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Por Carlos Burgueño - El
Gobierno aseguraba ayer, con vehemencia, que su preocupación principal ante el
dólar es que en los analistas dejen de considerar un valor futuro para fin de
año de entre 17,60 y 17,80 pesos. Para el Ministerio de Hacienda nada de lo que
ocurrió en las últimas dos jornadas, con la divisa pasando en el mercado
oficial minorista de 16,43 a 16,68 pesos; es para preocuparse. Incluso aún no
es tema para cambiar la hipótesis de trabajo de esperar un dólar a diciembre a
un peso más abajo de la proyección del Presupuesto Nacional aprobado por el
Congreso para todo 2017. Según esta ley, la divisa debería terminar el año en
19 pesos, mientras que los analistas del Gobierno esperan desde hace más de un
mes un dólar a 18 pesos. Sobre el alza de las dos primeras jornadas de la
semana, se la considera incluso una buena noticia coyuntural; ante la
especulación creciente de los sojeros del último mes de sentarse sobre las
liquidaciones de sus exportaciones a la espera de una mejora en la cotización
de la moneda norteamericana. Según el Gobierno, en junio hay una merma de no
menos de u$s7000 millones en liquidaciones sojeras, lo que le debería aportar
al Banco Central ingresos de aproximadamente u$s1.500 millones. En el edificio
de enfrente al Palacio de Hacienda también reina la tranquilidad ante la suba
del dólar y se le agrega un análisis político-electoral: se asegura que la
asociación de la suba de la divisa ante el anuncio de la candidatura a senadora
de Cristina Fernández de Kirchner es un buen dato ante el público votante al
inicio de la campaña.
El propio Nicolás Dujovne hizo ayer a la mañana declaraciones tranquilizadoras
y optimistas ante el alza de la moneda norteamericana, aún cuando no se conocía
la segunda alza luego de haberse lanzado las listas para las elecciones
legislativas de este año. Según el ministro, el dólar en esta etapa "salió
de la tapa de los diarios y dejó de ser una preocupación", y admitió que
la cotización "podría estar mejor" (más alta). Dijo además que la variación
del tipo de cambio "ya no es una preocupación para las familias" y
que "pasó a ser parte del análisis más fino de los analistas".
Lo cierto para Hacienda es que la cotización para fin de año está en revisión,
y que el principal problema del que se habla es cómo llegar primero y superar
después la cotización de los 18 pesos. Se sigue hablando de una gran entrada de
dólares hasta fin de año, fruto de las liquidaciones sojeras, de las
colocaciones de deuda del Gobierno nacional y de las provincias, además de
ingresos comprometidos pos blanqueo. El dato que sigue el oficialismo es el
dólar futuro que espera el mercado, y que hace algo más de un mes tenía el
mismo precio que en la actualidad (entre 17,60 y 17,80 pesos), aun antes del
"accidente" de Michelle Temer en Brasil. Se recordaba ayer en el
Palacio de Hacienda que antes de las acusaciones directas al aún presidente del
país vecino, el dólar cotizaba por debajo de los 15 pesos, y que pese a que
ayer cerró a $16,68, la valoración futura no se alteró. Siguiendo esta interpretación
los principales operadores del mercado financiero argentino, no ven que los dos
"cisnes negros" de junio, la situación de Temer y la postulación de
CFK, no alteraron la proyección final para fin de año. Lo cual, para el
oficialismo, es preocupante, pero por lo baja, ya que aunque no se lo diga en
público el problema para el Gobierno es el retraso cambiario. Lo que se
descarta, salvo catástrofes, es que el dólar vaya a escaparse más allá de los
18 pesos. El análisis sobre la posible baja de un peso en el precio del dólar
hacia fin de año, tiene un costado político: ahuyentar las seguras acusaciones
de la oposición, que auguran y corren al Gobierno con una segura devaluación
para después de las elecciones legislativas de 2017, una vez que el compromiso
de estabilidad con los votantes haya terminado. En otras palabras, los
políticos de Cambiemos que salgan a enfrentar a la oposición en medio de la
campaña podrán asegurar sin vergüenza ni temor que luego de ser elegidos no
deberán explicar saltos en la cotización del dólar, el principal corazón
económico con que se vota en gran parte del país.
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