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"La batalla contra
la inflación todavía no está ganada".
Esa fue la frase que un altísimo funcionario del Banco Central
le dejó a iProfesional después
de conocerse el IPC de mayo que trajo alivio en la Casa Rosada.
El aumento de precios del mes pasado, que se ubicó en 1,3% (la mitad que el mes
anterior), fue festejado en
los despachos oficiales pero con
mesura.
En rigor, la "desinflación"
-termino que acuñó Federico Sturzenegger- era algo de lo que se venía hablando en el Gobierno:
esperaban que llegado el segundo
semestre se viera una baja significativa.
El hecho de que la cifra de mayo haya
sido menor a lo que esperaban las consultoras, e incluso el mismo Banco Central, potenció las expectativas del mercado a,
básicamente, dos cosas:
1) Una reducción de
las tasas de interés
más rápida de lo que se pensaba inicialmente
2) La posibilidad de que el Central todavía tenga chances de cumplir con su meta del 17%
A estas dos cuestiones se refirió la fuente del BCRA, un economista que forma
parte de la "mesa chica" de la entidad.
Con respecto a la idea de acelerar la baja de tasas, actualmente en 26,25%,
la decisión oficial es no jugar con fuego.
El próximo martes, que
curiosamente cae el día 13,
habrá reunión de Política Monetaria. Allí, Federico Sturzenegger y cinco funcionarios de la
entidad definirán el rumbo del tipo de interés en la Argentina.
Es prematuro, consideran en
la entidad, empezar a "relajar"
el costo del dinero. "Hay que seguir trabajando. A la inflación 'core' le falta bajar todavía más. Nosotros apuntamos
a tener 1% o menos para meternos tranquilos en la meta del 2018", aseguró
el funcionario del Central a iProfesional.
Así, hace referencia a la "core"
o "núcleo" que es la
evolución de los costos de casi el 70% de los bienes de la canasta del Indec y cuyos precios no están sujetos ni a la regulación del Estado ni a la estacionalidad. Ese número, para
la medición de mayo, dio 1,6% (más elevada de lo que estimaba el Central).
Más allá de esto, hay otra razón por
la cual la entidad no va empezar a reducir las tasas: aún existe la ilusión de poder llegar a cumplir la meta autoimpuesta.Mientras que
matemáticamente le den los números, Sturzenegger mantendrá la chance de meter un gol en el último
minuto.
¿Cómo deberían dar las cuentas? La inflación acumulada
de los próximos siete meses debería
ser no mayor a 5,9%.
Dicho de otra manera, cada mes debería
estar en torno al 0,8% hasta
fin de año. Un escenario complicado pero, como se dijo, todavía cumplible.
"No podemos relajarnos porque tenemos por delante el desafío de lograr el 17%. Con eso en
mente, seguiremos dándole batalla a la suba de precios para llegar a ese
objetivo", anticipó el funcionario del Central a iProfesional.
En rigor de verdad, el cumplimiento de esa meta desvela únicamente a
Sturzenegger y equipo. Tanto desde el ministerio de Hacienda, Finanzas e incluso la Jefatura de Gabinete, desdramatizan que no se alcance
el target.
Repiten que lo que le importa al
mercado y a quienes van a invertir en el país es que la tendencia de los precios sea a la baja, un escenario que este
año -más allá de la cifra final- será realidad.
Sin embargo, para el titular del
Central hay una palabra que
tiene mucha relevancia: credibilidad. Si el mercado confía en
que lo que se promete finalmente se cumple, las cosas se harán más fáciles a
futuro.
La consultora ACM, del economista Javier Alvaredo, señala que la meta de
inflación del 14,5% (valor intermedio entre el 12% y 17% que estipula el
Central) "no se alcanzará", y recuerda que la del 22,5% para 2016
casi fue duplicada por la inflación de CABA.
"Si estos errores se siguen
cometiendo en forma sistemática, la construcción de credibilidad se desvanece y
el efecto de los anuncios pierde eficacia", advirtió.
"Corregir la meta no
sirve de nada, es como no tener
meta, tal como comentaba Sturzenegger", agregó la consultora.
Y añadió: "Pero no cumplirla sistemáticamente también se asemeja a no tenerla, porque la meta es
menos efectiva como herramienta para la coordinación macro".
La ruta de
la inflación y las tasas
Más allá de la foto de mayo, lo que importa hacia adelante es la
película. En ese sentido, pocos
creen que haya tregua de
acá a fin de año con los precios.
No sólo se percibe en el sector privado, que mantiene elevados los pronósticos de inflación, también en
los mismos pasillos del Gobierno.
Según estiman extraoficialmente en el Banco Central, la número de junio debería estar en torno al 1%-1,2% mientras que en julio estaría más cerca del dato de mayo (o incluso levemente
arriba).
Ergo, se empezarían a apagar las chances de cumplir la
meta. La única alternativa es
que el IPC Nacional, que se
mueve similar al IPC-GBA que toma el Central para medir el éxito de sus
políticas, sea unas décimas menor.
Esto es clave, ya que a partir de julio la entidad va a tomar ese índice (y no el que sigue actualmente) para
determinar si se cumple o no la meta de este año.
Por lo pronto, en el mercado creen que
a pesar del menor número de mayo, la dinámica sigue complicada y no se llegará al que quiere
el Central.
Por ejemplo, la consultora Elypsis -de
dos economistas que ahora forman parte del Gobierno- calcula que el IPC de junio marcará un registro
cercano al 1,5%.
Dicen que el aumento del agua tendrá una incidencia de 0,1% en el índice. Para
lo que resta del año, esperan una inflación mensual de 1,4% en promedio y que
en diciembre se habrá totalizado un 22%.
Este pronóstico es muy similar al del Relevamiento de
Expectativas de Mercado (REM)
-la encuesta entre bancos y consultoras que realiza el BCRA cada mes- que ubicó
el alza de precios en 21,6% para
2017.
También desde FyEConsult, de Hernán Hirsch, sostienen que con la continuidad de una política monetaria contractiva y con el tipo de cambio
relativamente estable, la desinflación debería prolongarse en el tiempo.
"Este proceso requerirá de cierta simultaneidad entre una tasa de interés real positiva (fuerte) y una en pesos mayor a la devaluación esperada y la tasa en dólares (débil)", dicen.
Advierte además que el actual proceso de desinflación no es lineal.
Por ejemplo, dado que junio es
un mes que presenta una baja
estacionalidad al alza en materia de precios, es probable que se observe un segundo mes consecutivo con un nivel reducido.
En julio, con subas
previstas en prepagas y algunos bienes y servicios que suelen aumentar ese mes,
es probable que se
produzca un repunte del
índice inflacionario.
Luego debería revertirse,
entre agosto y septiembre,
mientras que octubre podría
mostrar un repunte.
Este sendero está en línea con
el que esperan en el Banco Central, y es una de las razones por las que mantienen
firmes su postura de no tocar los tipos de interés en el corto
plazo.
En base a esto, tampoco en el mercado esperan que Sturzenegger vaya a
implementar un cambio profundo en su actual política. Econviews, la
consultora de Miguel Kiguel, considera que recién en algún momento de julio el funcionario empezará a reducir
las tasas.
Imaginan que irá bajándolas a
un ritmo de 75 puntos básicos (0,75%)
por mes hasta alcanzar
el 21,75% para fines
de diciembre.
"Respecto al sendero de tasas, a la luz de los datos conocidos, el BCRA se presenta ante el dilema de bajar o no la tasa. Si el organismo es consistente, aún no debería hacerlo, dado que la
inflación núcleo aún se encuentra por encima del sendero deseado",
precisan desde.
Para FyEConsult, bajo el actual escenario aumentó la probabilidad de que el Sturzenegger retome el plan de reducción del costo del dinero
antes de fin de mes o
a principios del próximo.En
particular, si los datos adelantados de precios continúan sugiriendo que el
proceso de desinflación sigue avanzando.
De todas formas, advierten que la política
de baja de tasas será prudente y
que el BCRA tratará de no repetir
el error de flexibilizar anticipadamente su política monetaria, tal
como sucedió a fines de 2016.
Esto implicaría que habrá que esperar una reducción suave, no más audaz que la
registrada entre fines del año pasado y principios de este.
"El actual endurecimiento de
la política monetaria podría reducir
la inflación a la mitad cuando
se compare el primero con el segundo semestre de 2017", considera Diego
Giacomini, uno de los economistas que más aplaude a Sturzenegger.
"Es más, podría haber chances de
que se desplomara y que el cumplimiento de la meta de inflación del 17% gane terreno", añade.
Eso sí, alerta que el BCRA debe
ser "independiente" y
mantener su actual hoja de ruta.
En otras palabras, que las elecciones de
medio término no hagan que
la política interfiera en
la economía y que las cosas vaya sucediendo "despacito", un hit que repiten
una y otra vez los funcionarios en el momento de la toma de decisiones.
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