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Por
Mariano Martín - El salario mínimo subirá a 10 mil pesos el año que viene
aunque sólo 10% durante 2017. Fue la decisión que adoptó de forma unilateral el
Gobierno ante la falta de acuerdo con las centrales sindicales en la reunión
del Consejo del Salario, la segunda en la administración de Mauricio Macri. La
resolución, instrumentada a través de un laudo inédito desde la reanudación en
2004 del mecanismo de actualización- extenderá además la vigencia del piso
salarial por un total de trece meses, lo que también reduce el impacto de
bolsillo del 24% de ajuste nominal.
La convocatoria al órgano tripartito de debate se concretó en medio de
protestas de las organizaciones sociales que quedaron al margen, a pesar de que
desde este año el piso salarial tiene incidencia directa en el valor de los
planes sociales a partir de la sanción de la ley de Emergencia Social. También
era clave el nuevo monto por su impacto en el salario docente a partir del
compromiso del Ejecutivo de garantizar un 20% más que el piso formal para el
ingreso de los trabajadores de la educación.
La discusión quedó trunca desde temprano. Una reunión plenaria por la mañana
con la participación del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, representantes de
la CGT y la CTA y los miembros de las principales cámaras empresarias, selló el
destino de la jornada cuando Pablo Moyano, de la central mayoritaria, cerró los
discursos con una arenga en la que advertía que el reclamo unitario de los
gremios sería por un aumento del 74%, de modo de subir el mínimo salarial de
8.060 pesos a $14.060, equivalente al monto de la canasta básica de bienes y
servicios que fija la línea de pobreza.
De ese modo quedaron unificados los planteos del triunvirato de CGT con los de
ambas versiones de la CTA. En los días previos Triaca había intentado convencer
los gremios mayoritarios de convalidar una suba por debajo del 25% para evitar
un impacto fiscal mayor por arrastre sobre subsidios y sueldos docentes. La
representación empresaria, en tanto, había propuesto un ajuste del 20,3% en
tres tramos, hasta julio del año que viene.
Sin debate
En ese escenario los representantes gremiales ni siquiera concurrieron a dos
reuniones de la Comisión del Salario Mínimo, que en teoría debía acordar el
nuevo piso. Sólo hubo una reunión informal de un reducido grupo de dirigentes
con el ministro Triaca en su oficina para intentar un acuerdo de último momento
previo al plenario de cierre, previsto para las 16. En esa instancia ya era
claro que la CGT prefería descargar en el Gobierno el peso de una resolución
unilateral y no pagar el costo político de un aumento muy lejano a la canasta
básica.
El laudo que firmó Triaca estableció que el piso subirá de los actuales $8.060
a 8.860 pesos a partir de julio, lo que representa una variación de menos del
10% para todo 2017 (el último aumento se había registrado en enero de este
año). Recién el año que viene habrá un nuevo aumento a partir de enero, cuando
el monto se elevará a $9.500, y en julio, cuando debería vencer la vigencia del
nuevo acuerdo y renegociarse un nuevo salario mínimo, el valor pasará a 10 mil
pesos.
En la cartera laboral explicaron que el mecanismo del laudo, si bien registra
pocos antecedentes en la historia de las relaciones laborales en la Argentina
(uno de los más recordados fue el que en 1975 firmó el entonces secretario de
Trabajo, Carlos Ruckauf, para dirimir una disputa a favor de los metalúrgicos
de UOM para representar a trabajadores automotrices, hasta entonces regidos por
el convenio de los mecánicos del SMATA) está previsto en la ley de creación del
Consejo del Salario. Y que equivale a un fallo de primera instancia, que puede
ser apelado ante la Justicia laboral. Ayer sólo en las dos versiones de la CTA
analizaban esa posibilidad.
La jornada tuvo largos vacíos por la decisión sindical de ausentarse del debate
que era foco de atención. Sólo destacó la participación del hijo de Hugo Moyano
en la apertura una vez que, además de fijar la pauta, le reprochó en términos
agrios a Triaca por la intervención oficial en las discusiones paritarias. Por
lo demás, los participantes realizaron en el arranque un minuto de silencio por
el fallecimiento del dirigente rural Gerónimo "Momo" Venegas.
Por la CGT participaron los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos
Acuña, así como Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez, Carlos Frigerio, José Luis
Lingeri, Julio Piumato, Oscar Rojas y Sergio Romero; mientras que de las CTA
estuvieron Pablo Micheli, Pedro Wasiejko, José Rigane y Roberto Baradel. La
representación empresaria estuvo integrada por Daniel Funes de Rioja, Juan José
Etala, Julio Cordero, Ricardo Güell, Horacio Martínez, Eduardo Franciosi,
Sergio Nunes y Juan Carlos Mariani (todos por la Unión Industrial); Alberto
Frola y Daniel Asseff (entidades del agro); Graciela Fresno y Verónica Sánchez
(hoteleros); Pedro Etcheberry y Carlos Echezarreta (mercantiles), Adelmo Gabbi
(Bolsa), Ignacio De Jáuregui (CAME) y Jorge Hulton (Cámara de la Construcción).
Las protestas que colapsaron el centro porteño buena parte de la jornada
corrieron por cuenta de entidades como la Confederación de Trabajadores de la
Economía Popular (CTEP) que contaban con participar del debate pero quedaron
afuera a último momento por falta de acuerdo de la CGT y la CTA de Hugo Yasky
para invitarla. La posible presencia de organizaciones sociales en el Consejo
del Salario apuntaba al impacto que tendrá desde este año el piso fijado en
unos 400 mil planes sociales cuyo valor debe ser de al menos la mitad.
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