EL PAÍS ASIÁTICO DUPLICARÁ SUS COMPRAS DE SOJA EN LOS PRÓXIMOS DIEZ AÑOS La Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) parece lejos de abrir nuevos mercados para las exportaciones argentinas, dada la resistencia de las naciones más desarrolladas a perder peso en el intercambio global. En cambio, las mayores oportunidades para el país en los próximos diez años estarán en China, dónde la demanda de productos agropecuarios seguirá creciendo.
Tal el escenario que plantearon algunos analistas durante el seminario anual de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y la Cámara de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que concentran un tercio de las ventas externas de la Argentina.
El sector que más viene creciendo desde la década pasada y que hoy invierte cerca de u$s 500 millones anuales en nuevas plantas, se mostró confiado sobre las perspectivas para los próximos años. No es para menos. La necesidad de China de seguir comprando materias primas de la Argentina y Brasil parece no tener límite, mientras que es posible que la Unión Europea aumente la importación de agroprocesados si alcanza un acuerdo de libre comercio con el Mercosur. "La sorpresa para la próximos años será China. Su expansión es imparable y la Argentina va a ser un proveedor privilegiado", aseguró Merrytt Cluff, economista de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Según la institución, el país asiático duplicará en 10 años la importación de soja, alcanzando las 44 millones de toneladas anuales. En cambio, es probable que mantenga en sus niveles actuales las compras de subproductos oleaginosos, debido a que cuenta con una importante capacidad propia de molienda. De cualquier forma, esto puede cambiar si continúa aumentando a un ritmo explosivo el consumo de alimentos en China.
Pocos avances en la OMC
Todavía es difícil establecer a qué resultado llegará la Ronda Doha de la OMC, pero hasta el escenario más favorable traería escasos beneficios para las exportaciones argentinas. Es que el mundo desarrollado se resiste a abrir sus mercados a países como la Argentina, que venden productos de calidad a precios muy competitivos. "A los grandes países, la OMC les sirve para mantener y profundizar las reglas de juego vigentes en el comercio mundial", aseguró Ernesto Liboreiro, titular del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales.
Para la Argentina, los beneficios podrían llegar en forma de menor competencia si los miembros de la OCDE cumplen su promesa de eliminar los subsidios a la exportación y congelan las ayudas a la producción.
En el seminario de ayer no faltó el pedido del sector de que el Gobierno reduzca las retenciones a las exportaciones y permita de esta forma mayores inversiones. "Además de limitaciones en infraestructura caminera y en el suministro de gas, la cadena enfrenta una presión fiscal, en derechos de exportación, que es el nivel más alto de este impuesto en toda la industria", aseguró Raúl Padilla, presidente de Ciara. Por ahora, dado el buen momento que atraviesan el sector aceitero y de exportación de cereales, es difícil que el Gobierno esté dispuesto a ceder recursos. |