|
Por Mariano Gorodisch - Qué tiene que ver La Salada con el
precio del blue, que terminó más barato que el oficial?
Al bajar las ventas en el predio, cayeron las compras de mercadería, que se
hacían en blue. Esta fue una de las razones por las cuales el billete quedó en
$ 16,70, contra $ 16,75 promedio del oficial, aunque grandes bancos
internacionales llegaron a tener su pizarra de cierre en $ 16,85.
Otra de las razones es que muchas pequeñas y medianas
empresas con caja gris (mitad blanco y mitad en negro) tuvieron que salir a
vender dólares para poder afrontar el pago del medio aguinaldo y de los
sueldos, ya que por la caída del consumo varias pymes no llegaron a cubrir los
costos, o tienen cheques de sus proveedores con pagos diferidos al mes que
viene y al próximo.
La caída de las ventas en los supermercados chinos es otro
de los argumentos por los cuales el blue tuvo un freno, ya que los lunes suele
ser el día en que varios compran para mandar a Oriente, dinero que mandan en
barco o cuando ellos viajan se llevan hasta u$s 10.000 por persona, lo máximo
permitido por la Aduana.
Por lo general, cuando el blue queda por debajo del oficial, es que los
operadores ven un techo al precio, aunque los volúmenes de los mercados sean
totalmente distintos. En cambio, cuando el billete queda muy por arriba del
oficial, éste luego suele tener un recorrido alcista.
Por lo pronto, hay que tener en cuenta la diferencia de 26
centavos que suele haber entre el mayorista, que ayer terminó $ 16,49 y el
minorista en $ 16,75. En el mercado de futuros de Rofex se negocian contratos
de $ 17,05 para agosto, $ 18,07 para diciembre, $ 19,08 para abril y $ 19,30
para mayo, aunque hay que tener en cuenta que a estos valores habría que
sumarle alrededor de 26 centavos para tener la noción de a cuánto podría llegar
a estar el minorista en las pizarras de los bancos.
No hay más puré
Al desaparecer la brecha que había del 5% a principios de
año, desapareció el puré, operación conocida durante el cepo que consistía en
comprar en el oficial y revender en el paralelo y que llegó a ofrecer una
diferencia de casi el 100% en su época de gloria. Por lo tanto, se puede decir
que llegó el fin de una era, cuyos actores hasta tenían nombre propio: los purecistas. Incluso, había
cuevas dedicadas al pureteo: recibían clientes de cuello blanco (oficinistas) o hasta iban a las
empresas con el delivery para hacer el cambio. También estaban los bolseros que hacían dólar MEP,
mecanismo que permitía comprar dólares en la Bolsa y revenderlos en el segmento
informal.
Otro de los negocios que también redujo su brecha es el cable, como denominan en la jerga a traer dólares del exterior, que llegó a pagarse hasta 6% durante el blanqueo y ahora cayó a la mitad.
En tanto, para mandar divisas a otros países cobran el 1,5%, mientras antes
pagaban con tal de tener a la otra punta para poder calzar la operación.
En la nueva era postcepo, las mesas grandes deben trabajar
más que antes, pero con menos personal, porque la ganancia es menor.
"Antes el arbolito captaba asalariados y ahorristas, no sólo turistas.
Ahora su universo operativo se redujo y la ganancia colapsó. Eso reduce
personal", revelan en el sector. Ante la menor brecha, hay mucha menos
actividad que antes de asalariados y ahorristas. Son casi todas operaciones de
comercio exterior blue y ahí con gente experimentada alcanza: no se necesita a
los arbolitos para eso. La pelea en la calle es por los turistas contra las
casas de cambio.
Los venezolanos que estaban en Lavalle son los más golpeados
porque trabajaban con la avalancha de burócratas bolivarianos chavistas que
venían a cambiar billete. Todas las semanas llegaban contingentes de
venezolanos con divisas de privilegio, pero todo eso se cortó.
|