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Por Mariano Gorodisch - MSCI
pasaron a ser las cuatro letras malditas para la economía argentina, a lo que
se suma el factor Cristina, que logró llenar una cancha con 60.000 personas,
más la cercanía a las PASO en agosto, que serán un termómetro de lo que
sucederá en las legislativas de octubre.
Este mix traerá hoy una presión
al dólar, que el lunes había cerrado a un promedio de $ 16,39, pero en algún
banco internacional llegaron a venderlo a $ 16,50, mientras el blue había
quedado en $ 16,65.
En las mesas prevén que hoy
pueda acercarse a $ 17, lo que puede llegar a traer presión en los precios de
las góndolas del supermercado, ya que siempre que sube el dólar se incrementan
los precios, por el componente importado que tienen los insumos que vienen
desde el exterior y no se producen en la Argentina (claro que cuando el billete
baja los precios no se comportan igual).
En el mercado de futuros de
Rofex el lunes negociaban una divisa de $ 17,10 para septiembre, $ 18,07 para
enero, y $ 19,03 para mayo, que seguramente hoy se ajusten para arriba. Hay que
tener en cuenta que son valores de dólar mayorista, que por lo general es 20
centavos más barato que el minorista.
Aunque MSCI no lo dice, las
elecciones de agosto sentencian el futuro de Argentina: un mal resultado de
Macri podría llegar a ser el final del optimismo financiero sobre el país:
"Acá la clave ahora son las elecciones, eso es como pasar de frontera a
desarrollados si el oficialismo saca un buen resultado. De hecho, el informe de
MSCI lo da entender con el riesgo de que todo sea reversible", comentan
los mesadineristas, quienes alertan que la caída en las acciones y la suba que
venía teniendo el dólar en los últimos días era un reflejo de lo que venía
diciendo el mercado sobre la recalificación.
"Por suerte los sojeros no
vendieron y aún falta el 41% de la cosecha, para ellos un saltito del dolar
transitorio les ayuda. Las noticias malas son compensadas gracias a los
exportadores que esperan para vender", agregan en el sector.
Lo que sí, atrasa los cambios,
sobre todo el financiamiento para empresas y la salida a Bolsa de algunas
compañías emblemáticas del país: congela la situación actual un año mas.
El tema es que si la Argentina
oficialmente es emergente, lo será en 2019, porque se pasa por tres niveles: la
revisión, la reclasificación y la inclusión. El país no pasó la
reclasificación: si eso ocurre será en junio de 2018, pero la inclusión a los
fondos que replican MSCI tarda un año más, por lo que habrá que esperar hasta
mayo de 2019, el último año de Macri como presidente. Al menos, en su primer
mandato, ya que en la Casa Rosada hablan de ocho años.
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