opinión pública", comenta Lynch a iProfesional.
¿Quiénes se muestran más críticos con
la gestión Macri, las mujeres o los hombres? Del sondeo
se desprende que las primeras.
"Ellas son las que, mayoritariamente, se ocupan de hacer las compras y entonces notan más de cerca el deterioro del poder adquisitivo. Son, claramente,
las más disconformes con
la gestión macrista", indica la experta.
"Es una tendencia que
venimos observando desde el comienzo de
esta administración,
asociada a la desmejora de la economía", completa.
De acuerdo con IPSOS, sólo una de
cada cinco mujeres tiene una evaluación positiva sobre el rumbo económico.
Los hombres, en tanto, son
un poco más optimistas. La
percepción positiva supera hasta en 12 puntos a la del sexo femenino.
"Un aliciente que
tiene el Gobierno es
que la situación no ha empeorado en
los últimos meses. En la comparación con agosto pasado, se registra incluso una
leve mejoría en lo que respecta al poder adquisitivo", refrenda Lynch.
El deterioro de esta variable hizo que el consumo se mantenga de capa caída no sólo en 2016 sino
también en 2017. Desde otras consultoras especializadas, como Kantar World
Panel y Scentia, indican que retrocedió cerca
de un 4% en los primeros cinco meses del
año.
Para peor, tanto los registros de abril como los de mayo dieron cuenta de un
empeoramiento respecto de los meses precedentes.
No obstante, según IPSOS, existe una marcada
disparidad entre los niveles
socioeconómicos al comparar los indicadores de hoy día con los de
enero de 2016, cuando Macri apenas había asumido y se empezaban a notar con
crudeza los efectos del fogonazo inflacionario tras la devaluación.
- En enero de ese año (2016), un 19% manifestaba
que el sueldo no le alcanzaba
- A los seis meses (agosto pasado),
esa referencia subió al 29%
- Hoy día, descendió al 24%
El grupo de los que dicen que llegan "justito" a fin de mes
prácticamente se mantiene (pasó
del 45% al 46% en nueve meses)
Por el lado de los "privilegiados" que llegan cómodos y hasta pueden ahorrar, el porcentaje se elevó del 12% (agosto 2016) al 17% actual.
¿Qué se entiende por dificultades para llegar a fin de
mes?, preguntó iProfesional a
la directora de Ipsos.
"Que la persona debe rebuscársela financieramente. Lo típico: la utilización al límite de la tarjeta de crédito o el tener que pedir dinero prestado, ya sea a una entidad
bancaria o a un amigo", resume.
Si finalmente se confirma (y
se profundiza) el proceso de desinflación,
el Gobierno podrá dar muestra de solidez
política y económica.
Argentina viene de una década en
la que prevaleció un índice
inflacionario muy alto, que distorsionó los precios relativos, impidió
el desarrollo, acrecentó las pujas gremiales y encareció al país en dólares, afectando su competitividad
cambiaria.
Además, hizo inviable cualquier plan económico sustentable, ya
que ninguna nación logra desarrollarse teniendo devaluar su moneda de tanto en
tanto.
De hecho, la inflación aparece
como un problema en pocos territorios.
IPSOS -una multinacional de origen francés- hizo un relevamiento en 24 países de diferentes
continentes. Sólo en China, Rusia y en Argentina,
el índice de precios fue
mencionado como un "problema"
por la ciudadanía.
"En el mundo, la
agenda está cargada de otros temas.
Las inquietudes y las preocupaciones de la sociedad pasa por otros lados",
señala Lynch.
"En primer lugar figura el desempleo,
seguido por la corrupción,
por la pobreza y la desigualdad",
detalla, al tiempo que añade que en Europa tiene la cuestión de la inmigración
adquiere un mayor protagonismo.
En la Argentina, según
IPSOS, los temas que rankean en los primeros lugares son la inseguridad, la inflación (segundo lugar) y el desempleo.
A esta altura, resulta claro que para el Gobierno una de las claves de la campaña electoral pasa por mejorar el nivel de expectativas del electorado.
A falta de resultados claros sobre el desempeño de la actividad económica, la caída de la inflación es firme candidata para ocupar un rol protagónico en los discursos de campaña.
|