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Por
Javier Blanco - Los apoyos que logró el presidente Mauricio Macri en sus viajes
al exterior y el aval a las reformas económicas que manifestó cada mandatario
que visitó el país no suponen aún ningún rédito en materia de inversión
extranjera directa (IED) en el país.
El
dato volvió a quedar a la vista ayer al divulgar el Banco Central (BCRA) el
balance cambiario de mayo, un completo compendio de los movimientos de divisas
que sirve de aproximación a los movimientos que se registran en la economía
local.
Esa radiografía muestra que, con el alza de las tasas de interés
internas para tratar de refrenar la inflación, se volvió a acelerar el ingreso
de capitales para apostar a inversiones de portafolio y volvieron a caer, por
segundo mes consecutivo, los ingresos para hundir capital en el país hasta el
punto de ubicarse en algo más de la mitad de lo que había entrado a esta misma
altura de 2016 o de lo ingresado por ese concepto en marzo pasado.
Según
datos del BCRA, el mes pasado arribaron apenas US$ 143 millones en concepto de
inversiones extranjeras directas. La cifra supone un descenso del 25% respecto
de los US$ 190 millones arribados en abril; del 62% respecto de los US$ 380
millones de marzo, y una caída del 45% respecto del promedio de US$ 260
millones que ingresaron en el país en el segundo trimestre del año anterior,
cuando este reporte oficial tenía una frecuencia precisamente trimestral (pasó
a ser mensual desde la segunda parte de 2016).
Se trata de una cifra ínfima para una economía que, pese a sus
problemas, aún pelea el segundo lugar en el Cono Sur y demostrativa de lo que
cuesta recuperar atractivo para los capitales extranjeros de largo plazo
(aquellos que favorecen los períodos de desarrollo) tras haber desaprovechado
en la última década el despegue que mostró la inversión extranjera directa en
América latina y el mundo emergente en general.
Para
el economista Gabriel Caamaño, del Estudio Ledesma, todo responde a que hoy
"cuesta en la Argentina encontrar negocios en la economía real". Eso
hace que aunque el país haya vuelto a ser mirado con sumo interés aún no se
concreten las inversiones.
"Las
operaciones financieras tienen mayor retorno y, por sus características de
movilidad, menos riesgo o mayor capacidad de reacción ante los posibles cambios
de escenarios. Pero hundir capital es una decisión que toma tiempo",
explica. "Y hay que entender que cuando el propio Gobierno dice que las
reformas que pueden hacer cambiar esa ecuación quedan para después de las
elecciones o el año que viene, de alguna manera está alentando esta
ralentización de la IED."
Los
US$ 143 millones que llegaron en mayo para hundirse en la economía local se
volcaron a "los sectores petróleo, con US$ 38 millones, y productos
minerales no metálicos (cementos, cerámicos y otros), por US$ 32
millones", detalló el informe oficial. Pero representaron apenas el 14% de
las acreditaciones netas por ingresos desde el exterior, que llegaron a US$
1035 millones en el mismo mes y estuvieron "mayormente por ingresos de
cartera de no residentes destinados a suscribir en moneda extranjera títulos
públicos por US$ 630 millones", un dato que muestra que, pese a las
desmentidas oficiales y los intentos por dificultar su marcha, la bicicleta
financiera aún transita cómodamente.
Desdolarización
Otro
dato da sustento a este concepto. Mayo fue un mes récord en desdolarización
local: las ventas mensuales de billetes de clientes totalizaron US$ 1581
millones, "máximo nivel histórico", revela el informe. El 52% de esas
ventas las realizaron "clientes por encima de US$ 2 millones", es
decir, empresas, fondos o personas de alto patrimonio que apuestan a que el
dólar se mantendrá estable (y el peso apreciado) en la plaza local por un
tiempo más.
Ese
convencimiento parece ir "popularizándose". Por esta razón, si bien
en términos brutos las compras de billetes se mantuvieron, al totalizar US$
2358 millones, el total de compradores cayó por quinto mes consecutivo, al
registrar operaciones de 745.000 clientes, entre personas físicas y jurídicas
en total.
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