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Por Florencia
Donovan - Lejos quedaron los días en los que, para comprar dólares, había que
llenar un formulario en la página web de la AFIP y rezar que un arbitrario
algoritmo habilitara la operación. También aquellos en los que las empresas
acumulaban sumarios penales por no ingresar las divisas producto de alguna
venta en el exterior. Ahora, con más oferta de dólares de la que puede absorber
el mercado, el Gobierno daría un paso más: evalúa eliminar por decreto la
obligación que aún rige para que los exportadores repatríen las divisas que
reciben por las ventas de sus productos.
"Es lo último
que nos queda por liberar", admitieron a LA NACION fuentes del Gobierno.
Este año, el Banco Central liberó a los exportadores de servicios de la
obligación de liquidar sus divisas en el sistema financiero local. Mientras que
la Secretaría de Comercio extendió a 10 años el plazo que tienen la mayoría de
las exportadoras de manufacturas para ingresar sus divisas. Pero, en rigor,
todavía está vigente el decreto 1606 de 2001, que establece la obligación de
ingresar y negociar en el mercado local las divisas provenientes de operaciones
de comercio exterior. Con un nuevo decreto, la idea sería terminar de
neutralizarlo.
"Sería consistente con lo que vienen haciendo, es lo que pasa en
los países del mundo con estabilidad cambiaria", opinó Marcelo Elizondo,
director de la consultora DNI. "Como sobran dólares, te conviene tener
dólares tuyos afuera, ser acreedor. Además, beneficia al exportador, que puede
usar esa plata afuera para conseguir financiamiento o usarla como garantía, y
le quita presión al atraso cambiario", continuó.
En los bancos
coinciden en que, en la práctica, la medida no tendrá impacto inmediato sobre
el valor del dólar. Hoy, esgrimen, ya los plazos para la liquidación de las
divisas se extendieron mucho, y de todas maneras muchas empresas eligen
ingresar sus dólares atraídas por las altas tasas de interés en pesos en el
mercado local. "Pero sirve como señal, para seguir liberando y desatando
la galleta", ilustró el responsable de cambios de un banco internacional.
"Conceptualmente es una medida fuerte, aunque en las industrias no
tendría un impacto", coincidió Rufino Beccar Varela, abogado especialista
en derecho aduanero.
Durante el
kirchnerismo, el Gobierno había acortado los plazos para el ingreso y
negociación de las divisas provenientes de una exportación a un mínimo, lo que
en muchos casos había comenzado a afectar a los exportadores en términos de
competitividad. Además, fijaba plazos no sólo en función de las posiciones
arancelarias, sino también de cada compañía, lo que daba lugar a grandes
arbitrariedades.
"El plazo es un elemento para competir. Si competís con el mismo
producto que venden a 60 o 90 o 180 días, y vos tenés 30 días para cobrar e
ingresar los dólares, no podes competir. Está muy bien la estrategia del
Gobierno", dijeron a LA NACION en la Cámara de Exportadores.
"Obviamente los exportadores quieren cobrar, pero tienen la posibilidad de
financiar a su importador si es una obra o una licitación. Además, esto no
significa que no vaya a haber un control; puede haber un control de cambios,
auditar todo, pero no obligar al ingreso y a la negociación de las divisas. Así
es en Chile y Uruguay", agregaron.
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