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Por Rubén Ramallo - Se venden más autos, los créditos hipotecarios causan furor, en el campo se respira con mayor alivio
y el mundo financiero sigue subido a la "lebacmanía", pero el consumo sigue de capa caída.
Esto último es, precisamente, lo más inquieta hoy día al Gobierno, que ve cómo se acerca la fecha
de las urnas y no
logra sacarlo del pozo en el que está metido hace ya unos meses.
Uno de los datos que los funcionarios siguen con atención son las ventasminoristas,
al tiempo que van monitoreando otros indicadores para detectar modificaciones en el mix de bocas
de expendio.
En este sentido, un informe elaborado por la consultora Focus Market revela que
ya desde el año pasado una mayor cantidad de personas se fue volcando a las compras cotidianas
en pequeños comercios, a
raíz de las mayores restricciones presupuestarias.
En cuanto a los otros rubros –como el de la electrónica, artículos del hogar, bienes e indumentaria–, un canal que viene
creciendo a pasos acelerados es el online.
Paradójicamente, no es tenido en cuenta para la elaboración de las estadísticas
oficiales.
El "tarjeteo" en el
exterior también alcanza cifras récord.
Y si bien corresponde a una porción relativamente minoritaria de la población,
lo cierto es que ese segmento es el que más mueve la aguja consumista.
En lo que se refiere al mercado doméstico, el "combo" conformado por
una economía que no termina de despegar, una inflación que tarda en ceder y salarios que aún no terminaron de acomodarse (ya que la
mayoría de las empresas particiona los aumentos en dos tramos y el segundo aún
no llegó), hace que el consumo siga sin arrancar.
En este marco, adquieren suma relevancia los planes de cuotas que ofrecen bancos y comercios, ya que sin
ellos buena parte de la sociedad se vería imposibilitada de adquirir varios de
los productos que le despierta interés.
Al analizar el comportamiento del
público y el uso de las tarjetas de
crédito y débito, se observa el fuerte impacto causado por la irrupción de Precios Transparentes.
Ocurre que este plan borró un
plumazo la "ilusión" que se había creado de poder comprar en 12
cuotas sin interés,
modalidad que ya se había incorporado al set de preferencias del público.
De la información aportada por las propias emisoras de tarjetas, surge que el
ritmo de gastos también
se ha moderado por un
cambio de hábitos y preferencias.
Más bienes durables, autos premium
y créditos hipotecarios contrasta
con un menor protagonismo
del "shopping",
argumento al que apelan varios funcionarios para refrendar el "lado positivo" de la caída del
consumo.
Alegan que aquellos argentinos con
mayor capacidad adquisitiva ahora
han comenzado a priorizar el largo
plazo, en detrimento de las compras de ocasión, y ello se ve reflejado
en la forma en que se financian.
"Observamos un cambio en el comportamiento. Durante el kirchnerismo y el cepo, la gente consumía todo lo que podía, para
no quedar presa de la inflación",
señala un importante funcionario que visita con frecuencia la Casa Rosada.
"Hoy día, en cambio, en la medida en que la inflación va bajando y las perspectivas de
largo plazo mejoran, hay una mayor
propensión al ahorro.
Estamos cambiando la cultura cortoplacista por una de
largo plazo", añade.
La fuente recuerda que esto sucede luego de más de una década en la cual la
prioridad fue inyectarle fuerte presión a la "bomba consumista" y a como dé lugar, siendo los planes de cuotas un elemento vital para
lubricar esa maquinaria.
Ahora, en cambio, el enfoque parece girar al ahorro o a determinado tipo de bienes de mayor costo, para los que se requiere
otro tipo de financiación.
Esta "nueva" demanda tiene su correlato en el boom de hipotecarios: desde enero a mayo, los
argentinos tomaron créditos por $11.000
millones, cifra que ya supera a todo lo colocado durante el año pasado.
Por el lado de los préstamos
personales, también se observa un importante progreso: "En lo que
va del año, prácticamente duplicamos el
nivel", indica el directivo de un banco privado nacional de primera línea.
Añade que "los pedidos vienen de la mano de un aumento en los montos solicitados y de los plazos de cancelación, que ahora
rondan los 3 años".
Situación similar se registra en los bancos oficiales, como el Ciudad o el Provincia. Fuentes de ambas
entidades señalan a iProfesional que
ya duplicaron los montos colocados respecto a igual
lapso del 2016.
Si se analiza la evolución de
las diferentes líneas destinadas a personas
físicas, el dato que adquiere mayor protagonismo es el de la fuerte suba
registrada en hipotecarios y prendarios.
- En los hipotecarios, el
acumulado de los montos efectivamente
colocados entre enero y mayo treparon
un impactante 360% respecto
del nivel de hace un año.
- Los prendarios, en tanto,
crecieron 153%, superando
ampliamente a los personales (103%) e incluso al financiamiento vía tarjetas de
crédito (19%).
Si se elige como base de comparación mayo de 2016, lo más relevante
es el avance de los hipotecarios (430%), seguidos por los personales (143%).
Estos últimos subieron 105% mientras, y otro dato llamativo -que marca un
fuerte constraste- es lo que ocurre con las tarjetas, que cayeron 7%.
Es cierto que los volúmenes de
cada línea son muy distintos,
pero también es verdad que el mix de
líneas de financiamiento cambió de
manera apreciable. En particular, ahora se caracteriza por un sesgo más largoplacista.
Para los analistas, muchos de los que toman créditos lo están haciendo pensando
en el mediano término, aun
si esto les representa sacrificar parte del consumo presente.
Intuyen, además, que este puede ser uno de los motivos que justifica el menor impulso en el uso del plástico, en sus diferentes modalidades.
Así las cosas, se observa en el mix
de financiamiento que los:
- Hipotecarios: pasaron de
un tímido 1% (mayo de 2016) a un 5,1% un año después
- Prendarios: duplicaron su
participación pues repuntaron del 2,2% al 4,3% en igual lapso
- Préstamos personales:
ganaron unos 13 puntos porcentuales
(del 20% al actual 33%)
Estos repuntes ocurrieron a expensas del "tarjeteo", que perdió nada
menos que 14 puntos porcentuales
en un año (del 77% al 58%).
¿Y los saldos de los bancos?
Hay otra forma de analizar lo que viene sucediendo, y es a
través de la manera en que evolucionan los
saldos de cada una de las líneas en
los balances de las entidades financieras.
En otras palabras, cómo se
distribuye la cartera de
los bancos y su evolución a
lo largo de estos meses.
En el caso de los personales y
las tarjetas de crédito, se observa que desde fines de enero los saldos de los primeros superan al de los plásticos, algo que no sucedía desde
hacía mucho tiempo (ver cuadro):
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