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Por Gabriela Origlia - CÓRDOBA.- Los problemas de competitividad de
la economía ocuparon el primer lugar en los reclamos de los empresarios
reunidos ayer en el X Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de
Finanzas (IAEF), realizado en esta ciudad. Detrás se ubicó el "factor
electoral".
"No hay certezas de que el tipo de cambio vaya a mejorar
significativamente este año, tampoco el mercado interno reaccionará, el costo
de financiamiento es alto y las bajas de los impuestos demoran. Hay apoyo
empresario al Gobierno en el discurso, pero vía precios no", se sinceró un
asistente ante la nacion.
Carlos Levy, presidente de la delegación cordobesa del IAEF, dijo que
"hay buena capacidad de gestión, pero falta transformarla en
crecimiento". Respecto de las elecciones, el titular de Poliarquía,
Alejandro Catterberg, insistió en que, con cualquier resultado, "el
macrismo deberá negociar siempre los proyectos claves con el peronismo".
Ante las preocupaciones empresarias, Ricardo Delgado, subsecretario de
Coordinación de Obra Pública Federal, admitió que el "costo
argentino" es preocupante: "Somos un país caro, con regulaciones que
complican a los privados". En su exposición subrayó que "lo peor ya
pasó" y que los números de crecimiento de la economía así lo marcan.
El economista jefe de FIEL, Daniel Artana, enfatizó que "la madre
de todas las batallas es reducir el peso del Estado y mejorar su
eficiencia". Y en materia de reforma impositiva, señaló que hay un esquema
básico que pasa por reducir el peso de los impuestos y regulaciones a la
producción, la inversión y el empleo, y aumentarlos al consumo, a la propiedad
y a los ingresos de las personas.
Marcelo Capello, presidente del Ieral, sostuvo que el actual tipo de
cambio frente al dólar sigue estando entre los más bajos de los últimos 50
años: "Está bajo, por lo que hay que trabajar fuerte en la competitividad
estructural; hoy la Argentina está cara".
Los economistas repasaron datos comparativos de productividad y costos
internos (combustibles, energía, laborales, impositivos) con otros países de la
región y todos dejan a la Argentina en desventaja. "Hay que bajar los
impuestos que más impactan en la competitividad para dañar lo menos posible la
recaudación, hay que elegir muy bien los instrumentos a aplicar", resumió
Capello.
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