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Por Francisco Olivera - Fue una
respuesta a un planteo específico, pero podría interpretarse como mensaje hacia
todo el establishment. Luego de explayarse sobre cómo pretende que crezca la
Argentina en los próximos años y el modo en que deberá bajar gradualmente el
déficit fiscal, Nicolás Dujovne ,
ministro de Hacienda, el invitado de honor a un almuerzo con la Asociación
Empresaria Argentina (AEA), deslizó no sólo lo que piensa, sino lo que comparte
exactamente con el presidente Mauricio Macri :
las empresas deberán acostumbrarse a competir ganando productividad porque,
entre otras cosas, el Gobierno ha decidido terminar con ciertos privilegios que
venían del Estado.
No lo dijo así, pero fue el
concepto que sobrevoló el cierre del encuentro de ayer en el Palacio Duhau,
lugar de reunión habitual de la entidad que preside Jaime Campos. Y surgió
después de que Teddy Karagozian, dueño de la textil TN Plátex, le expusiera en
voz alta lo que muchos de sus pares repiten detrás de las cortinas. "No me
quedó claro el tema del gasto. El Gobierno habla de gradualismo y, en realidad,
las empresas no hicimos gradualismo, sino el ajuste que hay que hacer",
empezó. Karagozian, que es economista, hablaba del modo en que suele hacerlo en
este tipo de reuniones, sin reservas, y recibiría incluso momentos después,
terminado el almuerzo, la felicitación de dos de sus pares por haberlo hecho.
"El problema no es el Estado bajando el déficit fiscal -continuó-, sino el
Estado bajando el gasto, cosa que todavía no ocurrió. Si no bajan el gasto,
podrán bajar el déficit y, entonces, la inflación, pero no van a venir
inversiones".
Es el eje de la discusión entre
el Gobierno y el sector privado, donde se quejan de que el gasto público es la
madre de la alta presión impositiva, único modo de pagarlo. Escuchaban, entre
otros, Paolo Rocca (Techint), Alfredo Coto, Eduardo Elsztain (IRSA), Sebastián
Bagó (Laboratorios Bagó), Alejandro P. Bulgheroni (Bridas-PAE), José
Cartellone, Alberto Grimoldi, Cristiano Rattazzi (FCA), Martín Migoya
(Globant), Enrique Cristofani (Santander), Luis Perez Companc (Molinos), Eduardo
Costantini (Consultatio), Pablo Roemmers y Aldo Roggio.
Molestia
Dicen los testigos que Dujovne
pareció molesto con el tono de la pregunta. Acababa de explicar sin sobresaltos
su estrategia: mantener el gasto en números absolutos y licuarlo paulatinamente
mientras crece el PBI, como proyecta, a un ritmo del 3% anual durante los
próximos años, hasta dejarlo en el 34% del PBI en 2023. La única reducción que
la Casa Rosada cree políticamente viable en la Argentina: el kirchnerismo viene
de subirlo del 25 al 43,5% en 12 años.
El ministro tampoco se contuvo.
"Vos sabés perfectamente que, por primera vez en 12 años, el país está
bajando el gasto y los impuestos en términos reales. Estamos cumpliendo con
ambos objetivos a la vez. Hubiera sido bueno que plantearas este tema durante
los últimos años", dijo, y se fue envalentonando en la respuesta. "Lo
que es cierto que no estamos haciendo -siguió- es seguir con algunas piñatas
que el Estado les daba a los empresarios, como el Fondear o los créditos del
Bicentenario. Puede que muchos los extrañen. Muchas empresas se han comportado
en los últimos años como la provincia de Santa Cruz, que vivió con recursos muy
por encima de la coparticipación. Ahora van a tener que competir".
Fue el único contrapunto
explícito de un mediodía en que las diferencias apenas se insinuaron. Por
ejemplo, cuando Rocca, uno de los últimos que habló, insistió en la necesidad
de bajar los impuestos para que se generen inversiones. O, ya entre los propios
empresarios, cuando el suizo Kurt Soland, presidente de Bayer para el Cono Sur,
se quejó de que los laboratorios nacionales no estuvieran respetando la
propiedad intelectual. "Sería mejor que hubiera competencia", se
interpuso Bagó.
El comunicado de AEA soslayó
estos intercambios, aunque mencionó algunos temas como "la reforma
impositiva, el abastecimiento energético, la baja de costos logísticos",
entre otros. Destacó "su acuerdo con el rumbo general del Gobierno y
señalaron que el marco de previsibilidad y de reglas de juego claras que
existen posibilita vislumbrar un crecimiento sostenible".
La visión oficial de Hacienda lo
reflejó así en su propio comunicado: "Necesitamos que nos acompañen en ese
proceso", dijo el ministro.
Vieja como el país, la discusión
reverdece con cada cambio de gobierno. Con buenos o malos modales, los
problemas argentinos son siempre los mismos.
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