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Por Paula López
- El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ratificó el rumbo económico y el
gradualismo como método para administrar los objetivos de reducir el déficit
primario, la presión tributaria e impulsar el crecimiento de la economía.
En una entrevista concedida durante una
visita a la redacción de El Cronista, puntualizó que comparte "la
ansiedad" para poner en marcha una reforma tributaria que simplifique y
haga más equitativa la presión fiscal, pero consideró que "la espuma
electoral" tiene que bajar antes de poder llevar al Congreso el proyecto
en el que trabaja el oficialismo.
Desestimó un
ajuste fuerte para cumplir con las metas fiscales tras las elecciones
legislativas y consideró que el tipo de cambio no está atrasado, ya que es
"15% más competitivo" que a fines de 2015.
- ¿Qué va a pasar con el
gasto tanto en lo que queda del año como en los siguientes?
- Tenemos metas fiscales, anunciadas, de
4,2% déficit primario para este año, 3,2% en 2018 y 2,2% 2019. Son metas
exigentes en el contexto de cual vamos graduando un adicional de reducción
impositiva. En 2016, bajó 1,7% la presión tributaria cuando se quitaron las
retenciones, sino el déficit primario sería este año del 2,5%. Hay mucha
demanda de bajar los impuestos y a la vez balancear el gasto. Vamos trabajando
en ambos frentes.
Heredamos un déficit muy grande y una
presión tributaria altísima, entonces tenemos que ir administrando nuestros
múltiples objetivos, en los que tenemos en claro que el gasto público no puede
subir. Y eso está ocurriendo. En 2016, el gasto medido en términos reales no
creció y este año va a estar mostrando una caída cerca a 3%. En términos del
PBI va a estar bajando cerca de 2 puntos porcentuales, del 43% a 41% del PBI.
Cuando decimos que vamos bajando el
déficit, el peso de los impuestos en relación al producto, no es promesa al
futuro, es algo que vamos haciendo. Bajamos fuerte la presión tributaria en
2016, este año estamos bajando fuerte el peso del gasto público en relación al
producto. Pero no hay atajos y no podemos hacer magia.
- Una de las quejas más reiteradas es por la alta presión tributaria...
- Las quejas por los impuestos, vienen
junto a las quejas por el déficit. A veces son inconsistentes. Si bajas los
impuestos rápido podes tener un crecimiento de la economía en el largo plazo,
pero en lo inmediato aumenta el déficit. Por eso estamos haciendo las dos cosas
a la vez.
- Crece la idea que a
partir de las elecciones empieza un ajuste fuerte del gasto para poder alcanzar
las metas de déficit. ¿Qué va a pasar? ¿Cómo se cumplirán las metas?
- Una de las características de este
Gobierno es que la política económica es la misma en los años electorales que
en los que no lo son. Los que están esperando que el día después haya
sorpresas, no las van a tener.
Tenemos una meta del 3,2% de déficit
para el 2018 y la vamos a cumplir. Trabajando como lo venimos haciendo, por un
lado reduciendo los subsidios a la electricidad, el gas y el agua. Eso va a
continuar.
Por otro lado, el crecimiento de la
economía nos provee de recursos adicionales, porque la recaudación tiene
elasticidad de un punto por encima del crecimiento económico. Y además, está la
austeridad en el gasto, que va a bajar 3%, porque somos rigurosos con el gasto.
- En los últimos días se reunió con referentes empresarios. El reclamo
constante es que la reforma se ponga en marcha ya, ¿en qué estado se encuentra?
- Comparto la ansiedad, Me desvela ir a
un sistema tributario mejor. Argentina tiene un sistema tributario malísimo
donde hemos estado subiendo la carga tributaria de manera irracional en los
últimos años.
Estamos terminando nuestra propuesta de
reforma del Ministerio de Hacienda. Ahora empieza un trabajo de discusión con
el resto del Gobierno.
A mi me encantaría llevar la reforma ya
al Congreso, pero siendo realista y teniendo elecciones en octubre, sé que es
imposible en este contexto.
El sistema tributario en Argentina es
tan malo que creo que existen espacios enormes para lograr consensos
transversales a gran parte de las fuerzas políticas sobre cómo modificar los
impuestos. Pero ahora esos mismos espacios políticos que pueden apoyar una
reforma tributaria con responsabilidad en un contexto político sosegado, van a
verse forzados a rechazar la idea por cuestiones electorales. Así que por más
que me desvele, no hay otro camino que esperar a que baje la espuma electoral
para avanzar en esta cuestión. Y en 2018, enviaremos el proyecto de reforma
tributaria.
- ¿Cuáles son los
principales lineamientos de ese trabajo que están haciendo?
- No puedo dar detalles en este momento,
pero queremos un sistema tributario más simple, más neutral, con menos
distorsiones y más equitativo. Con menos exenciones, que están en todos los
impuestos, y alícuotas más bajas, para ampliar el universo de los que pagan y a
la vez achicar la evasión, la informalidad.
– Desde un primer
momento se habló de lo vital de la llegada de las inversiones. Finalmente,
¿están llegando? En el nivel que esperaba el Gobierno?
– Uno mira las cuentas nacionales del
primer trimestre y se ve un incremento importante de la inversión contra el
cuarto trimestre. Estoy convencido que el crecimiento de las inversiones, en
capital productivo, en 2017 van a ser en términos reales las más importantes de
los últimos 5 años. Y con cifras, vamos a ver que el proceso de inversión está
vivito y coleando.
– Después de octubre,
¿esperan mayor confianza y mayores desembolsos?
– No es solo el tema de las elecciones,
la confianza e inversiones tienen que ver también con que hay un programa que
se va consolidando, bajando la inflación. No es lo mismo la que teníamos el año
pasado y la que vamos a tener en 2018. Tampoco es lo mismo el déficit con el
que arrancamos, el de este año y del próximo. O de tener en marcha, desde el
año próximo, los proyectos público-privados.
Son varios mecanismos que se van
aceitando. Es la consolidación del Gobierno y del programa económico.
No tengo dudas que va a crecer la
inversión y la economía en general. Estamos en un proceso de recuperación
económica, donde gradualmente crecemos a tasas cada vez más altas y entrando en
un círculo virtuoso que permita ingresar en un crecimiento de la economía, el
empleo y reducción de la pobreza.
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