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Por
Carlos Burgueño - Para el Gobierno, la mitad del éxito de la campaña hasta
las PASO primero (13 de agosto) y, fundamentalmente, las legislativas después
(22 de octubre), dependerá que sus proyecciones sobre la economía se den tal y
como lo analizaron los economistas del oficialismo. La hipótesis de Cambiemos
es optimista. Se asegura (algunos hasta garantizan) que para el momento de
llegar a las urnas, todas las críticas opositoras (e independientes) que
apuntan a señalar que la economía está en un estancamiento peligroso; serán
refutadas y serán sólo datos positivos. Según la proyección macrista, el país
llegará a las PASO en crecimiento, con una inflación controlada, con el consumo
en alza y con una sensación de productividad palpable en las ciudades de todo
el país.
El Gobierno conoce ahora que muchas de las listas opositoras tienen economistas
en sus lugares principales, puestos allí precisamente para martillar contra el
Ejecutivo por la crisis económica. El listado incluye a la kirchnerista
Fernanda Vallejos, al massista independiente Matías Tombolini y el exembajador
en los Estados Unidos del oficialismo Martín Lousteau, todos dispuestos a
bombardear los medios con críticas a la realidad económica de todos los días.
Lo sabe el Gobierno y lo saben los candidatos del oficialismo que deberán salir
a dar batalla por todo el país. Por esto desde el propio Gabinete se les
asegurará que para el momento de llegar a las urnas, habrá datos económicos y
financieros que se podrán defender con argumentos algo más sólidos que relacionar
todo con "la herencia recibida". La idea es mostrar que a más de un
año y medio del fin del kirchnerismo en el poder, el país ya está creciendo.
Para que los candidatos del oficialismo puedan salir a dar este mensaje
esperanzador, habrá "coaching" oficial a las principales espadas
mediáticas de las diferentes listas de todo el país, para que puedan
contrarrestar las seguras filosas embestidas opositoras sobre la debilidad de
la economía; con datos que buscarán refutar el argumento del estancamiento, la "marcha
atrás", el sobreendeudamiento y la sensación que "Macri empeoró lo
que ya estaba mal". Habrá argumentos para todos los gustos.
Según los números que llegarán a los bunkers macristas del todo el país, para
comienzos de agosto ya se sabrá que la economía argentina estaría subiendo a un
ritmo de 3% contra el mismo mes del año pasado. Se insistirá en que ese
crecimiento es genuino, con sectores que estructuralmente se encuentran en
etapa de recuperación y que no hay subsidios o disfraces públicos en la mejora.
Se hablará del campo, de la industria automotriz, de la industria petrolera,
energía alternativa, y, en especial, de la construcción. Para esto habrá un
apuntalamiento feroz de la obra pública, con una inversión de más de 200.000
millones en proyectos de todo el pais con un obvio foco en el conurbano
bonaerense, donde se dará la madre de todas las batallas de estas elecciones.
Casi 40.000 millones de pesos se concentrarán en obras relacionadas con esta
región. La estrategia oficial es no parar ningún proyecto que ya esté en marcha
y que todos los que estén en carpeta se aceleren. Esto incluye los que están en
plena objeción judicial, como los de Odebrecht o similar. Estos continuarán su
marcha y, si es necesario, sólo habrá corrimiento de socios complicados sin
detención de obras. Se les garantizará además a todos los licenciatarios que
los pagos desde el Estado continuarán ejecutándose con un plazo máximo de 90
días (llegó a estar por arriba de los 120 en el momento de las elecciones de
octubre de 2015) y no habrá límites a la presentación de ningún oferente en los
proyectos que se vayan acelerando. En el caso de la obra privada, la intención
oficial es que los prestamos UVA estén en pleno auge ya en agosto, y que para
octubre la nueva reglamentación del Banco Central que permitirá el acceso a
estos prestamos aún con boletos de compra venta y sin escritura, esté ya en
funcionamiento al menos en los bancos públicos.
En el caso de la inflación, los datos que llegan desde el Ministerio de
Hacienda, de Nicolás Dujovne, aseguran que para julio la inflación estará entre
21 y 22% interanual y que para octubre será aún menor. Y que no habrá problemas
para soñar con una inflación aún menor para octubre proyectada para todo el
2017. El "Leit motiv" de la campaña en esta variable será que el
macrismo logró bajar la inflación del 40 al 20 en un año y que ya se ubica en
el menor nivel en 10 años. Este argumento será el que se discutirá con los
candidatos del Frente Renovador y Lousteau. Para el kirchnerismo siempre juega
la carta de la inflación disfrazada de Guillermo Moreno. El temario de
embestidas económicas más delicadas desde este costado político serán en el
capítulo endeudamiento, con el tema elegido por la propia Cristina de Kirchner
como su principal foco de atención macrista: el bono a 100 años.
Cambiemos deberá defender esta polémica colocación asegurando que en lugar de
una crítica, debe haber un reconocimiento a la posibilidad de colocar deuda a
tan largo plazo y recordar constantemente que en los días de Néstor Kirchner se
colocó deuda al 15% con bonos comprados por Hugo Chávez que luego fueron
transferidos a fondos especulativos de Wall Street en operaciones poco claras.
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