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Por Carlos Burgueño - Para el
Gobierno, el mantenimiento del país en la categoría de "País
Frontera" fue una muy mala noticia. Casi un baldazo de agua fría que, de
todas maneras, se sospechaba (o conocía) antes del anuncio de ayer. O al menos
así canchereaban algunos funcionarios del Palacio de Hacienda. Sin embargo,
seguir perteneciendo a la Primera C de la calificación de mercados
internacionales, no amerita ningún cambio radical de estrategia, sino todo lo
contrario: si algo se decidirá en las próximas semanas, es mantener el rumbo
actual y profundizar algunas medidas puntuales. A esta conclusión se llegó en
el Ejecutivo, luego de debatirla entre el feriado del martes pasado y ayer a la
mañana en debates cruzados en los que intervino el propio Mauricio Macri con la
Jefatura de Gabinete de Marco Peña con sus dos vicejefes, Gustavo Lopetegui y
Mario Quintana, junto con los ministros de Hacienda Nicolás Dujovne y de
Finanzas Luis Caputo. Para todos la situación económica comenzará a plantear,
cada vez más, datos positivos; y que para la fecha más importante del año, el
próximo 22 octubre, los resultados de la estrategia financiera y fiscal serán
claros y palpables para la población votante. Sólo hay que esperar. En otras
palabras, aplicar un piloto automático con cierto acelere en capítulos
específicos, como la obra pública y los créditos hipotecarios, en especial en
el Gran Buenos Aires.
La hipótesis general es la que el propio Macri expuso el feriado del 20 de
junio en Rosario: este año la Argentina crecerá de manera sincera y la
inflación será la menor desde 2009. En el primer caso, los datos oficiales
hablan de una suba en la economía de no menos de 3%, con una aceleración
importante en el segundo semestre del año. Se habla de la recuperación de la
industria automotriz, de la construcción, del campo, la minería y de muchas
economías regionales; además de la lenta recuperación del sector petrolero vía
las inversiones en Vaca Muerta. Se reconoce que el 2017 será igualmente muy
duro para rubros clave como los textiles, alimentos, bebidas, consumo masivo y
electrodomésticos, y que será tarea inmediata empezar a trabajar para que
repunten. En este sentido, cayó muy mal en el oficialismo la noticia sobre el
cierre de la planta de la multinacional Pepsico en Vicente López; no sólo por
la decisión sino porque el Gobierno se enteró de la novedad a la mañana de ayer
por los medios. Más cuando después se supo que era una decisión tomada hace cuatro
meses y que se mantuvo en reserva dentro de la empresa.
También confía en que, finalmente, se dará hacia octubre la gran esperanza
oficial sobre la economía argentina: que la inflación interanual se ubique en
el 20%; convirtiéndose en el nivel más bajo desde el 9,8% del 2006; el año
anterior a la intervención del organismo en los años del kirchnerismo en el
poder. Se especula incluso con que para agosto y septiembre (los meses clave
para las elecciones legislativas), el alza interanual será menor a 1%.
Se evaluó además el alza de ayer del dólar, y tampoco generó preocupación. Se
hablaba ayer sobre la llegada de dólares desde el exterior (ayer se sumaron
unos u$s1.000 millones provenientes de la colocación del bono POMO, lanzado la
semana pasada), y se espera para los próximos días el ingreso de las divisas
provenientes del polémico bono a 100 años. También se confía en que al precio
de ayer a 16,54 pesos, comiencen a liquidar soja los demorados exportadores,
los que, según los cálculos oficiales, aún deben aportar unos 4.000 millones de
dólares en retenciones. Donde se espera que haya más aceleración en las
decisiones oficiales es en la obra pública. Según la información que se maneja
en Olivos, al ritmo actual las obras ya iniciadas están a un nivel de pago de
menos de 90 días, con todos los proyectos presentados ya iniciados o en
ejecución. Se habla de lograr que para fin de año el total de inversión en este
rubro se acerque a los 200.000 millones de pesos, y que el 80% de ese dinero ya
se haya ejecutado para las elecciones de octubre.
El foco está puesto en la provincia de Buenos Aires, donde se volcarán unos
35.000 millones, en más de 1.000 obras donde se acumulan viviendas, rutas,
cloacas, agua potable y provisión de gas.
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