Las condiciones económicas generadas a partir del abandono de la Convertibilidad y la estabilización del tipo de cambio real en un nivel más elevado abrieron nuevos horizontes para las exportaciones industriales. No obstante, las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) del bienio 2002-2003 resultaron en promedio un 8% inferiores a las registradas en 2001. Recién en 2004 el mejor panorama competitivo se vio reflejado en un salto exportador del 24%, y las ventas externas de este tipo de productos alcanzaron un récord histórico. Este retardo entre el cambio de escenario económico y el incremento exportador se debe a que una suba sustentable de las exportaciones requiere ser precedida (o al menos acompañada) por un fuerte dinamismo inversor. En ese marco, un tipo de cambio real competitivo cobra relevancia como instrumento para propiciar la atracción y desarrollo de nuevas inversiones.
Desde el inicio de la recuperación, la inversión se expandió cuatro veces más rápido que la actividad agregada, y pasó de representar 11% del PIB en 2002 a 19,1% a en 2004. Buena parte de esta inversión estuvo relacionada (a diferencia del pasado) con sectores productores de bienes y servicios transables.
Este proceso impactó en forma directa sobre las economías regionales. La puesta en marcha de diferentes proyectos de inversión en la industria hizo posible que muchas provincias con escasa tradición exportadora en MOI lograran incrementos sustanciales entre 2002 y 2004. Así, inversiones en material de construcción en La Pampa, de productos textiles en Santiago del Estero, de material eléctrico en La Rioja, de productos plásticos en Catamarca o de papel en Misiones y Jujuy, son ejemplos de proyectos que, una vez maduros, dieron lugar a importantes saltos exportadores.
La continuidad del crecimiento exportador industrial, con impacto regional, depende de la preservación y fortalecimiento de las condiciones propicias para la inversión productiva. |