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Por Melina Manfredi - A partir del cierre de listas
del sábado pasado, Argentina está definitivamente sumergida en la batalla
electoral que el mercado seguirá de cerca. Para ilustrar esta afirmación, basta
recordar la justificación que hace menos de una semana brindó el MSCI para
mantener a las acciones del país por fuera de su índice de mercados emergentes:
"Todavía se debe demostrar la irreversibilidad de los cambios
recientemente implementados". El Cronista consultó a economistas sobre qué
tanta volatilidad financiera pueden generar los próximos comicios.
Miguel Zielonka, director de Econviews, opinó: "En lo operativo, el
resultado de la elección no va a cambiar materialmente la composición de las
Cámaras, es decir, que el Gobierno seguirá precisando del consenso o la negociación
para la aprobación de leyes clave, ya que no tiene mayorías. En lo estratégico,
un Gobierno fortalecido con un resultado favorable recibe un espaldarazo y
cosecha crédito político para reforzar una agenda de consolidación fiscal y
reformas. Del mismo modo, una derrota del oficialismo puede darles menos
incentivo a los gobernadores para alinearse con Balcarce 50".
El dólar suele acumular volatilidad en contextos electorales y las previsiones
del último Relevamiento de Expectativas Monetarias (REM) compilado por el Banco
Central calculan para fin de año un tipo de cambio a $ 17,70. Al respecto,
Marina Dal Poggetto, directora de Estudio Bein & Asociados, argumentó:
"El mercado cambiario está manejado por el excedente de dólares en la
economía, provenientes de la forma en la que se maneja el agujero fiscal. El
Tesoro sigue colocando deuda y, si bien la demanda de dólares es altísima, la
oferta es todavía mayor. Creo que la presión sobre el dólar se puede manejar
hasta después de las elecciones de octubre. Sin embargo, en la última parte del
año, el esquema de atraso cambiario se va a volver inconsistente".
Zielonka, por su parte, estimó: "A medida que nos acerquemos a las
elecciones, el dólar comenzará a moverse a una tasa de depreciación similar a
la tasa de interés. En primer lugar, porque habrá más demanda de cobertura de
moneda y, en segundo término, porque esperamos una baja gradual de las tasas de
interés en el segundo semestre, en tándem con la desinflación".
En el mercado de acciones y bonos, los analistas esperan diferentes reacciones
según se vaya perfilando el resultado electoral: "Un triunfo de Cambiemos
seguramente propiciaría un escenario financiero más benigno, con compresión de
los spreads de la deuda pública. En cambio, sucedería lo contrario si se le
restara poder político al Gobierno y, probablemente, se ampliaría el riesgo
país", comentó Federico Muñoz, titular de la consultora que lleva su
nombre. Dal Poggetto coincidió: "Los flujos de capitales son los que se
mueven más rápido, tanto para entrar como para salir, y ellos están diciendo
que dependen de la gobernabilidad. Por lo tanto, si el Gobierno pierde, el
escenario va a ser más complicado".
En las inversiones directas, el panorama ya está frenado desde hace algún
tiempo. "En los últimos meses hubo fuertes ingresos de dólares financieros
pero la inversión directa estuvo en volúmenes muchísimo menores. Eso va a
persistir, por lo menos hasta octubre ya que hay dos razones que la frenan. Una
es la cuestión política y si el Gobierno va a poder avanzar con sus reformas.
La otra es el costo argentino porque la rentabilidad hoy no cubre el riesgo de
hundir capital. Probablemente, las elecciones remuevan el primer factor y eso
ayude a mejorar esa ecuación de rentabilidad versus riesgo", explicó
Muñoz.
Miguel Zielonka compartió la visión: "Los sectores que ya vienen
invirtiendo, como energía y algunos nichos de infraestructura, seguirán
adelante con sus proyectos a la misma velocidad. Sin embargo, las empresas que
todavía no hayan avanzado en el desembolso de fondos es muy probable que
esperen unos meses más hasta saber los resultados de la elección".
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