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Por Julián Guarino - La presión impositiva es el tema que hoy desvela a
los empresarios de todo tamaño y sector, al punto tal que en las últimas
semanas se han acelerado gestiones en este sentido. Esta afirmación puede
comprenderse con mayor profundidad si se agrega un dato no menor: los únicos
sectores económicos que registran una leve recuperación de la actividad son
aquellos que, en forma directa o indirecta, recibieron una mejora impositiva.
Los últimos números del Indec muestran que el motor principal de la tenue
recuperación de la actividad es el campo ( 4,3%), que, a su vez, tracciona al
transporte y comunicaciones ( 3,7%), seguido por el sector inmobiliario ( 2,7%)
y el financiero ( 2,4%).
Para los analistas, lo que puede apreciarse es que los sectores ganadores
enfrentan un rasgo en común: a todos se les ha bajado la presión tributaria, lo
que permitió desahogar al sector privado, incentivándolo a invertir para
producir más, es decir, crecer. "Al campo se le sacaron dos impuestos, las
retenciones (disminución para la soja) y el cepo. Al sector inmobiliario se le
quitó el impuesto del cepo, eliminándole la regulación que impedía que hubiese
transacciones económicas. Paralelamente, al sector financiero se le removieron
dos impuestos, el cepo y el default", señalaron en Economía y Regiones
(E&R).
En el saldo, el informe del Indec indicó sobre la base de las cifras oficiales
difundidas la semana pasada que el PBI en el primer trimestre creció 0,3%
comparado con igual lapso del año anterior, y destacó que es "la primera
cifra interanual" positiva desde comienzos de 2016", y subió 1,1% con
respecto al trimestre previo sin estacionalidad.
"Los números y la performance del PBI dejan la siguiente enseñanza: sólo
con una baja generalizada de impuestos, todos los sectores económicos comenzarán
a recuperarse y la economía se expandirá más vigorosamente recuperando el
sendero del crecimiento", plantean en E&R.
La 'ola' de pedidos para que el Gobierno baje sus impuestos a la producción no
es nueva. Pero hay sectores que en los últimos días han hecho llegar al
Gobierno sugerencias de modificaciones a Ingresos Brutos y otros tributos. Al
margen, también le piden al Gobierno que haga un esfuerzo no sólo por morigerar
los impuestos nacionales, sino también los que imponen provincia de Buenos Aires
y los municipios. Los pedidos se multiplican justo cuando el Gobierno trabaja
en una iniciativa para enviar al Congreso luego de las elecciones, con el foco
puesto en la reducción/eliminación del impuesto al cheque e Ingresos Brutos.
Este último, igualmente, debe ser trabajado con las provincias. Eso sí: la
reforma en la que trabaja el Gobierno es, hasta ahora, bastante liviana. En
rigor, los principales gobernadores ya le han comunicado a la Casa Rosada que
no quieren ser ellos la variable de ajuste de la famosa reforma tributaria, ya
que deben afrontar el pago de salarios públicos y eso los limita. Es más: la
idea que por ahora persiste es la de estirar la baja de impuestos a lo largo de
los próximos años, gradualismo puro.
Desde el lado de los industriales, gestionan el asunto el titular de la Cámara
alimenticia Copal, Daniel Funes de Rioja, y Miguel Acevedo, titular de la UIA,
quien elípticamente señaló al problema de la elusión y evasión impositiva al
sostener frente a Macri que "si no tenemos impuestos equitativos habrá
sectores que no les convendrá pagar". También desde la Asociación
Empresaria Argentina (AEA) le plantearon al ministro Dujovne que con el actual
nivel de presión impositiva, que alcanza al 40 %, es difícil realizar
inversiones para aumentar la productividad.
"Ellos sostienen que hay que mantener el déficit bajo, por lo que es
complicado bajar impuestos. Pero nosotros planteamos que con estos tributos no
se puede invertir para subir la productividad y el empleo. El Gobierno insiste
con el gradualismo", afirmó el empresario textil y vocal de AEA, Teodoro
Karagozián.
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